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Capitulo 26 Editar

Luego de aquel ataque de sinceridad extrema, no tratamos más el tema en los meses siguientes. Simplemente enterramos el asunto y regresamos a la vida normal del grupo, aunque sorprendentemente no volvimos a ver a Amrod saliendo con alguna chica. O lo escondía muy bien o simplemente no salía con nadie. Ghent se decantaba más por la segunda opción, luego que le contara el episodio en que le canté sus verdades a Amrod, y lógicamente las bromitas pesadas se multiplicaron al triple. Para agregar un poco de consistencia al caldo, también recibí mensajes de Limuh Shou invitándome a distintos planetas en donde tenía sus hoteles, pero casualmente las misiones cuadraban justo en las fechas de dichas invitaciones, hasta que sus mensajes empezaron a menguar. Yo sospechaba que Amrod lo hacía a posta, ¿pero con que propósito exactamente? No estaba claro. No quería que saliera con Limuh pero tampoco mostraba interés en mi mas allá del profesional, o por lo menos eso parecía, y de nuevo causando mas bromas pesadas y comentarios de parte de Ghent y Val. Apartando eso de nuestra vida rutinaria, también existieron los otros eventos rutinarios y con esto quiero decir: los problemas.

Cuatro meses después, en una de nuestras paradas en Coruscant, Val, Ghent y yo fuimos a tomarnos unos tragos en una taberna, llamada El Ewok Empalado, que había descubierto Val cerca de la zona llamada “Los talleres”. Ghent estuvo protestando horas porque la zona era muy peligrosa, pero Val decía que el sitio servía el mejor Remolino Ryloth (una bebida horrible por cierto) de todo Coruscant y que la taberna estaba de moda debido justamente a que estaba cerca de una zona peligrosa. Amrod no vino porque dijo estar cansado y que prefería relajarse en casa, Ghent lógicamente relacionó eso con alguna chica pero Amrod juró por su vida que no era así. No se porqué pero le creí, verdaderamente se veía exhausto. No insistimos más y nos fuimos nosotros tres de juerga.

Entramos a un llamativo lugar que estaba atestado de gente, una banda tocaba música en vivo al fondo, pantallas gigantes que mostraban carreras de pods y cualquier competencia peligrosa que generara apuestas, mesas altas y bajas, muchas luces de colores y toda clase de gente llenaban el sitio. La barra bullía en actividad y parecía imposible siquiera acercarse, pero Val al ser tan enorme, abrió espacio rápidamente para los tres. Pedimos tres bebidas y nos pusimos a mirar el sitio y la gente, conversar era imposible debido al ruido de la multitud hablando y la música de la banda, así que nos dedicamos a ver alguna pantalla o simplemente observar a las innumerables especies que llenaban el sitio. Una que otra pelea surgió en mesas cercanas pero eran dispersadas rápidamente.

La banda por fin se tomó un descanso y luego de un aplauso general pusieron música de fondo, que para mi alivio no era tan estridente. Conversábamos tranquilos sobre en donde sería la próxima misión cuando Ghent fue halado de golpe por un hombro obligándole a volverse –“Oye te conozco” exclamó una voz y todo nos volvimos para ver a su dueño. Era un humano regordete, con el pelo ralo y cara de pocos amigos. A su lado apareció otro individuo alto vestido de negro, de nariz respingada y con una cicatriz que iba desde una ceja hasta la barbilla casi dividiendo su rostro en dos. –“¿No es esa la pelirroja que se suponía debía estar muerta y que despachó a Bilosh y al resto en Utapau?” dijo caracortada dejándonos de una pieza –“Según la descripción si… y este es su amiguito del callejón donde mataron a Zengar… pero no importa nosotros acabaremos el trabajo” dijo el regordete sonriendo de forma malévola y sacando un vibrocuchillo disimuladamente. De pronto Ghent se volvió hacia mi señalando al regordete –“¿Conoces a estos tipos?” preguntó en voz alta y frunciendo el ceño dejándome aun mas estupefacta –“¡Pensé que habías dejado de estar relacionándote con escoria!” gritó enojado poniendo los brazos en jarras, a estas alturas la taberna se había quedado en silencio y la atención de todos los que estaban ahí centrada en nosotros. Yo no comprendía que diablos buscaba Ghent con eso, pero el repentino ataque de rabia había detenido a los atacantes y los había dejado tan perplejos como al resto de la taberna –“¡Es el colmo! ¡Ya habíamos acordado que no volverías a las andadas! ¡¿Qué fue esta vez?! ¡¿Drogas?!” siguió vociferando Ghent, pero esta vez me guiñó un ojo casi imperceptiblemente y entendí. Val no decía nada pero pareció comprender también y dio dos pasos hacia atrás para hacer espacio y mirando por el rabillo del ojo a los atacantes que parecieron envalentonarse de nuevo –“¡Hey! ¡Basta ya! ¡No me gusta que me insulten!” exclamó uno de ellos –“¡Tu cállate y no te metas!” le espetó Ghent –“Oye de verdad perdona es que…” decía yo simulando nerviosismo –“¡Perdona nada! ¡Ya no te creeré ni una palabra! ¡Siempre es lo mismo! ¡Siempre con escoria! ¡Estoy harto!” me gritó Ghent de nuevo –“¡Te dije que basta de insultarme enano!” exclamó el regordete –“¡Y yo te dije que te callaras!” gritó Ghent y al segundo su puño voló y conectó un golpe de derecha tan fuerte como un martillazo en la barbilla del individuo, haciéndolo tambalearse y soltar el vibrocuchillo. En un abrir y cerrar de ojos el lugar se convirtió en una pelea general, puños, mesas, vasos, botellas y cuerpos volaron en todas direcciones, estos últimos cortesía mía y de Val. El individuo alto vestido de negro fue lanzado por Val, como una jabalina por encima de la barra, estrellándolo contra el arsenal de licores, sifones y demás que había tras ella y haciendo que el barman saliera corriendo y chillando como niña herida. Un brazo intentó hacerme una llave al cuello por detrás, pero yo lo agarré antes que rodeara mi cuello y lo lancé con todo y su dueño sobre la barra, haciéndolo chocar contra el tipo alto que acababa de levantarse y ambos volvieron a caer sobre el destrozado bar.

Algo que me sorprendió un poco fue ver a Ghent, una persona bromista, siempre de buen humor e incapaz de hacer daño a nadie, asestando golpes a diestra y siniestra dejando a su alrededor caras destrozadas y cuerpos tambaleantes que caían escupiendo dientes. El pequeño mecánico era imparable, tenía una velocidad y habilidad sorprendentes, aparte de una fuerza impensable si lo juzgabas por su tamaño. Val como siempre, era otra historia. Casi no se movía y la verdad no lo necesitaba, con un solo bofetón dejaba a cualquiera viendo estrellitas. En un momento, un pequeño chadrafan cometió la idiotez de golpear a Val en el abdomen repetidamente, Val lo miraba con fastidio y se cruzó de brazos esperando a que el pequeño alienígena orejudo se cansara de la inútil tarea (la verdad era como si una hormiga quisiera derrumbar una muralla con un plumero) hasta que Val se obstinó y le asestó un coscorrón que derribó al chadrafan como un saco. Yo por mi parte no di golpes, preferí solo aventar al que me atacase por encima de la barra, haciendo ya una pequeña montaña de cuerpos casi inconscientes tras ella, no quería matar a nadie. Pero luego de unos minutos la golpiza general llegó a las armas y se escucharon dos disparos de blaster, momento en que Val decidió que había sido suficiente. Agarró al tipo regordete que había halado a Ghent en un principio y lo alzó por la pechera, el cual tenía un ojo morado, la mandíbula rota y estaba casi inconsciente –“Será mejor que te olvides de nosotros, porque sino, la próxima vez te hago puré” le dijo y lo soltó de golpe dejándolo en el suelo. Luego me haló por un brazo y agarró a Ghent por la cintura y lo alzó como a un chiquillo, separándolo de un pobre diablo al que estaba moliendo a golpes –“¡Espera bestia que aun no le he enseñado a ese imbecil que nadie se mete con mi madre!” chillaba mientras Val nos arrastraba fuera del local. Cuando salimos, la policía estaba llegando, así que Val giró y se internó rápidamente en una calle atestada de gente que corría hacia el caos que acabábamos de abandonar.

Minutos después y una vez lejos de polis y de curiosos, una voz hizo detener al fin al enorme piloto –“Con un demonio Valdie ¿Podrías soltarme de una vez?” era Ghent que hacía rato había dejado de gritar cuanto insulto se sabía –“Oh pequeñajo perdona, es quería alejarme lo suficiente de la policía, no fuese que nos metiéramos en mas problemas” dijo Val poniendo a Ghent en el suelo –“Por todos los cielos… menudo desastre armaste hermanito” dije soltando una risita, yo ya me había relajado y empezado a ver todo el embrollo con diversión, pero Ghent no lo veía así –“¿Armé yo? No no no… esos tipos no estaban ahí por mi, te querían a ti y por lo visto te querían muerta” dijo muy serio, mi buen humor se esfumó al instante –“¿De qué estas hablando?” pregunté haciéndome la loca, pero Ghent no picó y me miraba fijamente en silencio, luego de unos segundos volvió a hablar –“De Utapau Ireth, de eso estoy hablando… quiero saber porqué apareciste en aquel estado el día que rescataron a Amrod, porque Keira te tiene miedo desde entonces y porque aun te persiguen esos tipos” dijo cruzándose de brazos –“Es evidente que algo muy gordo pasó ese día en Utapau, de otro modo no estarían todavía con ganas de mandarte al mas allá” agregó señalándome. Yo estaba estupefacta, todavía aquel hecho me perseguía todas partes y seguí causando problemas. No quería que mas nadie supiera sobre esa faceta sanguinaria que había desplegado en Utapau y que me avergonzaba y asustaba tanto. Pero Ghent no me dejaría en paz hasta que le contase y en cierto modo tenía derecho a saber, al menos en parte… –“Esta bien Ghent, pero no aquí” le dije, él asintió y empezó a caminar –“Bien, vamos a mi casa. Ahí podremos hablar sin problemas y sin que nadie nos escuche… además quiero por fin tomarme un maldito trago en paz sin tener que estar huyendo a la carrera de cada lugar que pisamos” dijo molesto, Val y yo intercambiamos una mirada y seguimos al pequeño mecánico en silencio.

Llegamos a casa de Ghent un rato después. En el camino le íbamos contando en resumen lo acontecido antes y hasta Utapau a Val para que supiera de donde venía todo el embrollo. Una vez en su casa y luego de que Ghent preparase unas bebidas, nos instalamos en los disparejos muebles del pequeño apartamento (Val ocupó él solo el sofá mas grande), al terminar el resumido cuento y llegar al momento en que Keira y yo fuimos en busca de Amrod, me di cuenta que el ojo izquierdo de Ghent estaba considerablemente hinchado y se lo hice saber –“Nah, es solo un recuerdito que me dejó un Talz antes que le partiera una botella en su peluda cabeza” dijo Ghent sonriendo –“Pero no debes dejarlo así pequeñajo, espera que de eso me encargo ahora mismo” dijo Val levantándose y se dirigió al refrigerador –“¿Pero que haces Valdie? Las medicinas y eso, no lo guardo ahí. Además es solo un golpe sin importancia” dijo Ghent tocándose suavemente el ojo hinchado –“Igualmente no debes dejarlo así… ten, esto ayudará a que baje la inflamación y a sanar” dijo Val pegándole un trozo de carne cruda en la cara a Ghent tapándole el ojo –“Pero que diablos… ¿Qué diantre es esto Valdie?... ¡Es carne de bantha de primera!” exclamó Ghent al ver la carne y tratando de apartarla de su cara, pero Val mantuvo la mano firme sosteniéndola –“Pues le darás las gracias al bantha de primera… no te lo quites o te lo hago comer crudo” le dijo con tono amenazador –“Esta bien, esta bien… no te enojes bestia… ¿Qué acaso no conoces los medicamentos normales?” preguntó Ghent sosteniendo la carne contra su cara y haciéndome reír –“Si los conozco enano del demonio, pero mi abuela me enseñó trucos que funcionan igual y son mas baratos” dijo Val sentándose de nuevo en el sofá –“¿Mas baratos? Te dije que es carne de primera Valdie… mas baratos dice… en fin a lo que íbamos ¿Ireth estas lista?” dijo Ghent mirándome con un solo ojo y mi humor se volvió a ensombrecer.

Pasé unos minutos en silencio pensando en cómo responder a su curiosidad, cómo decirle sin decirle todo. Solté un largo suspiro y me levanté –“Cuando encontramos a Amrod hicimos lo imposible por salir de ahí sin ser vistas, pero no tuvimos suerte” dije acercándome a la ventana, crucé los brazos y continué –“Nos llovieron disparos de todas partes, nosotras respondimos el fuego y nos llevamos a unos cuantos. Logramos escapar hasta cierto punto pero nos alcanzaron y ahí estaba el jefe de la banda” hice otra pausa mientras pensaba como continuar observando las líneas de tránsito aéreo de Coruscant atravesando el paisaje nocturno de la gran urbe –“Allí acorralaron a Keira con Amrod separándolos de mi. El jefe me ofreció un duelo por sus vidas y acepté” dije armando la mentira a medida que hablaba, me dolía mentirle a Ghent pero no podía decirle la verdad. Solté otro suspiro organizando mis ideas y continué –“Un duelo sin armas… y pues ya sabes el resultado” concluí, no sabía que mas decir y tampoco quería hablar mas del asunto –“Imagino que lo habrás golpeado un poquito fuerte” dijo Ghent con suavidad, si supieras pensé, pero antes de poder decir algo mas Val habló –“Pero si fue un mera pelea y venciste ¿Cómo es que Keira supuestamente te tiene miedo? Ella ha presenciado mas que eso en su vida, no sería nada nuevo” dijo con calma –“Pero tu no has presenciado una pelea con ella hasta hoy ¿Es que no viste como lanzaba cuerpos sobre la barra como si fuesen muñecos de trapo?” preguntó Ghent y Val soltó una risita –“Si, pero eso tampoco es tan terrorífico, en medio de una pelea como esa, la adrenalina hace milagros” dijo, me volví y lo miré unos segundos –“Val levántate un momento” le dije y él me miro desconcertado pero igual se levantó. Me acerqué, lo tomé por un hombro y un muslo y alcé su enorme cuerpo sobre mi cabeza sin mucho esfuerzo, Ghent soltó un silbido y una risa leve –“Por todos los astros…” comentó en voz baja, bajé al asombrado Val al suelo y le dije –“No es adrenalina… de haberle dado yo el coscorrón a ese chadrafan que te molestaba, le hubiese empotrado la cabeza en sus rodillas” volví a mi asiento y tomé un sorbo de la bebida que me había preparado Ghent, la cual me quemó la garganta pero no me quejé. Val seguía de pie con los ojos como platos, pero yo centré mi atención en el vaso –“No preguntes como porque no puedo responderte, simplemente tengo fuerza… eso fue lo que asustó a Keira. Le asustó pensar que pudiese usar esa fuerza contra ella o contra Ghent, o Amrod. Pero juré por mi vida que eso no pasará, de hecho no la he usado nunca contra ellos” dije –“Bueno una vez estuviste a punto de estrangular a Keira y enseñaste a volar a Amrod en el centro médico de Utabi” dijo Ghent en un murmullo bien audible y mirándome de reojo, yo suspiré una vez mas –“Keira me sacó de mis casillas y no usé toda mi fuerza, de lo contrario le hubiese partido el cuello con un solo apretón y Amrod sólo lo aparté de manera brusca. No quería hacerles daño y no lo hice, al menos no el que podría haberles hecho… Créeme Ghent, que trato de olvidar eso y no volverá a pasar jamás, lo juré” dije y nos sumimos en otro largo silencio en el que Val volvió a su asiento.

–“En Utapau si usé toda mi fuerza contra esos desgraciados que casi matan a golpes a Amrod, eso es todo lo que debes saber… Pero eso fue algo terrible, me asustó hasta a mi misma y por ello juré no volver a usar mi fuerza contra nadie. No soy una asesina y me niego a convertirme en una y hasta ahora he logrado controlar a ese monstruo que se desató en Utapau. La prueba la tuviste hace unas horas, me negué a golpear a nadie, simplemente los quité de en medio sin causar mayor daño del que pudieron hacer ustedes dos” concluí y vacié el vaso de un trago –“¿Es por eso que no quieres estar con Amrod?” preguntó Ghent de pronto haciendo que tanto Val como yo lo mirásemos desconcertados por el cambio de tema, Ghent respiró hondo, se acomodó la carne en el ojo y se inclinó hacia delante –“¿Tienes miedo a que los celos puedan despertar a ese monstruo del que hablas y dices haber controlado? Ireth… en cierta parte sé que quieres a Amrod, también sé que Amrod no es estable sentimentalmente hablando y eso no te gusta, pero te juro que jamás lo había visto tan interesado en alguien, te puedo asegurar que no es mera atracción física lo que siente por ti. En los últimos meses ha estado solo, cosa que nunca antes había hecho. Se asustó hasta los huesos cuando vio que Limuh Shou podía tener la oportunidad de apartarte de su lado, pero sin embargo no se te acerca de una vez… Tiene tanto miedo de que lo rechaces y de perderte que prefiere tenerte cerca así sea como compañera de trabajo y amiga mientras trata de alejar la competencia… no sabe que hacer y tu tampoco. No me veas así y dime… dime si es miedo lo que te aleja a ti de él” dijo mirándome a los ojos. Yo desvié la mirada y medité sus palabras por largo rato. La verdad nunca lo había visto de ese modo, mas bien el miedo que sentía era perder a Amrod por otra chica, a ser usada como Keira, pero esto que Ghent decía no lo había pensado y en realidad me asustó aun mas ¿Qué pasaría si al monstruo lo despertaban los celos? Keira había reaccionado de manera violenta queriéndome coser a tiros ¿Qué haría yo? Me dio un escalofrío de solo pensarlo –“Ahora que lo dices pues es mas sensato todavía olvidarme de cualquier relación mas allá de la amistad con él” dije sin poder ocultar mi tristeza –“Es una lástima… porque si lo que dice el enano es cierto entonces es evidente que el capitán esta enamorado de ti, aunque él no lo reconozca y tu no lo quieras aceptar” dijo Val de pronto –“No digas tonterías Val” dije de mal humor, era obvio que Amrod sentía atracción por mi, pero amor ya era demasiado, aunque él mismo casi me lo hubiese dicho aquel dia en Corellia, no podía aceptarlo –“Val no esta equivocado Ireth” dijo Ghent sacándome de mis pensamientos, yo volteé los ojos y me cubrí la cara con las manos, el tema ya me estaba irritando ¿Es que no habían escuchado nada? ¡Hasta el mismo Ghent me había dado otra razón más para olvidarme de Amrod! –“No te enojes Ireth, sé que el tema no te gusta y que por todos los medios intentas luchar contra tus sentimientos, pero no deberías… ni el capitán tampoco. Me desagrada mucho ver como dos personas que se quieren y que pueden estar juntas y felices, busquen tantas excusas para mantenerse separadas… y tu sabes porque me desagrada” dijo Val muy serio, yo lo miré sorprendida porque entendía sus palabras, sabía lo que él sufría por estar lejos de quien amaba, sin embargo no podía aceptar su afán de juntarme con Amrod –“Lo siento Val… te desagrade o no, yo no moveré un solo dedo en dirección al capitán. No voy a complicarme con eso, tengo cosas mas importantes de las que ocuparme” dije levantándome, ya era hora de irme, estaba hastiada del tema –“Es válido, pero no fue una casualidad que aparecieras en medio de la nada frente a él precisamente” comentó Ghent muy serio –“¿Me vas a salir ahora con que fue la voluntad de la fuerza o alguna de esas ridiculeces que creen los jedi?” le pregunté exasperada alzando las cejas y poniendo los brazos en jarras –“No… pero si creo en el destino. Tú apareciste como un ángel caído del cielo de esos arbustos venenosos y justo a sus pies, bueno… a los pies del blurrg, pero frente a Amrod. Sé que lo primero que viste de este universo fue su rostro y eso es importante para ti, y como te he dicho cientos de veces, él jamás se había interesado tanto en alguien. Ha hecho lo indecible para no dejarte ir. En Utapau casi me vuelve loco cuando desapareciste por unos días y dígame en Corellia cuando fuiste a almorzar con Limuh Shou… estaba a punto de ahorcarlo… en fin, el destino los puso de frente en el camino y estoy seguro que ese destino los quiere juntos, eso es algo que ninguno de ustedes dos puede evitar” contestó convencido. Otro silencio se hizo presente por unos minutos mientras le sostuve la mirada a Ghent, finalmente desvié la mirada y respiré hondo –“Bonito discurso Ghent… y vale, lo acepto. Si el destino es ese pues así será, pero no porque yo tome acciones por cumplirlo. Me voy, es tarde y estoy exhausta” dije y me dirigí a la puerta –“Piénsalo hermanita, no hablamos por hablar” dijo Ghent a mi espalda y salí del apartamento.

Durante todo el camino hasta mi casa, y lo que quedó de la noche, medité en todo lo dicho en casa de Ghent. De cierta manera mis ánimos no estaban decaídos, si lo que decían de Amrod era cierto sería maravilloso. No podía negar que me haría en extremo feliz que Amrod correspondiera el amor que yo sentía por él, pero por otro lado estaba mi faceta destructiva. ¿Qué pasaría si a la final Amrod decidiera que no quería nada mas conmigo y volviera a su vida de soltero mujeriego? ¿Yo lo resistiría? ¿Y si la situación iba como su relación con Keira? No… no lo resistiría, querría hacer añicos a la mujer que se le acercase y eso no podía dejar que pasara. Suficiente tenía ya con lo que había pasado en Utapau y los criminales esos, quienes no cesarían en perseguirme por lo visto. Tristemente esa relación no podría ser, por todos lados le veía un resultado negativo. Yo no quería hacerle daño a nadie, ni tampoco sufrir por ello… pero Ghent dijo algo muy cierto… el destino no podríamos evitarlo…


Capitulo 27 Editar

Los pasillos de piedra eran oscuros y húmedos, nuestros pasos resonaban en el silencio de las lúgrubes mazmorras. Mi rostro me escocía vigorosamente y las esposas que ataban mis manos me laceraban la piel, peor no emití queja alguna. Mi causa era justa y eso era lo que importaba, me podrían matar a golpes pero no desistiría de mis razones. Al llegar a un cruce giramos a la derecha y entramos en una sala pequeña y austera. Dentro había una mesa desgastada con una silla donde se estaba sentado el alguacil, a su lado, estaba Brodek que me miró con tristeza y apartó la vista al instante. El otro mueble que ocupaba lo que restaba del espacio era un banco de madera rodeado de manchas secas en el suelo, que sin duda eran de sangre. Las antorchas de las paredes apenas si iluminaban la estancia y hacían el rostro del alguacil aun mas feroz. De un empujón me pusieron frente a la mesa, el alguacil revisaba unos documentos que de seguro serían el informe de lo sucedido y la acusación que me esperaba. –“Sientate” dijo el alguacil en tono autoritario sin levantar los ojos de los documentos. Yo no moví un músculo, Brodek me lanzó una mirada de advertencia pero igual no me moví, el alguacil alzó por fin la vista y sonrió con malicia –“Así que seguimos con esa actitud altanera ¿eh?” dijo e hizo una seña a los guardias que estaban a mi espalda. De pronto recibí un golpe en mi ya mallugado rostro que me hizo caer de rodillas, luego recibí un porrazo en la nuca que casi me deja inconsciente y sentí como me alzaron por los brazos y me sentaron en el banco de manera brusca. Brodek dio un paso hacia mi pero el alguacil, en un abrir y cerrar de ojos, sacó un puñal y se lo puso en la garganta –“Muévete y te corto el gaznate” dijo haciendo retroceder a Brodek. El alguacil puso el puñal sobre la mesa y me miró –“Bien señorita, ya que estamos cómodos hablemos sobre su… amistad… con el esclavo y de cómo mató a su compañero de armas por defenderlo” dijo resaltando la palabra amistad haciéndola sonar irónica, yo simplemente lo miré con ira pero no dije palabra. No serviría de nada, si me habían acusado de traición, y de seguro era así, no importaba lo que dijera, no cambiaría el hecho que moriría en alguno de los calabozos que rodeaban la habitación donde me encontraba. –“Mmmm… ¿No dirás nada? Ya veo… Pues te lo diré yo. Sobre ti cae la acusación de asesinato a sangre fría de un compañero de armas y traición a nuestra raza. El asesinato ocurrió en defensa de un esclavo que recibía su merecido castigo… todo porque… tú y ese esclavo rubio tenían cierta… relación” dijo el alguacil cruzando los dedos sobre el pecho –“Eso es mentira” dije entre dientes y el alguacil alzó una ceja –“¿Mentira dices? Pues la daga que atravesaba el cráneo de Narek no era de mentira, era la tuya. Y el esclavo rubio que llevabas en brazos con la intención de esconderlo tampoco era de mentira. Me parece que esa acción no se hace por una persona con la que no se tiene relación alguna. Algunos criados fueron interrogados en esta misma sala y confesaron ser testigos del hecho, además que usted pasaba mucho tiempo a solas con dicho esclavo, y que este recibía, digamos… un trato especial por su persona” dijo, estaba por responder pero el alguacil alzó una mano y me señaló inclinándose hacia mi con una expresión amenazante –“Y no me venga con la historia de que pensaba que era su hermano, porque por mucho que compartan el color de cabello me parece que sería muy difícil confundirles. Además sería un insulto hacia su hermano hacerlo” dijo entre dientes, se echó hacia atrás y tomó los documentos –“Ahora señorita, usted sabe el castigo que le espera por semejante crimen. Gracias a su hermano se le concederá a usted el que firme una confesión arrepintiéndose del hecho, puede que los azotes se reduzcan a la mitad y que se le deje en una celda con ventana” dijo extendiendo uno de los documentos sobre la mesa y acercándolo hacia mi. Yo mientras tanto, había llenado mi boca de la saliva sanguiolenta que tenia rato saboreando, así que mi respuesta fue escupir el documento salpicando la mano del alguacil –“Olvídelo… yo no voy a firmar nada” espeté, los ojos del alguacil se tornaron magenta y brillaron con furia mientras se limpiaba la mano con un pañuelo, Brodek se llevó una mano al rostro y el alguacil se levantó apoyándose en la mesa –“Pues como desees mujerzuela… ¡Te pudrirás en un calabozo!” gritó y dio un manotazo en la mesa que sacudió la estancia entera, yo parpadeé extrañada y la sala volvió a sacudirse, entonces abrí los ojos... No había alguacil, ni Brodek, ni paredes de piedra ni mesa desgastada, estaba en la sala de trabajo del Aventurero.

-“¡Ireth!” gritó la voz de Ghent por el comunicador, yo parpadeé otro par de veces y la nave dio una sacudida. Necesité un par de segundos para ubicarme, pero no me dio tiempo de pensar mucho en la visión que acababa de tener, hice nota mental de agregarla al datachip que usaba para archivar mis visiones y tomé el comunicador –“¿Qué pasa Ghent? ¿Por qué gritas?” pregunté, la voz de Ghent respondió al instante tras un gruñido –“Diablos Ireth ¿Dónde te habías metido? Tengo horas llamándote” dijo y yo fruncí el ceño –“Serás exagerado… acabas de berrear mi nombre por el comunicador” contesté –“Lo que sea… Mira, necesito que vayas a la bodega rápido, creo que hay una fuga del refrigerante de los propulsores y no logro encontrarla yo solo, la bodega es donde no he revisado aun” dijo apurado –“Esta bien ya voy… ¿Es por eso que estamos en una batidora gigante?” pregunté al sentir otro bandazo de la nave y levantándome de la mesa –“¿Tu que crees? Si la fuga continua freiremos los motores y nos quedaremos en medio del espacio para pasarla pipa mientras tu preguntas tonterías” contestó molesto –“Hey… no pagues tu enojo conmigo, no es mi culpa que esta caja de tuercas tenga una fuga” le espeté yo –“Ella tampoco tiene la culpa ¡Así que no la insultes!” exclamó haciéndome reír –“Ya voy para allá hermanito, cálmate” le dije y cerré la comunicación. Tomé una linterna y me fui a buscar la condenada fuga mientras me preguntaba porque los hombres se ponían tan quisquillosos cuando alguien se metía con sus naves. Seis meses después que los xicharrianos dejaran el Aventurero como nuevo, empezaron las fallas. Hacía una semanas había sido uno de los motores sub-lumínicos que se había fundido. No era porque los xicharrianos hicieran un mal trabajo, si no que, como siempre, nosotros saliendo a la carrera, esta vez de Nal Hutta, habíamos forzado al extremo a la vieja nave haciendo maniobras excesivas para quitarnos de encima a dos cazas de unos mercenarios de poca monta, que Ghent había ofendido en una taberna. Y ahora una fuga de refrigerante. Yo pensaba que era hora de cambiar al viejo Aventurero por una nave nueva, pero apenas lo sugerí Ghent y Amrod casi se desmayan, así que desistí de la idea.

Pasé por lo menos una hora buscando hasta que encontré la fuga gracias a mi olfato. El sitio, bien incómodo por cierto, estaba cerca de los tubos de combustible que pasaban por el techo de la bodega, así que busque una escalera, me subí en ella y abrí el panel que escondía los tubos. Estaba revisando entre los conductos de combustible buscando la fuga cuando perdí la linterna que estaba usando detrás de estos, metí el brazo entre ellos pero no la alcanzaba, así que me paré de puntillas en el último peldaño de la escalera en precario equilibrio. Aún no la alcanzaba así que me estiré lo más que pude y logré rozarla con la punta de mis dedos, en ese momento la nave dio otra sacudida y perdí el equilibrio. La escalera cayó de lado con un estruendo dejándome en el aire y mi brazo quedó atrapado entre los tubos y no podía sacarlo, necesitaba ambas manos para zafarme, pero sostenía mi peso con una mano agarrándome del borde la trampilla y con el otro brazo aprisionado a punto de romperse en dos. El dolor era insoportable así que necesitaba ayuda rápido –“¡Vaaaaal! ¡Gheeeent!” gritaba con fuerza y respirando con dificultad tratando de aguantar el dolor, momentos después apareció alguien al fin, pero no eran ni Val ni Ghent, era Amrod. –“Por la fuerza! ¿Ireth que pasó? ¿Te encuentras bien?” preguntó con sorpresa acercándose rápidamente debajo de mi –“¡Pero que pregunta mas estúpida! ¡Por supuesto que no me encuentro bien! ¡Agarra la escalera el brazo se me va a romper!” le grité entre dientes –“No hay tiempo, te empujaré hacia arriba” dijo Amrod envolviendo mis piernas con sus brazos, yo pataleé para alejarlo –“¡Deja de ser oportunista y agarra la maldita escalera! ¡Aaay! ¡Apúrate!” grité, él se alejó pero se volvió a acercar enseguida agarrándome de nuevo –“¡Por todos los cielos Ireth que oportunismo nada! Venga ¡Arriba! ¡Saca el brazo!” exclamó, me agarró por los muslos empujándome un poco hacia arriba y sosteniéndome para yo poder usar ambas manos, logré sacar el brazo apartando uno de los tubos y dando un leve tirón, pero al hacerlo la nave dio otra sacudida haciéndome perder el agarre y a Amrod el equilibrio, así que caímos como sacos al suelo. Al chocar con el piso sentí un dolor muy fuerte en una mano e insofacto me la llevé al pecho agarrándola con la otra sin mirar y me senté –“¡AAAH! ¡Maldición!” grité, -“¿Qué pasa? ¿Qué te pasó ahora? Déjame ver” dijo Amrod sentándose y alargando su mano para tomar la mía -“No sé, otro golpe... ¡dios como duele! ¡Agh!” conteste evitando las manos de Amrod inconscientemente, -“Déjame ver, dame la mano” me dijo de nuevo intentado agarrarme la mano, no se la di, primero quería ver yo misma que me había pasado y descubrí con horror que mi dedo anular estaba en un ángulo extraño, casi me desmayo –“¡Dios! ¡Me rompí el dedo! ¡Ah! Maldición!” exclamé horrorizada y volviendo a esconder la mano con la otra, Amrod volvió a hacer un ademán para agarrarme –“Ireth déjame ver... a lo mejor sólo se dislocó, si es así, puedo devolver el hueso a su sitio” dijo tratando de calmarme, yo alejé mas la mano mirándolo atónita –“¿Qué? ¿Estas demente? Ni soñarlo, tu no eres médico... ¡Aaaah!” le dije quejándome de nuevo y mirándome la mano lejos de su alcance, el seguía intentado agarrarme –“Deja la niñada, no necesito ser médico para hacer eso, la experiencia con amigos como Ghent es suficiente, déjame ver” dijo, yo seguí alejando mi mano de su alcance, -“¡Que no!” exclame de nuevo, -“Déjame ver” dijo agarrando por fin mi mano, -“¡No! ¡No me lo toques! ¡AH!” exclame soltándome bruscamente, -“¡No lo estoy tocando! Solo quiero ver... deja la estupidez Ireth... tan rudota que te las das y eres una cobarde llorica” me dijo agarrándome de nuevo con seriedad, -“¡Cobarde no! Solo que prefiero que lo vea en androide médico, quiero mi dedo como estaba, no una chapuza hecha por ti” le contesté mas seria aun e intentando zafarme, -“Ninguna chapuza... déjame ver” dijo él mirando la mano que iba de un lado a otro, finalmente me logré zafar de nuevo y la eché hacia atrás –“Esta bien... ¡pero no lo toques!” le dije y le di la mano voluntariamente –“Vale, vale, no lo toco... Si, tal como te dije, esta dislocado... déjame devolver el hueso a su sitio” dijo examinando mi mano y dirigiéndose a mi dedo –“¿Qué? No no no... nada de tocarlo, estas loco ¡Suelta!” le conteste zafándome nuevamente, echando la mano hacia atrás y mirándolo incrédula, -“Ireth deja la tontería, sólo será un instante de dolor y ya, asunto arreglado” me dijo con calma tratando de agarrarme otra vez, JA! No estas ayudando con esas palabras pensé –“¡Que no! ¡Deja! ¡Ninguna tontería!” le dije esquivando sus manos –“Por favor Ireth no seas cobarde, no te puedes quedar con ese dedo así, será peor” me dijo insistente y todavía intentando agarrarme, -“Prefiero el dedo así gracias… ¡Suelta! ¡Que no lo toques!” le dije peleando porque no me agarrara la mano, -“Basta ya pues, deja la niñada, trae acá” dijo tajante, me agarró con fuerza y acercó mi mano hacia él, yo intentaba zafarme otra vez pero sin éxito por miedo a hacerme mas daño –“¡Que no! ¡QueAAAAAAAAAAAAH!” grité mirándolo con ojos desorbitados, en un segundo sentí un dolor inmenso, pero luego de un sonoro “crack” el dolor se fue desvaneciendo, Amrod sonrió levemente mirándome a los ojos, -“Auuuu” me quejé en un suspiro como niña pequeña mirándole y él se echó a reír –“¿Lo ves? Listo ya no duele” dijo entre risas al ver mi cara de tragedia, -“Ahora déjame ver tu brazo, espero no tengas algún otro hueso fuera de sitio” agregó, yo me aparté –“No no no, ya basta de jugar al doctor, me voy a la enfermería” le dije muy seria, el agitó una mano como diciendo que era una estupidez –“Deja la tontería, trae acá, prometo que solo voy a examinarlo” dijo agarrándome nuevamente, me zafé una vez mas –“¡Que no! Deja deja deja... ya has hecho suficiente con mis huesos” le conteste evitándolo, él soltó un resoplido volteando los ojos –“Pero que terca... ¡trae acá!” exclamó agarrándome el brazo por el codo. Forcejeamos por un momento, yo alejando mi brazo y el halando, hasta que en un momento de un tirón quedamos frente a frente y bastante cerca. Nos quedamos paralizados mirándonos a los ojos, cada uno sentía el aliento del otro, escuchando los latidos del corazón acelerando. Sin darnos cuenta, poco a poco nos fuimos acercando, al principio con miedo pero con cierta ansiedad, ya no podíamos evitarlo por más tiempo, lo tenia tan cerca. Al sentir el roce de su nariz cerré los ojos, finalmente sentí el suave toque de sus labios en los míos y juro que me quedé sin respirar. Me besó con una delicadeza indescriptible, sentí como si todo desapareciera en mi interior… dedo dislocado, brazo, todo a nuestro alrededor se desvaneció en ese instante...

Pero... (¿Qué sería de la vida sin un pero?) como de costumbre el momento fue roto por la voz estridente de Ghent –“Ireth ¿me llamabas? Que te pas... ¡Uuuooyyy! ¡Mal momento!” exclamó haciéndonos dar un salto del susto, nos separamos en el acto y lo miramos, venía acompañado de Val ¿por qué? ¿Por qué de todos los momentos tienen que aparecer en este? Pensé irritada. El pobre Ghent se le veía avergonzado por la interrupción, Val era inescrutable como siempre, pero como era usual Ghent rompió la incomodidad del momento con sus ocurrencias, se llevó las manos al rostro cubriéndose los ojos y alzando la cara al techo –“¡Pero por todos los asteroides del espacio! ¿Por qué justo ahora?” exclamó, Amrod, Val y yo lo miramos sorprendidos y no dijimos palabra, Ghent bajó la cara y nos miró entre sus dedos –“Son unos desgraciados los dos” dijo quitando las manos de su rostro, a esto fruncí el ceño pero no dije nada, un momento de silencio y Ghent prosiguió –“¿Cómo me hacen esto? ¿Por qué no decidieron aceptar su verdad cuando tenía compañía femenina en la nave? ¡Ahora solo tengo por pareja a Valdie! ¡No es justo!” exclamó extendiendo su mano hacia Val –“No puede seeeer” siguió diciendo y volviéndose hacia Val, este puso una mano frente a Ghent deteniéndolo –“Hey, a mi ni te me acerques pequeñajo” le dijo en su grave voz y mirándolo con sospecha, Ghent lo miró atónito –“¿Qué? ¡¿Te has vuelto loco wookie sin pelo?! ¡Ni aunque me gustaran los hombres! ¡Tu eres demasiado feo!” le dijo en voz alta, señalándolo con un dedo, luego puso una expresión de ofendido y avanzó –“Con permiso Valdrielord” dijo con seriedad agitando una mano como apartándolo y se fue alzando la cabeza con dignidad, Val lo miró alejarse sorprendido, era la primera vez que Ghent decía su nombre completo, yo no pude aguantar mas la risa y solté una carcajada a la cual tanto Amrod como Val se unieron.

Luego de unos minutos las risas cesaron y Val nos miró –“Esteee… yo voy a ver si… si el piloto automático esta funcionando… eeee… con permiso” dijo excusándose y se fue. Amrod y yo nos quedamos en silencio mirando el espacio que había ocupado Val segundos antes, entonces nos miramos y enseguida ambos desviamos la mirada avergonzados –“Estooo… yo… voy a la enfermería… algo para reparar… tu sabes… el dedo… fuga… la linterna…” dije vacilante y levantándome, estaba tan nerviosa que no sabia que decir, él se levantó también visiblemente incómodo –“Si si… anda… el dedo… es mejor que lo revises porque… bueno porque si… si si anda ve, yo reviso lo de la fuga” dijo tan cortado como yo, nos dimos otra rápida mirada y salí de ahí casi corriendo. Estaba en shock, ¡Me besó! ¡Me besó otra vez! ¡Por todos los astros me besó y esta vez sobrio! Dios no sabría describir como me sentía, estaba que explotaba por dentro de alegría pero a la vez quería que me tragara la tierra. No sé como llegué a la enfermería, estaba en la nubes, por mi mente pasaba una y otra vez todas las sensaciones de ese momento, no me lo podía creer, pero al segundo vino mi conciencia a fastidiar, era el capitán… pero ese beso… mi compañero de trabajo… sus ojos tan perfectos… alguien que no creía en compromisos… tan delicado… mujeriego empedernido… eso lo dejó hace meses… lo vería todos los días... ¡pero es que ese beso Ireth!... ¡No!... era el capitán, nada de inventos, esa acción era buscarse complicaciones sin necesidad, yo no quería pasar las que pasó Keira, pero… no, ningún pero… no no no, nada de enredarse…

Mi mente estaba hecha un embrollo increíble, todo me daba vueltas, tenia todas las emociones revueltas y la verdad no tenía idea de que hacer. El androide médico me revisó el dedo y el brazo, me dijo que no había nada de qué preocuparse, que un pequeño tratamiento con bacta en el dedo y entablillarlo por un día sería suficiente, el hueso estaba en su sitio así que no había nada grave. Yo sonreí, la verdad el capi sabía lo que hacía y yo quejándome, entonces volvió a mi mente el momento que siguió a lo del dedo y se me revolvió el estómago por los nervios ¿Ahora que haría? ¿Qué pasaría? La verdad no quería ni pensarlo, todavía no sabía como iba a mirarle a la cara de nuevo y ni pensar en enfrentar a Ghent, ¡Dios! ¡No me dejaría en paz por el resto de mi existencia! y qué decir de todos los momentos incómodos que nos haría pasar a partir de ahora, si antes lo hacía, ahora sería peor ya que tenía todas las razones a su favor oh Ireth en que diablos te has metido…

Al salir de la enfermería me dirigí a la sala de trabajo, para mi total alivio estaba vacía, me eché en una silla mirando al techo llevándome las manos a la cabeza, no quería pensar más pero mi mente no me dejaba en paz. Entonces, para mi total desgracia, Ghent entró a la sala. Venía cargando una pequeña caja llena de un montón de aparatos, cables y solo el espacio sabría que mas. Apenas me vio sonrió como un demonio y se acercó a mí lentamente, puso la caja en la mesa sin mirarme, se sentó con toda la parsimonia posible y empezó a sacar sus trastos con una tranquilidad desesperante. Yo lo miraba fijamente sin decir palabra, pero me estaba poniendo de los nervios con su silencio y esa sonrisa demoníaca –“Ale Ghent dilo… me estas desesperando” le dije, finalmente me miró haciendo como que se sorprendía de verme ahí y dijo –“¡Vaya Pero si estas aquí hermanita!, yo te hacía reparando la fuga con el capi” y luego volvió a concentrarse en sus cosas, yo sabía que no podría aguantarse de decir algo al respecto, mas bien me sorprendía que se tardara tanto y mas me sorprendía que no estuviera fastidiándome muerto de la risa como era usual en él –“Vamos Ghent… no te hagas… sé que te estas muriendo por preguntar o decir alguna barbaridad” le dije cruzándome de brazos, él me miró de reojo deteniendo lo que estaba haciendo, luego de unos segundos finalmente no pudo aguantarse mas y se echó a reír –“Jajajaja ¡Como me conoces! Es el colmo jajajaja” dijo y yo alcé una ceja –“Bueno deja de reírte y di lo que tienes que decir ya, de verdad me estas desesperando” le dije ya seria, no me cuadraba esa actitud nueva de Ghent, pero al segundo él alivió mi intranquilidad –“Jajajaja lo siento hermanita ¿Pero que quieres que te diga? Siéndote sincero esta vez me dejaron sin argumentos, de verdad me sorprendieron, no me lo esperaba” dijo y siguió en su actividad revisando las cosas que había traído, igualmente estaba extrañada ¿Ghent sin argumentos? Esto era nuevo –“¿Cómo que no te lo esperabas? Tienes un año entero fastidiándonos con eso” le dije, él me miró sonriendo con sorpresa –“Vaya… ¿Ahora soy yo el causante de sus travesuras? No no hermanita, sus rollos son de ustedes solitos, yo no tengo nada que ver en eso. Te digo que me sorprendieron porque se habían tardado tanto que sinceramente asumí que entre ustedes no habría nunca nada. Pero ya veo que es que se toman las cosas con… exceso de calma. Y me sorprende verte aquí, en serio, después de tanto tiempo de esa calma entre ustedes me imaginé que no los vería a ninguno de los dos fuera de algún camarote hasta llegar a Coruscant” dijo y se echó a reír de nuevo, yo abrí los ojos como platos por un segundo pero no dije nada, en cierto modo tenía razón, siempre hubo una cierta tensión entre Amrod y yo, pero procuramos mantener la distancia, siempre pensamos que no era correcto enredarse en esas cosas, sobre todo después de la experiencia de Keira y bueno… montón de otras razones. Estaba por decirle una vez mas a Ghent que dejara de reírse, pero Amrod irrumpió en la sala haciéndonos enmudecer al instante –“Eee… Ireth… esto… ¿Puedo hablar contigo un momento?” preguntó algo cortado al ver a Ghent ahí, nos quedamos en silencio por un rato que se me hizo eterno, hasta que Ghent soltó una risita y se levantó –“Mejor como que iré a ver que anda haciendo Valdie y que me ayude con la fuga. Y tranquila hermanita que el capi solo va a invitarte a salir” dijo guiñándome un ojo y salió de la sala muerto de la risa, dejándonos mudos mirándole hasta que se fue.

Finalmente Amrod y yo nos dignamos a vernos a los ojos, pero desviamos la mirada al segundo, la situación era increíblemente incómoda, entonces decidí que ya no soportaba la tensión causada por el silencio, me armé de valor, me enderecé en la silla, tomé aire y lo miré –“Dígame capitán… ¿Qué quería hablar conmigo?” pregunté, él me miró por unos segundos en silencio y rió suavemente, luego se acercó a mi, y se medio sentó en la mesa justo a mi lado –“Bueno… esteee…” decía pero no le salían las palabras, estaba tanto o mas nervioso que yo, se miraba las manos y abría la boca como para decir algo pero no terminaba de hacerlo, -“¿Y bien?” volví a preguntar, él me volvió a mirar y volvió sonreír nerviosamente desviando la vista de nuevo hacia sus manos, luego de respirar hondo varias veces habló y me miró a los ojos –“Es que… bueno es que… Ghent tiene razón ¿sabes?... porque… por todos los cielos me siento como un idiota jejeje” dijo desviando la vista de nuevo, yo tuve que hacer un gran esfuerzo para aguantarme de echarme a reír y darle un beso ahí mismo, me tenía embobada con su actitud nerviosa, finalmente como que encontró el valor para intentar hablar de nuevo –“En fin… bueno yo no soy ningún chiquillo y tu tampoco… quiero invitarte a cenar y no sé… pasear por ahí ¿Que dices?” dijo mirándome al fin, yo me quedé mirándole a los ojos, en ese momento todas mis dudas, todas las ideas encontradas que tenía desaparecieron, ya basta de obligarse a negar lo que sentía, lo quería, lo deseaba, con todo y sus defectos, historia de Keira o no, no me importaba, lo quería de verdad y no iba a renunciar a él otra vez. Así pues sonreí levemente y asentí –“Digo que acepto su invitación, encantada de ir a cenar con usted capitán” le contesté, aunque no lo demostró vi en sus ojos que estaba muy contento y que se sentía aliviado de que no lo rechazase, yo no sé si a mí se me notaba, pero estaba a punto de explotar de alegría, entonces me regaló una hermosa sonrisa y me dijo –“Perfecto, luego de que lleguemos a Coruscant, descansemos un poco y tu te pongas más hermosa de lo que ya eres, cosa difícil la verdad, te llevaré a cenar. Pero sólo con una condición” dijo alzando un dedo, yo alcé una ceja –“¿A que se refiere capitán?” pregunté con sospecha, no sé porque me asustó un poco eso de “una condición”, no me olía bien –“Que no me trates de capitán Ireth” dijo en tono de ruego, y agregó –“Por favor, llevamos ya suficiente tiempo trabajando juntos, y tenemos suficiente confianza para que la formalidad se te desapareciera de la mente… jejeje, en serio… Amrod, mi nombre es Amrod ¿Esta bien? Olvídate de esa tontería de capitán, etc., etc. Eso déjalo para cuando estemos trabajando y… no… mejor sólo llámame por mi nombre de ahora en adelante ¿Vale?” me dijo sonriendo, esta vez no pude aguantarme y me eché a reír –“Esta bien, perdona Amrod, pero es que… es que tu eres el jefe aquí, es cuestión de costumbre” le dije alzando las manos y encogiendo los hombros en señal de inocencia, él me miró de reojo –“Cuestión de costumbre… si claro…” dijo, desvió la vista al frente y luego empezó a enumerar con sus dedos –“Tu sólo me llamas capitán cuando: estas enojada conmigo… no, ahí dices apellido y demás… cuando estas de mal humor, cuando estamos en la central, cuando estamos trabajando, cuando andas encompinchada con Ghent en alguna de sus bromitas… bueno, eso es siempre… cuando estamos con extraños, cuando me quieres fastidiar, cuando estas nerviosa… y… ” decía dejando la frase a medias, quedándose paralizado y con la mirada perdida, yo alcé las cejas al instante y sonreí –“Y eso quiere decir que siempre te llamo capitán y te trato de usted le dije, me miró de reojo de nuevo y bajó sus manos haciéndome reír –“Esta bien me ganaste… en fin simplemente no me trates más de usted” me dijo con su usual tono de orden, quise seguir fastidiándole preguntando si era una orden pero decidí que no, así que solo asentí. Se presentó otro de esos incómodos silencios en los que él no me miró y que respiraba como para decir algo que no terminaba de salir. No se como pero todos mis nervios se habían esfumado, me sentí cómoda solo observándole, al fin me miró de nuevo con una rápida sonrisa y dijo –“Bueno, ya debemos estar cerca de Coruscant, yo voy a ver si aquel par logró hacer algo con la fuga, entonces esta noche paso por ti ¿ok?” yo asentí y él sonrió levemente, estaba por levantarse pero yo hice algo que aun hoy día no puedo explicarme de donde diablos me salió el valor para hacerlo. Mirándole fijamente puse una de mis manos sobre la suya para detenerlo y me levanté de la silla, él me miró con cierta sorpresa pero no se movió, me paré frente a él y lentamente alcé mi otra mano hacia su rostro. Con la punta de mis dedos aparté un par de cabellos dorados de su frente y poco a poco seguí dibujando el contorno de su cara siguiendo el recorrido con la vista, escuché como su corazón latía a todo tren y su respiración que se aceleraba, él no movía ni un músculo, solo me miraba fijamente y tragaba saliva. Volví mis ojos a encontrarse con los suyos, tomé su rostro entre mis manos y lo besé suavemente, al segundo me abrazó y me correspondió el beso con intensidad. Sentí que la vida se me iba ahí mismo, no había nada ni nadie más que nosotros, mi interior amenazaba con explotar, la verdad no sé como describirlo, pero fue como si todas las emociones existentes se hubiesen materializado en un solo momento, un momento que deseé no se acabara jamás.

Pero… (Condenado pero) lamentablemente tuvo que acabar, ya que teníamos que ocuparnos de la dichosa fuga y rato después llegamos a Coruscant. Desembarcamos, nos despedimos de Val y salimos a tomar el acostumbrado speedetaxi. En todo el camino no dijimos palabra, Ghent insistió que lo dejáramos primero y así hicimos. Tuvo sus ventajas, ya que el camino hasta mi casa lo disfruté el triple a solas con Amrod, no es que estuviéramos haciendo de las nuestras, pero disfrutar de la vista de la ciudad abrazada al hombre que más quería en el universo era algo que no tenía precio. Llegamos a mi casa y luego de una larga despedida, con todo y que nos veríamos horas después, entré en el edificio casi saltando. Desempaqué casi sin saber que estaba haciendo, estaba demasiado feliz para ocuparme de tonterías, tomé una larga ducha, un buen descanso y luego me tocaba arreglarme. Pasé largo rato decidiendo que diantre iba a ponerme, quería que Amrod me viera diferente a como siempre estaba, así que descarté pantalones o ropa sencilla. Revolviendo en el armario encontré un vestido blanco que había comprado en Chadrila que la verdad no sé ni porque, lo compré por mero capricho y de hecho nunca lo había usado. Era largo, de tela fresca, ajustado hasta las caderas para luego abrirse en una falda de caída suave y dejaba mis hombros al descubierto ¡perfecto!. Dejé mi cabello suelto para variar un poco, siempre lo tenía recogido por cuestiones de comodidad, iba a maquillarme pero decidí que no, no quería verme en exceso arreglada, además me sentía más cómoda al natural. Me miré al espejo al terminar de vestirme y me eché a reír que ridícula eres pareces una niña adolescente arreglándose para su primera cita, la verdad estaba nerviosísima, era estúpido ya que Amrod no era un tipo que acabara de conocer, pero igual estaba nerviosa. Minutos después mi comunicador aulló con la voz de Amrod diciendo que ya había llegado ¿A dónde se fue el tiempo?, tomé mi bolso y salí casi corriendo. Al llegar a la entrada del edificio bajé el paso, no quería parecer una tonta emocionada, puse mi mejor cara de indiferencia y salí. Él estaba adorable, no tenía puesto nada del otro mundo, mas bien iba vestido muy casual, pero verlo así fuera vistiendo una túnica jedi, para mí se veía perfecto. Me miró de arriba abajo y soltó un silbido haciéndome sonrojar –“Wow te ves increíble” me dijo con una amplia sonrisa, -“Gracias” le dije tímidamente, me dio un pequeño beso y me dijo –“¿Nos vamos? Hoy te llevaré a un sitio especial antes de cenar” dijo y empezamos a caminar hacia un speeder que estaba aparcado a un lado. Yo nunca había prestado mucha atención a su vehículo personal, la verdad lo habría visto dos veces, era un viejo modelo sorosuub de motor simple, pero que lo mantenía impecable.

Para resumir, antes de cenar me llevó al teatro, vimos un show de baile de Ryloth, me encantó lo gráciles que podían ser los twi´leks al bailar, así que lo disfruté enormemente. Amrod me dijo que le encantaba ir al teatro o la ópera, pero que casi no tenía tiempo, cosa que me constaba, era raro cuando pasábamos mas de un par de días en Coruscant. Me dijo también que algún día me llevaría a ver un espectáculo Mon Calamri que según él era increíblemente famoso, y pasó rato describiéndome las otras veces que había tenido el tiempo de ver eventos de este tipo, ya que su familia lo había acostumbrado a esas cosas “culturosas” como les llamaba Ghent. Luego del teatro fuimos a cenar a un lindo lugar de donde se veía casi toda la ciudad, pasamos una velada genial conversando, me contó muchas cosas que había vivido con Ghent cuando eran unos jóvenes desastrosos, muchos de estos cuentos los sabía, pero esa noche me contó otros que ni me imaginaba pudieran ser posibles. En un momento luego de escuchar una de esas increíbles historias me sentí algo triste, yo no tenía nada que contar, aparte de no recordar nada de mi pasado antes de conocerlos a ellos, todo lo que había vivido hasta entonces lo había hecho con ellos, así que no tenía temas nuevos de qué hablar y Amrod se dio cuenta de esto –“¿Por qué esa cara Ireth? ¿Dije algo malo?” me preguntó poniendo una mano sobre la mía, yo traté de concentrarme en mi comida –“No, en absoluto… no me pasa nada” dije yo, al mirarlo a la cara me di cuenta que no me creía, entonces tomé aire y le dije –“Es que te escucho hablar de todo lo que has vivido y no puedo dejar de sentirme algo… triste, yo no tengo nada nuevo que contarte y me da miedo aburrirte” fui el colmo de lo honesta, pero era mejor así, él simplemente sonrió –“No seas tonta, yo no te traje aquí para que me contaras cosas nuevas, te traje aquí para estar contigo, disfrutar de tu compañía y compartir cosas fuera del trabajo, para hablar como cotorra estoy yo, así que deja la tristeza, además…” decía pero se interrumpió dando un vistazo a su alrededor como para ver si alguien nos espiaba y se inclinó hacia mi sobre la mesa –“Además aquí puedo hacer esto…” se interrumpió de nuevo y me dio un suave beso –“Sin amigos molestos diciendo estupideces” terminó de decir sonriendo, yo me reí suavemente y le di otro beso, él volvió a sentarse y nos concentramos de nuevo en la comida. Luego de unos segundos de silencio habló de nuevo –“Y si tienes cosas que contarme que yo no se” dijo sin mirarme, yo me detuve en seco y lo miré extrañada –“¿A que te refieres?” pregunté y tomé la copa con mi bebida, él seguía sin mirarme haciéndose el indiferente –“Me refiero por ejemplo a que puedes contarme como fue que tu y Ghent iniciaron aquel desastre en el Ewok” dijo. yo casi me ahogo con lo que me estaba tomando, y lo miré atónita mientras él con toda calma tomaba un sorbo de la cerveza que había pedido –“Y no me digas que no tuvieron nada que ver, porque me corto una mano si no fueron ustedes, así que empieza a contar” dijo mirándome con una leve sonrisa, yo me quedé de una pieza y en silencio por largo rato ¿Cómo diablos sabía?, luego de unos segundos me eché a reír y decidí contarle –“Bueno debo confesar, pero por favor no le digas a Ghent que yo te lo conté porque me ahorca” le dije, él asintió y siguió comiendo.

Le relaté sobre el encontronazo con aquellos imbéciles, de cómo terminamos en medio de una pelea general y escabullirnos de la poli por los pelos, él me escuchaba con atención y rió a carcajadas cuando le conté como engañamos a los tipos esos para iniciar un todos contra todos –“Santa reina de los marineros, la vieja técnica de Ghent, discute con tu compañero y lanza el primer golpe para detonar la bomba… a ustedes no se les puede dejar solos en un mismo lugar mucho tiempo” comentó entre risas –“¡Pero si ellos fueron lo que vinieron a buscar problemas! Nosotros estábamos muy tranquilos hasta que vinieron a molestarnos, además tu no puedes hablar, porque ustedes dos son unos terroristas en potencia” le dije señalándolo, él rió un poco mas y dijo –“Cierto, pero tu eres una dama que se supone deber ser delicada, no comportándose como un borracho buscapleito” dijo, no sé porque pero me molestó que volviera con sus comentarios machistas y sin pensar dije –“Bueno, cuando se trata de tus viejos amigos de Utapau no hay cabida para ser delicada”, a esto Amrod se quedó de piedra –“¿Qué has dicho?” preguntó, al instante me di cuenta de mi metida de pata, había tocado el tema delicado. Desde aquel día saliendo de Charros IV no habíamos hablado al respecto, habíamos decidido no hablar mas de ese asunto, queríamos olvidar aquel desastre de misión y mas aun sobre mi muy violenta faceta en aquel incidente. Nos quedamos largo rato en silencio mirándonos a los ojos, pero él debía saber que nos habíamos vuelto a encontrar con esa gente, así que se lo dije, él se puso muy molesto en un principio porque no le habíamos dicho nada, pero lo tranquilicé diciéndole que ellos no se enteraron que Ghent y yo tuvimos que ver en aquello, y que nos aseguramos de que no nos encontrarían de nuevo ni que habrían mas problemas. La verdad es que después de que Keira y yo casi desmantelamos a esa banda en Utapau, no volvimos a saber de ellos hasta el día del Ewok y de nuevo hacía tiempo que no se escuchaba de ellos, ni nosotros volvimos a tener problemas con esa gente.

Salimos del restaurante un poco mas tranquilos, sin embargo me sentía algo incómoda después de hablar de aquel incidente en el Ewok y Amrod de nuevo se dio cuenta. Entonces hizo algo que convirtió esa noche en uno de los recuerdos mas felices de mi vida. Estábamos recorriendo la ciudad en el speeder, sin rumbo fijo, simplemente disfrutando de la vista y del tiempo juntos, hasta que de pronto me dijo que iríamos a un sitio para buscar algo que me iba a encantar. Nos dirigimos a la central de cartografía, cosa que me extrañó porque no era un lugar nuevo para mí, mas bien me conocía de memoria el edificio y no tenía idea de que diablos podía buscar ahí que fuera especial y menos en mitad de la noche, pero no comenté nada, quería saber que se traía entre manos. Llegamos al lugar y entramos, todo estaba sumido en una oscuridad inquietante, si alguien nos veía en la central a media noche daría pie a un largo e incómodo interrogatorio, pero a él pareció no preocuparle demasiado. Nos dirigimos a la sala de archivos y me dijo que esperara afuera, yo cada vez estaba mas ansiosa, los amplios pasillos, vacíos y silenciosos, de la central me hacían sentir una soledad apabullante, en el edificio sólo estaban algunos guardias que hacían sus rondas y unos pocos androides de servicio, el ruido usual del día parecía solo un lejano eco y las sombras hacían que el lugar pareciese abandonado. Luego de un largo tiempo en que ya yo estaba por entrar a ver que diablos lo retenía, Amrod salió y me hizo seguirle hasta una de las salas de proyección. Al entrar se encendieron las luces, Amrod se dirigió hacia un pequeño panel en una de las paredes, activó las persianas para que taparan las ventanas, activó un pequeño proyector, que no era más que un fino tubo que salía del piso en mitad de la sala y apagó las luces hasta casi sumirnos en la oscuridad, la tenue luz del exterior que se filtraba por las persianas era la única fuente de iluminación. Amrod finalmente se dirigió al proyector y sacó una pequeña esfera transparente de un bolsillo –“Esto te va a gustar” dijo sonriendo y puso la esfera en el proyector. En un segundo la sala se llenó de pequeños puntos brillantes que giraban lentamente a mi alrededor, era una proyección de la galaxia entera, ya yo había visto proyección semejante, además no se comparaba con la que estaba en el salón de conferencias que era gigantesca, pero lo que diferenciaba a esta de las demás era que algunos sistemas estaban resaltados en un verde brillante, eran un montón, pero al verlo en conjunto con toda la cantidad de puntos blancos parecían un pequeño salpicón verde, Amrod retrocedió hasta ponerse a mi lado y dijo –“Los sistemas que ves en verde son los que has visitado conmigo, por eso me tardé tanto ya que mi memoria no es como la tuya. También acomodé el archivo de modo que puedas seguir agregando mas sistemas y cambiar la luz a verde a medida que conozcas lugares nuevos” Yo me quedé atónita, en seguida empecé a caminar entre las pequeñas luces maravillada, se había pasado, era lo más hermoso que había visto, además del hecho en que se molestara en resaltar sistemas y que también yo pudiese seguir haciendo cambios al archivo. No tenía palabras para expresar lo que sentía, este hombre era demasiado especial, demasiado… perfecto, sentía su mirada en silencio, pero yo no podía quitar mis ojos de aquellos puntitos que me rodeaban. De pronto dijo –“Sé que no es la gran cosa pero como te gusta tanto la proyección principal, pensé que te agradaría llevar una versión especial de bolsillo” me volví en el acto y lo miré boquiabierta –“¿No es gran cosa? ¡Pero que dices! Esto es… es… increíble” dije asombrada –“No Ireth, esto no es increíble… increíble para mi es que llegaras a mi vida y más aun que estés aquí conmigo” me dijo acercándose, me rodeó por la cintura con uno de sus brazos y me miró a los ojos –“Eres perfecta” me dijo acariciando mi mejilla –“No digas tonterías, nadie es perfecto” le dije, él respiró hondo mirando hacia arriba y volvió a mirarme rodeándome la cintura con ambos brazos –“Tu eres la que no debe decir tonterías porque si lo eres… y te diré porque… Ghent siempre me decía que yo me quedaría solo porque insistentemente buscaba, y únicamente me enamoraría, de la mujer perfecta y que esta no existía. Por mucho tiempo pensé que era cierto, la mujer perfecta no existe, pero el destino me demostró que no es así, tu eres esa mujer perfecta… porque desde que te vi me has dejado hechizado como un bobo, y porque hasta hace unos meses finalmente me di cuenta que estoy perdidamente enamorado de ti” dijo y yo me iba a desmayar. Esto no podía ser de verdad, no podía creérmelo, quería llorar, reír, gritar y no se cuantas cosas a la vez, el corazón me iba a explotar y yo no tenía idea de qué decir ante semejantes palabras, ¿Cómo decirle que yo también estaba enamorada de él hasta los huesos?, porque así era, lo amaba con toda mi alma y ahora, que por fin podía gritarlo a los cuatro vientos, no me salía una sola palabra. Así que simplemente, sin pensarlo dos veces, lo abracé y lo besé con toda intensidad posible. Y ahí nos quedamos no se cuanto tiempo, fundidos en el beso mas apasionado, hermoso, perfecto, intenso y todos los adjetivos existentes para describirlo.

Como soy una dama no voy a dar detalles de que mas pasó, simplemente puedo decir que esa fue la noche mas maravillosa de mi vida y que le entregué mi alma a ese ser, cuyo rostro fue lo primero que vieron mis ojos desde que había llegado aquí.

Capitulo 28 Editar

Bajo la máscara solo sentía el calor de mi aliento, solo veía el oscuro metal que se pegaba a mi piel… pero no necesitaba ojos…esta vez debía valerme por los demás sentidos… alerta al mas mínimo susurro que detectara movimiento, hasta que escuche su leve respiración… Brodek estaba a unos metros a la izquierda. Su aliento pausado, sus silenciosos pasos casi imperceptibles, una pequeña ráfaga de aire agitando su cabello. Aferré el escudo y mi lanza, me quedé inmóvil esperando… paciencia… concentración… y entonces lo oí. La lanza abandonó su mano con una poderosa fuerza, cortando el aire con una velocidad pasmosa, pero tuve tiempo de sobra para reaccionar. Me agaché y giré hacia Brodek apenas la lanza pasó sobre mi cabeza, veloz como un rayo di tres zancadas hasta acercarme lo suficiente para saltar y asestar el golpe. Salté… oí como Brodek desenvainó y alzó su espada… en el aire la hice a un lado con mi escudo y di una fuerte estocada con mi lanza hacia el cuello de Brodek, pero él fue mas rápido y logró bloquearla con su escudo, aunque la fuerza de mi golpe lo hizo retroceder unos pasos con mi lanza clavada en el escudo. Apenas aterricé, pivoté para situarme de frente a Brodek y desenvainé la espada. Escuché como Brodek rompió el mango de la lanza con un violento corte limpiando así su escudo. Otra vez el silencio, solo roto por nuestros suaves pasos mientras nos desplazábamos en círculo frente a frente… en la espera del próximo ataque… -“Una estocada fuerte hermanita pero… ¡No lo suficientemente rápida!” exclamó Brodek y atacó con un corte vertical tan violento que casi parte mi escudo en dos. Apenas recibí el golpe asesté con la espada otra estocada por un costado, pero solo logré abrirle otro agujero al escudo de Brodek. Volvimos a retroceder dos pasos para separarnos pero esta ves no esperé, lo tenía ubicado por su respiración. Solté una serie de mandobles con la suficiente fuerza y rapidez para dejar su escudo tan abollado y retorcido como una cacerola de los esclavos. El último golpe fue similar al que hice con la lanza al comenzar la lucha, pero nuevamente fue bloqueado por lo que quedaba del escudo de Brodek. Esta vez torcí hacia afuera la espada ensartada en el metal y así inutilizarle un brazo, usé mi escudo para asestarle un golpe con el borde en la cara pero lo bloqueó también, esta vez con su espada y terminó de abrir mi escudo en dos casi llegando a rasguñarme el brazo. En un corto forcejeo nos deshicimos de los inservibles escudos y volvimos a poner distancia entre nosotros. Brodek atacó enseguida con un golpe ascendiente que bloqueé, pero al chocar las hojas Brodek hizo dos rápidos movimientos circulares que me arrebataron la espada de mis manos… cayó a la izquierda… sin perder ni un segundo me tiré al suelo dando una voltereta mientras su espada pasaba silbando cobre mi cabeza en un corte horizontal. Llegué junto a mi espada caída justo de agarrarla y levantarme para bloquear un mandoble de Brodek. En rápida sucesión hicimos chocar las hojas con tanta fuerza que salieron chispas del metal, pero yo ganaba terreno. En un instante que no duró ni un segundo, Brodek logró abrirse paso por mi defensa y con la punta de su espada me arrancó la máscara del rostro haciéndome retroceder. En el tiempo que le tomó a la máscara caer al suelo empedrado, vi como Brodek sonreía malévolamente ante mi asombro, pero no le di tiempo de más. Enseguida me sumergí en un ataque furioso dando una andanada de golpes distintos: cortes verticales y horizontales, estocadas, cortes ascendientes y descendientes… pero todos se encontraron con la diestra espada de mi hermano. De nuevo Brodek usó su movimiento circular para arrebatarme la espada, pero esta vez no lo logró… por lo menos no a su pleno favor. Ambas espadas saltaron por los aires y ambos corrimos a por ellas. Chocamos con el suelo al atraparlas y en un movimiento unísono ambos logramos poner la hoja de cada espada en el cuello del otro.

En ese instante un sonido ajeno a la pelea nos hizo detener –“¡Bravo! Bonito espectáculo jovencitos… pero lamentable” dijo la voz del maestro de armas mientras su imponente figura entraba en el círculo de luz que proyectaban las antorchas de la sala de entrenamiento. Tanto Brodek como yo bajamos las armas y nos pusimos de pie dándole la cara al maestro sin decir palabra –“Se preguntarán porque digo que fue lamentable… primero: Querido Brodek, el ser vencido por tu hermana estando cegada con una máscara debería avergonzarte…” decía el maestro con seriedad –“Se la arranqué de la cara antes de terminar, no estaba ciega…” interrumpió Brodek molesto pero el maestro no le dejó terminar –“¡SILENCIO!” gritó y sus ojos brillaron de furia un instante que fue suficiente para hacernos enmudecer aun mas –“Te destruyó el escudo estando cegada y tu podías ver. Eso quiere decir que tu hermana es mas diestra que tu aun estando en desventaja ¡Una aprendiz ciega!” espetó el maestro furioso. Me molestaba un montón que le hablara así a Brodek pero no era mi lugar para responder o lo pagaría caro –“Esperaba algo mejor de un veterano…” agregó mirando a Brodek con desprecio –“Como iba diciendo… segundo: aprendiz Ireth, el que le lograran arrancar la máscara de la cara y destruir su escudo deja mucho que decir de su defensa. En una batalla de verdad tendríamos que extender condolencias a su querida familia” dijo con un sarcasmo recalcitrante y esta vez no pude resistirme a contestar –“Nuestras batallas son con los débiles, ellos no soportarían ni mi primer golpe, menos aun lograr penetrar mi defensa. Eso lo hizo Brodek porque es uno de nosotros” dije irritada, Brodek me lanzó una mirada de advertencia pero llegó tarde. Un puño tan duro como una maza se estrelló contra mi rostro tirándome al suelo, haciéndome ver estrellitas y saborear sangre, aunque gracias a los cielos esta vez no perdí dientes ni obtuve huesos rotos. –“No quiero terminar desfigurando tu lindo rostro por tus insolencias… de ser así tendría que matarte, y los dioses saben que el rey no estaría nada contento con eso… sabes que al rey no le gustan los deformes así cuentes con su favor” espetó el maestro de armas inclinado hacia mi y volvió a erguirse para encarar a un nervioso Brodek –“Que se te ocurra ayudarla a levantarse y el próximo golpe será para ti y te aseguro que lo sentirán hasta tus nietos” le siseó amenazante –“Recojan esas chatarras para que las fundan y van directamente al patio de la torre, harán flexiones hasta que se les rompan los brazos o yo decida que deben parar” dijo y salió de la sala a grandes zancadas. A duras penas me levanté con la cabeza dándome vueltas, estaba tan mareada que Brodek tuvo que sujetarme –“Eres una idiota… te van a terminar matando si no controlas tu bocota y tu mal genio” me regañó –“Oye no te hagas el inocente, tu también replicaste, sólo que no te golpeó porque ya no eres aprendiz… mas bien el maestro debería estar feliz de que por lo menos su hija sacó el mal genio de él” contesté de mal humor.

Abrí los ojos de golpe y me alcé jadeando y sudando a chorros. Me tomó unos segundos ubicarme y darme cuenta que no estaba en ninguna sala de suelo empedrado y que la mano que sentí luego en mi hombro no era la de Brodek –“¿Ireth? ¿Qué pasa cariño?” dijo la voz soñolienta y preocupada de Amrod –“Nada… solo fue… solo fue una pesadilla… perdona por despertarte” contesté regulando mi respiración –“¿Pesadilla? Si seguro… estas bañada en sudor y jadeando como si te hubiesen dado un susto de muerte… Otra visión del pasado ¿verdad?” preguntó halando mi rostro con delicadeza por la barbilla haciéndome darle la cara –“Si… y una no muy grata en realidad” respondí mirándole a los ojos. Amrod me haló hacia él envolviéndome en sus brazos –“Tranquila cariño que estas en casa y solo fue un recuerdo… cuéntame que viste esta vez” dijo acariciando mi cabello. La verdad no tenía muchas ganas de hablar, sólo quería quedarme ahí en sus brazos por la eternidad. Pero le había prometido mantenerlo al tanto de todos mis viajecitos al pasado, así que le conté. Él escuchó sin interrumpir y luego me dijo que lo anotara en el datachip donde archivaba mis recuerdos. Mientras escribía sentada en la cama al lado de Amrod este se desperezó un poco y se dedicó a juguetear con mi cabello otra vez –“Así que el dulce entrenador es tu padre, tu hermano es el inocente compañerito de juegos con armas letales ¿Y tu madre que será? ¿Un verdugo?... vaya familia delicada que tienes, hacen que un grupo de tusken parezcan ancianitas de la caridad al lado de ellos” comentó en son de broma –“Eso no fue gracioso” le espeté mirándolo de reojo y el soltó una leve risa –“Vamos cariño, no te lo tomes a mal, solo fue una broma. Además tu dijiste que no quieres ser así, si no te ríes de ello dejarás que esos recuerdos te amarguen la vida y te conviertas en lo que no quieres ser” contestó. En cierto modo tenía razón, pero igual el comentario no me hizo ninguna gracia, estaba hablando de mi familia –“Lamento que los que conforman mi árbol genealógico no sean los mismos seres pacíficos y devotos de las artes y la cultura como los tuyos, pero eso es lo que hay te guste o no” le dije malhumorada, él simplemente sonrió y volvió a abrazarme halándome hasta recostarme sobre su pecho –“No seas tonta, estaba bromeando y no esperaba que tu familia fuese como la mía… una banda de aburridos… y no es que apruebe la violencia en familia, pero son unos aburridos” me dijo y fue mi turno de sonreír –“Me encantaría verle el rostro a tus parientes al escucharte decir eso” le dije –“Bah… ellos saben que opino que son unos aburridos” contestó haciéndome reír, me dio un beso en la frente y nos quedamos acostados sin decir mas.

Amrod se volvió a quedar dormido minutos después, pero yo no pude volver a conciliar el sueño, solo esperaba no volver a mis noches de insomnio por culpa de mis extraños recuerdos. Hacía meses que dormía felizmente y eso debía agradecérselo a Amrod, desde que nuestra relación había comenzado mi insomnio se esfumó. Me parecía extraña la sensación, aunque mis sentidos nunca se durmieran del todo. Aún podía escuchar el más mínimo ruido y podía sentir el menor cambio en mi entorno, pero lograba descansar más y mejor. No sé decir si era la presencia física de Amrod a mi lado o la sensación de paz que emanaba de él. Después de aquella maravillosa noche en Coruscant donde comenzó todo entre nosotros rara vez estábamos separados, Ghent se preguntaba como no nos aburríamos, pero inexplicablemente era así. Cada día descubría algo nuevo del hombre de quien me había enamorado y confieso que estaba encantada. Amrod era un hombre amoroso, dulce, divertido y entregado, aparte de inteligente y todas las características que ya conocía de antes. Y me sorprendía ver que él estaba tan embobado conmigo como lo estaba yo con él, era simplemente perfecto.

A los pocos meses de empezar lo nuestro nos mudamos juntos, lógicamente a su casa, que ahora él insistía que era nuestra, ya que el pequeño departamento en que yo vivía no era de mi propiedad y tenía muy poco espacio para ambos. Ghent se preguntaba que porqué no lo habíamos hecho antes, igualmente pasábamos mas tiempo en la nave viajando de acá para allá que en casa y la diferencia no era mucha. Pero para mí si era diferente, no era lo mismo estar en la nave con dos personas más y pendientes del trabajo que estar en casa los dos solos y con bastante tiempo libre, tiempo en el cual hacíamos de todo. Desde dedicarnos a los teatros, museos y demás que nos ofrecía Coruscant, hasta quedarnos el día entero en la cama simplemente dejando las horas pasar. Nuestra relación crecía y cada vez se consolidaba más. Val era de la opinión de que nos casáramos de una vez, pero nosotros no teníamos eso en planes… aun.

Por lo demás, el trabajo seguía igual. Viajando a sitios olvidados de la mano de los dioses, haciendo crecer nuestros archivos y sin dejar la costumbre de meternos en algún problema que nos hiciera salir a la carrera. Aunque el lado bueno fue que no volvimos a encontrarnos ni saber nada de nuestros viejos amigos de Utapau nunca más y por ello respiraba aliviada. Otro punto positivo fue que logré al fin poner bajo total control mi fuerza y no usarla para nada, mas bien a veces Ghent se ponía de mal humor cuando yo decía que no podía levantar algo pesado o abrir, aflojar, doblar cosas atascadas o duras, él opinaba que aunque me metiera en problemas por mi habilidad, tampoco era para desperdiciarla, pero yo había jurado renunciar a ella y lo hice. También vimos a Keira frecuentemente y se le veía muy feliz con su nuevo trabajo. Decía que estaba sumamente relajada y que le pagaban muy bien, Ghent opinaba que ella seguro se aburría como ostra sin nosotros, pero Keira le contestó un día que la elegancia que la rodeaba (había ascendido hasta pilotar cruceros de lujo) no tenía precio y no estaba tan aburrida como Ghent creía, además claro de la montaña de pretendientes ricachones que tenía. A esto último Amrod comentó algo sobre la misteriosa novia de Ghent quien reaccionó de manera muy extraña, casi se ahoga y cambió de tema al instante. Lo sospechoso no fue solo eso sino el que Keira reaccionara del mismo modo y le siguiera la corriente a Ghent con el cambio repentino de tema. A esto Amrod y yo intercambiamos un par de miradas de sospecha, pero no volvimos a ver reacciones semejantes. Igualmente yo pensaba que algo raro había ahí, sabía sobre los sentimientos de Ghent hacia Keira, pero que Keira se pusiese tan incómoda también era muy raro, aunque mis sospechas no las compartí con nadie, no fuera que estuviese equivocada y pusiera los sentimientos de Ghent en evidencia. Con respecto a la reacción de ella sobre el tema de mi relación con Amrod no sabría decir a ciencia cierta lo que ella pensaba, ella decía alegrarse por nosotros y que al fin habíamos decidido aceptarlo, pero en un principio algún atisbo de tristeza o derrota vi en sus ojos. Aunque en una ocasión ella me dijera a solas que yo me había ganado limpiamente a Amrod, que ella lo había aceptado desde antes de ir a Utapau y por ello decidió separarse del grupo. De todas maneras la relación entre nosotras mejoró notablemente y lo de “niña de la luz” lo usaba mas bien en son de broma.

En cuanto al mundo a nuestro alrededor, las cosas no iban tan bien que digamos. Habían montones de noticias, rumores y demás sobre la corrupción imparable en la República, cosa que tenía a Amrod algo intranquilo aunque eso no nos afectara directamente, ya que la central no estaba afectada por eso. Pero los amiguitos con túnica marrón eran los que peor la estaban pasando y no precisamente por corrupción. Amrod había escuchado que la orden jedi había perdido a otro maestro, un fulano Dooku, el cual era la voz principal de los jedi en cuanto a las críticas hacia la República y quien luego de renunciar a la orden desapareció de vista. Por otro lado, después del incidente de Naboo casi un año atrás, empezó a saberse de revueltas, guerras de pandillas y clanes criminales en sitios como Tatooine y cuanto agujero de escoria había en la galaxia, conflictos terroristas en Malastare y hasta una cacería de jedi en los bajos fondos del mismo Coruscant. En todos esto se veían envueltos los jedi de una u otra manera, lo que, al contrario que al resto, me ponía intranquila a mi. Incluso uno de estos dementes con poderes se le ocurrió la grandiosa idea de crear una nave exploradora para supuestamente registrar en las zonas desconocidas de nuestras fronteras espaciales e ir de visita a la galaxia más próxima. El resultado fue la creación de una nave enorme y autosuficiente (además de increíblemente costosa) que llevaría a miles de colonos a los rincones más lejanos. Lo único positivo que le vi al proyecto era que un contingente de jedi iría en el viaje, por mí que se largaran todos en la navecita y una lástima que no fue así, ya que al poco tiempo supimos que la nave desapareció para siempre sin dejar rastro.

Mientras los conflictos de corrupción, refriegas aisladas y problemas de jedi ocurrían, yo seguía enfrascada en buscar mis raíces, aunque sin éxito alguno. Por momentos me deprimía pero Amrod siempre me decía que no perdiera la esperanza y que pronto descubriríamos algo importante. Sin embargo mis ánimos flaqueaban y cada vez que uno de mis recuerdos salía a la luz o cuando estaba pegada buscando datos, me ponía insoportablemente irritable, entonces Amrod decidió tomar cartas en el asunto.

Luego de un año ininterrumpido de trabajo desde que les conocía, nos encontrábamos en un hoyo cercano a Nal Hutta llamado Lannik. Después de explorar lo debido en el planeta y las zonas cercanas (contando con el hecho de haber cometido la estupidez de parar en Nar Shadaa y tener que salir como posesos antes que nos convirtieran en colador por culpa de Ghent) nos detuvimos de nuevo un par de días en Lannik para repostar la nave y ordenar la data de la misión con calma antes de regresar a Coruscant. Ghent, Val y yo teníamos horas en la sala de trabajo ordenando los archivos y esperando por Amrod, quien había salido a hacer no se que cosa que no nos quiso decir con claridad. Mientras trabajábamos intercambiamos teorías sobre que diablos era lo que estaba haciendo Amrod, Ghent como siempre, no dejaba de fastidiarme diciendo que debí haberle seguido, no fuera que estuviese de vuelta a las andadas con alguna chica como Xu Ling, pero luego de una mirada de advertencia se olvidó del tema. Ya estaba empezando a preocuparme por la ausencia de Amrod cuando escuchamos sus pasos dentro de la nave. Yo le daba la espalda a la puerta así que no lo vi cuando entró en la sala, pero bastó verle la cara a Ghent para saber que algo raro había pasado –“¡Santa reina de los marineros! ¿A ti que diablos te pasó?” exclamó Ghent con los ojos como platos, yo solté un sonoro “¿uh?”, me volví y entonces adopté la misma expresión de perplejidad de Ghent. El hombre que había entrado a la sala no era Amrod sino una extraña versión de Amrod que se veía por lo menos diez años mas joven. Se había cortado el cabello y se había desecho de la barba y el bigote, el cabello no le llegaba mas abajo de las orejas y su rostro afeitado era otro. Estaba tan asombrada que no dije palabra ¡Su hermosa melena dorada! Val por su lado estaba sorprendido pero no tanto como nosotros –“Wow capitán, es otra persona” dijo sonriendo, Amrod se llevó una mano a la cabeza revolviéndose lo que quedaba de su hermosa cabellera –“Pues si, me siento algo raro la verdad” dijo con una sonrisa –“Diablos amigo, te quitaste por lo menos diez años de encima” dijo Ghent poniéndole voz a lo que había pensado yo segundos antes –“Verdad que si…” dije al fin, luego alcé una ceja y pregunté –“¿Estabas sobrio cuando hiciste eso?” Ghent se echó a reír y Amrod puso cara de fastidio –“Por supuesto que si… y aunque estuviera borracho sé perfectamente lo que hago y lo que digo” dijo señalándome, Ghent se reía mas aun y Val desvió la mirada hacia un lado –“Ehem... dah-jah-meamy” tosió disimulando las palabras “déjame Amy” haciéndonos soltar una carcajada a Ghent y a mi. Amrod frunció el entrecejo y preguntó –“¿Qué dijiste?” Val se hizo el inocente volviendo la vista a la pantalla de su terminal y dijo –“Nada nada… solo me ahogué un poco” mientras Ghent y yo seguíamos riendo –“Bromista el piloto… pues pensé que era hora de un cambio, estaba harto de la melena” dijo Amrod ofendido dirigiéndose a una de las sillas vacías –“Eso y la crisis de los cuarenta” dijo Ghent causando una nueva oleada de risas –“Ja ja ja… muy chistoso. Que yo sepa tu tampoco tienes quince años… ni cabello que cortar” dijo Amrod sentándose y desviando el chiste hacia Ghent quien dejó de reír en el acto –“Golpe bajo enano” dijo Val entre risas –“¿Y tu de que hablas bestia? Si casi se puede leer el futuro en esa bola brillante a la que llamas cabeza” replicó Ghent –“Pero él nunca ha tenido pelo y no le molesta” dije yo todavía riendo –“¡Ale! Todos contra mi calvicie” dijo Ghent alzando las manos, luego se echó hacia atrás cruzándose de brazos –“Para que sepan mequetrefes, las nenas aman mi escasez de cabello” agregó con cara de suficiencia –“¿Las nenas o la nena? Tu sigues con tu misterio pero te juro que lo voy a averiguar” le dije señalándolo –“Lo siento querida hermanita, ustedes sabrán cuando YO quiera que sepan” replicó con seguridad –“Eso no es justo, nosotros no te hemos ocultado nada” dijo Amrod ofendido y Ghent soltó una risotada –“¡JA! Lo intentaron, pero no son tan astutos como yo. Además ni que hubiesen querido podían ocultarlo, eran demasiado obvios” replicó, yo sacudí la cabeza con una leve sonrisa, la verdad Ghent había dado en el clavo. Analizando tiempos pasados uno se daba cuenta que Amrod y yo no podíamos ocultar la atracción que sentimos desde el primer día, hasta Val lo había notado apenas se unió al grupo. Me levanté de la silla y me acerqué a Amrod mientras él le daba una mirada severa a Ghent admitiendo la derrota –“Bah, lo que sea… bueno en fin vine a decirles unas cuantas cosas que… ¿Ireth que diablos haces?” preguntó al yo tomar su rostro entre mis manos y examinar su cara con ojos entrecerrados –“Viendo en que lugar de este rostro esta mi capitán” respondí moviendo su rostro de un lado a otro suavemente –“Agh… vamos Valdie, que de seguro se avecina la sesión de romance y la verdad no quiero presenciarla” dijo Ghent levantándose de la silla junto con Val –“Te sienta bien el cambio amigo” agregó sonriendo mientras se dirigían a la puerta –“Gracias Ghent” contestó Amrod.

Una vez los muchachos salieron Amrod me miró a los ojos –“¿En serio no te gusta?” preguntó y yo le solté el rostro y me erguí –“No es que no me guste, solo que… no eres tu” respondí encogiéndome de hombros, él se levantó y me atrajo hacia él por la cintura –“Vamos cariño claro que soy yo, sólo que sin melena ni barba, además tu siempre te quejabas que te molestaba mi vello facial... Y siendo sincero me siento mas cómodo así” me dijo –“No esta mal en serio, mas bien me agrada este guapo desconocido que eres ahora y de verdad te ves mas joven, solo que me costará un poco acostumbrarme” le contesté apartando unos cabellos de su cara –“Bueno eso podemos arreglarlo” dijo sonriendo con picardía y me dio un beso intenso –“Que el capitán no te vea haciendo eso guapo, o la pasarás muy mal” le dije rodeando sus hombros con mis brazos –“Se supone que tu no deberías dejar que un extraño haga eso” me dijo muy serio haciéndome sonreír –“Es que es muy difícil resistirse a un tipo tan guapo como tú” contesté bromeando –“Sinvergüenza” replicó y yo reí –“Te enamoraste de esta sinvergüenza así que te aguantas” le dije y nos sumimos en un largo y apasionado beso.

Luego de un rato me alejó un poco y volvió a sentarse para luego halarme hasta sentarme en sus piernas –“Debería llamar al par de ineptos que tripulan mi nave, hay algo que quiero decirles a todos” dijo, yo alcé una ceja y pregunté –“¿A que te refieres? No se por qué, pero ese tono me asusta” le dije, él sonrió y me abrazó mas aun –“No te preocupes que no es nada malo, te diré primero a ti para que te quedes tranquila. Les iba a decir que es hora que nos tomemos unas vacaciones largas… todos. Así Ghent tendrá oportunidad de salir con su misteriosa chica, Val… pues… lo que sea que haga Val… y tu y yo iremos a un sitio especial” dijo sonriendo ampliamente –“¿Vacaciones? ¿Y eso? Si tu amas estar pegado todas las horas existentes de cada día a tu trabajo” contesté extrañada, esto era nuevo y la verdad por mucho que me dijera que no me preocupara no podía evitar sospechar que algo se traía entre manos –“No seas exagerada que también te dedico mucho tiempo a ti y con todo el gusto del mundo. En fin, la cuestión es cariño, que últimamente te he visto muy alterada con respecto a la búsqueda de tu pasado, tus recuerdos te despiertan por la noche, te pones irritable cuando alguien te molesta mientras te pasas horas buscando información, veo que te me deprimes cada día mas y eso no me gusta, necesitas desligarte de todo esto por un tiempo y creo que unas vacaciones no nos caerían mal a ninguno” dijo y yo sonreí levemente, era increíble como me conocía, ya yo tenía tiempo pensando en sugerir que nos tomáramos unos días para nosotros en algún sitio lejano donde olvidar las preocupaciones diarias y él no sólo lo pensaba también sino que tomó la decisión por ambos. Lo abracé con fuerza y le di un beso –“Eres increíble por eso te adoro… y cuéntame ¿A dónde me llevarás?” pregunté animada, él respiró hondo y contestó –“Bueno no sé que tal te parezca la idea, pero pensaba que uno de los lugares a visitar sería Alderaan para que conozcas a mis padres, tengo mucho tiempo sin verles y me gustaría visitarlos” dijo mirándome a los ojos expectante, yo sonreí ampliamente y le dije –“Pues me parece una idea genial” él me abrazó y dijo –“Por eso te quiero yo a ti”, me parecía excelente conocer a su familia y su lugar de origen aunque un segundo después desvié la mirada cuando algo vino a mi mente y él se dio cuenta –“¿Qué pasa?” preguntó y lo miré a los ojos –“Es que… pensando en que visitaremos el lugar en que naciste y eso, no se si debería dejar la búsqueda de mis raíces ¿Qué tal si surge algo mientras estamos fuera? Me encantaría algún día llevarte yo al lugar donde nací… si es que lo encuentro” le dije en tono sombrío, él me miró tomando mi rostro por la barbilla y me dijo –“A ver… ¿A quien crees tu que tienes por pareja? ¿Crees que no pensé en eso? Te informo que la segunda parada será Naboo, ya que fue ahí donde te encontré creo que es el mejor sitio en donde buscar” yo me quedé de una pieza, definitivamente este hombre era perfecto y leía la mente.

Ya yo había pensado alguna vez el volver a Naboo y revolver un poco por ahí, dejando de confiar en los archivos y data que accedía sobre la historia del planeta, pero no había tenido el tiempo y ahora iría con él. Me sentí tan feliz y agradecida que no pude expresarlo con palabras, así que le di un beso enorme. Conocería a su familia y además iría en busca de los míos en el justo lugar donde debía haber buscado desde un principio y acompañada del hombre que mas quería en el universo, nada podía echar a perder mi optimismo, aunque pensándolo bien no tenía idea de lo que podría encontrar…

Capitulo 29 Editar

La noticia de unas vacaciones largas fue recibida con alegría por parte de Ghent y de Val, sobre todo Val era el que se veía más feliz y yo sabía porqué. De seguro que visitaría a su extraña novia de la que nadie debía saber y Ghent también estaría con su misterio de la chica de la que él pensaba nadie debía saber. Al regresar a Coruscant Amrod se puso en contacto con sus padres para avisarles de la visita y acomodar todo con la central para poder tomarnos ese tiempo de vacaciones. Pasamos un par de días arreglando todo lo referente a los sitios que visitaríamos y que planes haríamos en cada lugar. Iríamos, aparte de Alderaan y Naboo, a Mon Calamari. Amrod estaba encasillado en que el mejor paisaje marino era del de Calamari y quería disfrutar de unos días de sol y playas para quitarse por completo el stress.

Yo estaba muy entusiasmada con el paseo, pero debía admitir que estaba muy nerviosa con la visita a Alderaan, no sabía que recibimiento me esperaba de parte de la familia de Amrod. Yo era alguien desconocido para el mundo, sin familia, sin saber de donde diablos había salido, ni siquiera sabía a que raza pertenecía y el poco currículum que mis extrañas visiones me daban, no era muy alentador que digamos. Hasta el momento solo había visto retazos de acontecimientos sumamente violentos y para colmo con los de mi propia sangre, sin contar lógicamente mis propias reacciones. De sólo imaginar que nos metiésemos en algún problema en Alderaan me ponía de los nervios, Amrod me decía que no nos meteríamos en ninguno ya que yo no estaría acompañada Val y Ghent para causar caos en cuanto lugar pisáramos, pero yo no estaba tan segura de eso. Sola o acompañada, los problemas me perseguían, sólo esperaba que esta vez no pasara de algún suceso menor.

Pero por el momento los problemas podían esperar. La mañana de nuestra partida sentí que Amrod se levantó mas temprano que de costumbre, pero yo estaba tan a gusto entre las sabanas que no quise levantarme de la cama. El día había amanecido despejado y por la ventana podía ver gran parte de la ciudad iluminada por el sol de la mañana. Pero mi disfrute de aquella imagen fue interrumpida por el golpe repentino de una almohada en mi cabeza –“Pero que diantre… ¡Amrod!” exclamé exasperada sentándome y quitándome la almohada de encima –“¡Hora de levantarse vaga! ¡Hoy comienzan las vacaciones!” gritó la voz emocionada de Amrod, me senté en la cama mirando a Amrod quien sonreía de oreja a oreja, parecía el propio chiquillo excitado con el viaje, me hizo tanta gracia esta visión que no pude dejar de soltar una risotada y olvidar el almohadazo… por el momento –“¿Y que bicho te picó a ti?” pregunté, él se acercó sentándose a mi lado y me abrazó –“Pues ninguno, sólo que me emociona el irme de viaje con la persona que mas quiero en el universo” me dijo y me dio un beso intenso –“Y por eso debes levantar a la persona que mas quieres a fuerza de almohadazos ¿no?” le dije disimulando el movimiento de una de mis manos hacia mi espalda –“Vamos pero si fue de cariño” dijo sonriendo y yo alcé una ceja –“¿Ah si?” pregunté agarrando disimuladamente mi almohada por una esquina –“Pues claro, además no te di fuerte. Pero ya que te quejas tanto tengo la medicina perfecta para eso” dijo él y me dio otro beso –“Mmm yo también tengo algo para los despertadores escandalosos” le dije en un susurro, -“¿En serio? Mira que interesante” dijo mirándome de manera seductora –“¿Quieres probar?” le pregunté insinuante –“Lo que quieras” respondió, me dio lástima arruinarle el momento pero se lo merecía por chistoso –“¡Toma ya!” exclamé apartándome y dándole un almohadazo que lo sacó de la cama, me eché a reír mientras Amrod se asomaba por el borde –“¡Hey! ¡No se vale usar tu fuerza! ¡Tramposa!” exclamó frunciendo el ceño mientras yo no podía parar de reírme. Entonces un momento después lo que vi fue un destello de cabellos dorados, di un grito y en un abrir y cerrar de ojos tenia a Amrod encima agarrándome por las muñecas –“A ver como lanzas almohadas ahora” dijo –“Pfff… sabes que puedes emprender un vuelo sin escalas hasta el salón” contesté con suficiencia, no era mentira, sin mucho esfuerzo podía practicar el hacer nudos usando su cuerpo como cuerda pero lógicamente no lo iba a hacer, entonces él soltó un resoplido y adoptó una expresión de fastidio total –“Por todos los astros, eso lo se Ireth… ¿Por lo menos por una vez podrías olvidarte que eres mas fuerte que yo y seguirme la corriente?” dijo volteando los ojos, yo solté una risita avergonzada –“Aw perdona cariño” dije y le di un beso al que se entregó por completo llevándome con él a mi.

Un buen rato después nos levantamos y tomamos un rápido desayuno. En el espaciopuerto nos encontramos con Val que iba también de salida, se le veía sumamente alegre y no dejaba de sonreír. Me alegraba verle así de entusiasmado, de seguro había contactado con su chica e iba a verle. Nos despedimos de él y abordamos el aventurero rumbo a Alderaan. El viaje fue corto debido a que el sistema era bastante cercano, cosa que no me agrado mucho ya que mis nervios iban en aumento con cada minuto que pasaba y Amrod se dio cuenta. Me aseguró que no tenía porque ponerme nerviosa que sus padres no eran ningunos clasistas ni juzgaban a la gente antes de conocerle y que además él le había contado sobre mí a su padre. Esto no es que calmó mucho mis nervios pero me sentí un poquito mas serena. Poco tiempo después, al salir del hiperespacio, vi la verdosa silueta del planeta acercándose. Era un planeta pacífico, cubierto de enormes praderas y hermosas ciudades. El gobierno era una monarquía liderada por la reina Breha Organa y su marido el virrey Bail Organa, quien era uno de los senadores más respetados en La Republica. Aldera, la capital, era donde se encontraba el palacio real y el centro de todo, además era la ciudad donde vivía la familia de Amrod. Aterrizamos y nos dirigimos a uno de los barrios de alto nivel económico que estaba algo alejado del centro de la ciudad. Durante el paseo por la ciudad me deleité observando, el ambiente de serenidad, riqueza, arte y belleza se veía por doquier, la gente se le veía alegre y tranquila. La verdad no entendía como Amrod prefería estar metido en cuanto agujero de mala muerte se podía conseguir y vivir en un sitio tan atestado como Coruscant.

Finalmente llegamos a la residencia de los Bowell, era parte de un complejo urbanístico hermoso, los edificios eran modestos y de líneas suaves, en colores pálidos, amplios balcones y rodeados de hermosos jardines. Nos dirigimos a uno de los edificios en cuya puerta principal estaban dos personas mayores esperando, un señor y una señora, y mi corazón se detuvo, ahí estaban los padres de Amrod y la verdad no tenía idea de que reacción esperar. Pero Amrod no me dio tiempo ni de pensar, bajó del speeder de un salto y yo le seguí, pasó casi corriendo la verja que cercaba el jardín –“¡Madre!” exclamó y abrazó a la señora alzándola en el aire y dándole vueltas –“¡Ay hijo mío! ¡Al fin vienes! Oh que alegría verte… ¡Pero bájame ya que me vas a romper un hueso!” exclamó la señora entre risas –“Muchacho hasta que te acuerdas que no eres huérfano” dijo el señor que estaba a su lado quien se apoyaba en un bastón. Amrod finalmente soltó a su madre –“Lo siento papá, sé que debo venir mas seguido, pero el trabajo me quita todo el tiempo ¿Cómo están?” dijo abrazando esta vez a su padre –“Pues bien hijo. Y esa excusa del trabajo se la darás a otro ¿A que tienes tiempo de salir con cuanta falda te pasa por delante?” preguntó su madre a modo de regaño –“Basta mujer, déjalo. Ya llegará la mujer que lo haga razonar” dijo el señor muy serio, cosa que me hizo soltar una risita. –“Bueno hablando de mujeres, quiero que conozcan a alguien” dijo Amrod volviéndose hacia mi. Yo todo el tiempo me mantuve a cierta distancia para darle espacio a Amrod de saludar a sus padres, pero no pasó mucho tiempo de estar a distancia prudencial, ya que Amrod me tomó de la mano acercándome a ellos –“Ella es Ireth Lirsha” dijo presentándome, yo sonreí débilmente y saludé –“Hola... Un placer conocerles” dije tímidamente, la madre de Amrod se sorprendió un poco mirándome por primera vez y tomó mi mano –“Oh… hola querida mucho gusto” dijo con una sonrisa, el padre de Amrod me miró de arriba abajo y dijo –“¿Lirsha? ¿Acaso eres la mujer de la otra sabandija humana?” preguntó viéndome con sospecha. El resto abrimos los ojos como platos ante esta pregunta y la señora enseguida miró a Amrod asombrada –“No estarás saliendo con la mujer de tu hermano ¿O si?” preguntó –“¡Pero claro que no! ¡Ella no es la esposa de Ghent ni nada parecido!” exclamó Amrod molesto –“Mucho cuidadito con meterte con la pareja de tu hermano Amrod, que crecidito y todo como estas aún soy tu madre y puedo tomar cartas en el asunto” le dijo su madre señalándolo –“¡Pero mama!” exclamó él cada vez mas indignado ante las palabras de sus padres, a todas estas el padre me había guiñado un ojo a espaldas de Amrod y entendí que solo estaba jugando, así que le seguí la corriente –“Déjala Amrod, ella tiene razón, así tengas cien años seguirá siendo tu madre” le dije a Amrod ganándome una mirada de soslayo de su parte –“Eso, eso… escucha a la chica. Un placer señorita yo soy Rodam Bowell y esta es mi mujer Zheila” dijo el padre de Amrod extendiéndome su mano y me dio un fuerte apretón –“El gusto es mío señor Bowell y no se preocupe que Ghent es como mi hermano. Su hijo no ha metido con la mujer de nadie” le aseguré –“No que tu sepas hija, porque este tiene una fama de cuidado” dijo la señora Zheila en un murmullo bien audible, cosa que hizo que Amrod se volviera a mirarla atónito –“¡MAMÁ!” gritó haciéndome reír –“¡Basta Mujer! Para ya que vas a asustar a la chica y vamos, entremos que ya no estoy para charlas largas de pie. Y tu deja esa tontería de señor, mi nombre es Rodam” dijo el padre tomando mi brazo y enganchándome al suyo mientras me dirigía al interior de la casa –“Ya veo de donde sacaste ciertas cosas” le dije a Amrod sonriendo mientras el me veía con cara de enfado.

El interior de la casa estaba exquisitamente decorado, todo en perfecto orden y de una limpieza insuperable. Holos, pequeñas estatuas y algunas obras de arte moderno llenaban las estancias, todo era muy amplio y casi no había puertas. Por un momento pensé que nos sentaríamos en un amplio salón bastante sobrio, pero el padre de Amrod nos dirigió a una estancia cercana a la cocina donde habían algunos muebles de aspecto acogedor. El señor Bowell, un hombre entrado en años, caminaba apoyado de un bastón y tenía una cabellera abundante de color plateado, pero se le veía en excelente forma, era tan alto como Amrod y de similar contextura, además que era evidente que en sus años mozos era un hombre muy guapo, bueno a su manera aun lo era. Pero definitivamente Amrod había sacado los ojos de su madre. De un azul intenso y brillante, contrastaban con una piel clara, se notaba que la señora Zheila había disfrutado de una melena rubia en su juventud, pero que ahora la tenía recogida en un moño y era casi blanca. La señora Bowell también estaba en excelente forma física, se movía con gracia y tenía el mismo semblante apacible de su hijo. A fin de cuentas Amrod había sacado lo mejor de ambos, al menos físicamente.

El señor Rodam me soltó y acomodó su corpachón en una butaca grande y me hizo sentarme en el sofá que estaba a su lado mientras su mujer nos prepararía un refrigerio –“Entonces tu eres la famosa Ireth. Lo de la mujer del otro terrorista era broma, Ghent y Amrod me han hablado mucho de ti” me dijo sonriendo, mientras Amrod se acomodaba al otro lado de su padre y la señora Zheila se dirigía a la cocina –“¿Y como es que a mi no me han dicho nada?” preguntó con los brazos en jarras deteniéndose al lado de la barra que dividía la pequeña estancia de la cocina –“Mujer, las conversaciones de padre e hijos no son asunto tuyo” contestó el padre de Amrod con autoridad –“Basta ya ustedes dos… mamá perdona, pero pensé que el viejo verde te había contado” le dijo Amrod a su madre –“Pues no lo hizo” reprochó la señora mirando a su marido enfadada –“No se preocupe señora Zheila yo misma le contaré todo luego. Sólo espero que Ghent y Amrod le hablaran bien de mi señor Rodam” dije mirando al padre de Amrod pero quien contestó fue su madre –“Claro que si, aunque mi hijo sea un incorregible con las chicas no habla mal de nadie, menos aun Ghent” dijo la señora y terminó de acomodarse tras la barra y empezó a preparar las bebidas –“Pero bueno mamá, hablando así cualquiera diría que soy un desastre y Ghent un santo” dijo Amrod ofendido –“¡JA! Ese criminal tiene de santo lo que yo de hutt” dijo el señor Rodam haciéndome reír –“No hables así de Ghent, es un hombre maravilloso” le regañó la señora Zheila –“Si que lo es, pero el señor Rodam no está tan equivocado, Ghent no tiene un pelo de inocente” dije yo –“Ni de ninguna otra clase” murmuró el señor Rodam haciéndome reír de nuevo –“¡Rodam!” exclamó la señora Zheila –“Es cierto que no es un inocente y yo tampoco soy tan terrible con las mujeres” dijo Amrod volviendo a su defensa –“Yo nunca dije que lo fueras hijo, solo que eres algo… inestable. Pero veo que eso ha cambiado” dijo la señora Zheila sonriéndome y haciendo que se me subieran los colores al rostro –“Pues así es” dijo Amrod muy serio –“Cuando te vea casado como manda la ley me lo creo. No lo tomes a mal Ireth sé que tienes a este pelmazo echando babas por ti, pero quitarse la fama es difícil” dijo el señor Rodam dándome una palmadita en la mano –“Y con padres como ustedes mas difícil todavía” murmuró Amrod mirando a su padre de reojo –“Te conocen mejor que yo, así que deben saber lo que dicen” le dije riendo –“¿Y tu te pones de su lado? Gracias por la confianza que tienes en mi” contestó molesto –“Ay Amy no te pongas bravo que solo estoy bromeando” respondí en son de broma con una sonrisa, a esto la madre de Amrod dejó caer algo y nos hizo dar un salto a todos con el ruido –“No me digas que conoces a una Tal Xuhji Ling” dijo sorprendida, tanto Amrod como yo abrimos los ojos como platos –“¿QUÉ?” preguntamos al unísono –“¡Agh mujer! Ya vas a empezar a despotricar de esa chica tan dulce” exclamó el padre de Amrod a quien miramos todavía estupefactos por esta información –“¿Dulce? Te habrá engañado a ti con eso de dulce. Lo que quería era caer bien y así averiguar donde encontrar al cabezota de tu hijo” contestó la señora Zheila trayendo una bandeja con las bebidas y sentándose al lado de Amrod –“Un momento ¿Cómo es que ustedes conocen a Xu... ehem… digo… a la Señorita Ling?” preguntó luego de notar mi mirada de advertencia. Aun después de tanto tiempo yo detestaba que llamara Xu a la idiota de Ling y tal sería mi expresión que el padre de Amrod se dio cuenta pero gracias a los cielos se lo tomó a chiste –“Jajajaja te tiene miedo” me dijo riendo –“Cuando la conozcas mejor sabrás por qué” murmuró Amrod –“¡Heeey!” exclamé ofendida haciendo soltar otra carcajada al padre de Amrod –“Pues esa mujer llegó a esta casa de la nada, diciendo que era una gran amiga tuya y no se cuanta tontería. Quería saber donde encontrarte en Coruscant y ahí fue donde sospeché que ese cuento de la gran amistad eran puras patrañas. Si era tan amiga tuya no preguntaría eso, así que decidí decirle que no lo sabíamos porque teníamos tiempo sin saber de ti y que tu siempre estas de un lado a otro. Solo espero no haberte estado encubriendo de un problema de embarazo Amrod” dijo la señora Zheila muy seria haciéndome soltar otra risita –“¡Por todos los astros madre! ¡Claro que no! Si sigues hablando así creeré que piensas que soy un degenerado irresponsable” exclamó Amrod muy ofendido, a lo que su madre le dio un beso en la mejilla abrazándolo y le dijo –“Ay hijo perdona, sabes que no pienso eso de ti” el padre de Amrod soltó una risa –“Ella todavía cree que eres un adolescente” dijo señalándolo –“Dejé de serlo hace algunos años ya” dijo Amrod con fastidio –“Pues a veces no lo parece” murmuré yo recordando mi despertar de esa mañana –“¿Qué?” preguntó enfadado una vez mas –“¿Ah? Nada, nada… aquí pensando en voz alta” respondí haciéndome la inocente y consiguiendo otra carcajada del padre de Amrod –“Me cae bien esta chica” dijo tomando mi mano.

Pasamos una tarde genial conversando, todos mis temores habían sido tontos, Amrod me lo había dicho, no tenía razones para pensar que me juzgarían o rechazarían por no tener un pasado normal. Me sentí bienvenida y aceptada en esta pequeña familia de humanos, cosa que me hizo sumamente feliz. Conversamos mucho sobre esa extraña aparición de Ling allí, yo tendría que hacerle algunas preguntas a Amrod a solas de cómo era que Ling sabía donde vivían sus padres, no me gustó nada el que ella empezara a aparecer así de la nada y que supiera mas que yo sobre Amrod, pero no era tema para hablar frente a los señores Bowell. Luego conversamos un rato sobre la infancia y adolescencia de los chicos, y de cómo fue que Ghent y su hermano se unieron a la familia. Me parecía increíble lo bondadosas que eran estas personas, y no puedo negar que me dio cierta envidia. Por lo poco que había visto en mis extraños recuerdos mis parientes no eran lo que se decía trovadores del amor y la paz.

Supe también que el hermano de Ghent aún residía en Alderaan y no solo eso, sino que además se había convertido recientemente en uno de los consejeros del virrey Organa. Amrod se sorprendió bastante y que le parecía raro que Ghent no hubiese dicho nada al respecto, cosa que ciertamente era extraña, Ghent no había hablado de eso con ninguno de nosotros y el que tu hermano llegue a un puesto importante en el planeta donde naciste no era una noticia que esconder. Pero el señor Rodam comentó que probablemente le avergonzaba el hecho que su hermano menor tuviese un puesto importante cuando Ghent era solo un mecánico. Yo pensaba que Ghent no tenia nada de que avergonzarse, desde pequeño decidió que su hermano menor fuese bien educado y Ghent adoraba la mecánica, así que no entendía mucho el asunto pero no perseguí el tema, ya le preguntaría al mismo Ghent cuando regresáramos.

Por lo pronto luego de pasar una tarde fenomenal disfrutamos de una cena deliciosa. Algo que me extrañó era que para ser una familia acaudalada y que tenían montón de androides para encargarse de todos los quehaceres de la casa, la señora Zheila no dejó que la cena la hicieran los androides, ella era de la opinión de que era su deber ocuparse del alimento que se daba en su casa y no se lo discutí porque todo estaba delicioso. Luego nos tocó acomodarnos en la casa para la hora de dormir, los padres de Amrod se disculparon por no tener sitio en donde pudiésemos dormir juntos, como Amrod no les había dicho que iría con él pues no les dio tiempo de preparar nada por esa noche, pero que de seguro al día siguiente sería resuelto. Así que a mi me tocaría dormir en la antigua habitación de Ghent y Amrod en la suya. Estaba por reprocharle a Amrod el que no les avisara a sus padres el que yo vendría también, pero antes de poder hacerlo él mismo se excusó diciendo que lo había pasado por alto sin querer. Yo no me comí mucho ese cuento, por lo visto no fui la única nerviosa con esta visita en un principio, pero no dije nada al final.

La habitación de Ghent era pequeña y estaba atestada de cosas, aunque a diferencia de su actual lugar de residencia, en perfecto orden. Habían montón de enseres electrónicos y un sin fin de pequeños androides y cuanto artilugio mecánico pudiese pensarse. Estuve largo rato examinando cada aparatito, había un pequeño androide de diseño humanoide pero con 2 pares de brazos, con una cabeza de forma ligeramente triangular y fotorreceptores rojos muy finos. Dos de sus extremidades superiores terminaba en una especie de pinza manipuladora y las otras acababan en unos cepillos de cerdas finas. Indudablemente era alguna clase de artilugio de limpieza para cosas frágiles y pequeñas. Otro androide de forma circular con un gran fotorreceptor verde, tenía un montón de patitas, lo cual le hacía parecer una pequeña araña, encima de su regordete cuerpo sobresalía una especie de holograbador. Tenía mis sospechas de que este aparato estaba diseñado para espiar sin ser descubierto y ciertas sospechas vinieron a mi mente.

Hacía un tiempo unas holograbaciones muy indiscretas se colaban en directorio de data del Aventurero, las cuales siempre incluían a Val o Amrod en situaciones, digamos, no aptas para la vista pública. Lógicamente todos sabíamos de sobra que Ghent tenía las manos metidas en el asunto, pero nunca podíamos probarlo. Y ahora parecía que ya tenía las pruebas frente a mí, aunque no recordaba haber visto este pequeño androide en ninguna parte del Aventurero.

Mi atención se centró de nuevo en el androide humanoide de los cepillos. Parecía un insecto a punto de atacar al que se acercase mucho, pero eso no detuvo mi curiosidad. Lo tomé con delicadeza para examinarlo de cerca, pero sin querer lo active. El pequeño aparato casi se me cae de las manos mientras movía sus brazos motorizados y haciendo girar los cepillos a una velocidad increíble. Pasé un par de segundos desesperada intentarlo desactivarlo mientras los cepillos casi me arrancaban la piel de los dedos, al final lo logré y rápidamente lo coloqué en su sitio cuando llegó Amrod, quien se apoyó en el marco de la puerta sonriendo ampliamente –“Duele ¿no?” dijo, yo le dí una mirada de reojo chupándome el dedo donde me había herido el pequeño androide –“Muy chistoso… es genial todo esto ¿los hace tu padre?” pregunté examinando todo lo que estaba en el estante –“No, los hizo Ghent cuando éramos unos adolescentes” respondió –“¿Qué? ¿En serio?” volví a preguntar sorprendida, no podía creer que un chicuelo pudiese crear todo aquello –“Si, Ghent era muy bueno inventando y construyendo cosas, es una lástima que no lo explotase e hiciese una carrera de ello” dijo Amrod entrando a la habitación y sentándose en una silla frente a un escritorio atestado de mas cosas electrónicas –“¿Y por qué no lo hizo?...wow es increíble” dije yo examinando aun el estante, habían también montones de holoproyectores, androides incompletos, pequeños aparatos que parecían speeders de juguete y un sin fin de cosas más –“Porque no quería estar solo” contestó Amrod haciéndome mirarlo extrañada –“No entiendo” le dije, cosa cierta porque eso de estar solo no tenía mucho sentido –“Ghent tuvo una infancia difícil como ya lo sabes. Sus padres murieron muy pronto, Juba estuvo siempre internado estudiando lejos y Ghent estaba muy solo. Luego de que mi padre los adoptara legalmente y asegurarse que Juba continuara sus estudios, Ghent se encontró en el seno de una familia de nuevo y no quiso renunciar a ello teniendo que irse a estudiar o trabajar lejos de nosotros” me explicó, entonces comprendí perfectamente. Luego de haberlos encontrado yo tampoco hubiese querido alejarme, situación que ya vivía en carne propia –“Pobre Ghent, en parte lo entiendo… pero hubiese tenido un futuro brillante” dije dándole una última ojeada al increíble estante –“Lo sé, yo se lo dije varias veces y también le dije que nunca es tarde para empezar de nuevo, pero no quiere. Él asegura que es feliz como esta” replicó Amrod. Me acerqué hacía él y me haló por la cintura sentándome en sus piernas –“Bueno, si es feliz entonces no hay que reprocharle nada, aunque insisto que es una lástima que se pierda su ingenio” dije rodeando los hombros de Amrod con mis brazos –“Quien sabe… a lo mejor cambia de idea en algún momento o su misteriosa chica lo motiva a comenzar de nuevo a cumplir sus sueños” dijo con una leve sonrisa –“Misteriosa chica… tengo ciertas sospechas de quien puede ser, pero prefiero no sacar conjeturas antes de tiempo” dije pensativa -"¿De quien sospechas?” preguntó Amrod con curiosidad –“No seas chismoso” le respondí sonriendo levemente –“Anda ya… si hablaste de sospechas fue por algo, vamos cuéntame” insistió, lo miré de reojo por unos segundos igualito de chismoso que Ghent pensé, pero debía admitir que tenía razón –“Diablos como me conoces…bueno no se por qué me da la impresión de que se trata de cierta morena que conocemos” respondí y él se echó a reír –“¿Keira? jajaja no creo” dijo entre risas -"¿Y por qué no? Se llevan muy bien, además se conocen desde hace tiempo. Y tu sabes que Ghent esta loco por ella” le dije convencida, él me miró un poco sorprendido cosa que me hizo pensar que había metido la pata –“¿Lo está? Yo pensé que sólo le gustaba… en fin, la verdad es que no los visualizo juntos… son demasiado diferentes” dijo negando con la cabeza –“Pero que dices… se la pasan bromeando y ‘poniéndose al día’, no veo porque no puedan hacer una buena pareja” le repliqué yo –“Un cosa es una buena amistad y otra una relación de pareja. Tú no conoces a Keira como yo. Ella es muy seria, ordenada, metódica con todo y sumamente maniática. Ghent por otro lado es una persona que vive por instinto, no planea nada y es muy desordenado con su vida en general” explicó con calma –“Bueno pero polos opuestos se atraen, capaz se complementan” insistí, él me dio una leve mirada de sospecha –“A fin de cuentas ¿por qué sospechas de ella?” preguntó, seguro estaba pensando que yo sabía mas de la cuenta y no quería soltarlo, y aunque pareciera increíble esta vez no era así… por lo menos no del todo –“Por ciertos comportamientos que he notado en ambos cada vez que se toca el tema de la chica misterio de Ghent. Se ponen muy incómodos y cambian de tema al instante cada vez que hablamos de eso” respondí, era cierto su comportamiento cada vez que se tocaba ese tema era bastante sospechoso –“Mmmm… puede ser” comentó Amrod pensativo.

Me recosté un poco de él y empecé a acariciarle el cabello –“De cierta manera me recuerda a nosotros cuando Ghent se dedicaba a fastidiarnos” comenté con una leve sonrisa, él me miró y en su rostro se dibujó una sonrisa de sorpresa y se irguió en la silla conmigo encima –“¡Aja! Al fin confiesas que te incomodaban sus chistecitos” dijo señalándome –“Debe ser que a ti no, te ponías nervioso y molesto cuando Ghent decía que estabas celoso por x razón” le respondí de manera burlona –“Y tu te ponías roja como un sol, incluso cuando era yo quien te fastidiaba con eso… anda admite que siempre estuviste loca por mi” replicó acercándome hacia él –“No fui yo quien se buscó problemas con la novia de turno el primer día, así que no digas tonterías” le dije muy seria y dándole suaves toques en el pecho con un dedo acusador –“Eso prueba que yo nunca lo negué, en cambio tu negabas a toda costa que te sentías sumamente atraída por tu capitán” dijo con una sonrisa de galán barato –“Pedante” repliqué –“Falsa” dijo riendo y me dio un beso intenso, pero lo separé casi al segundo –“Quédate quieto y nada de inventos, que tus padres están dos puertas mas allá” le dije en un susurro, no estábamos solos en nuestra casa así que no me sentía demasiado cómoda en esas situaciones sabiendo que teníamos compañía en el mismo recinto, pero a él parecía no importarle –“Pfff… por favor, ni que tuviéramos quince años, no busques excusas tontas que no te desharás de mi ni esta noche ni ninguna” dijo con picardía y volvió a besarme, logrando al fin que yo le diera la misma importancia que él al hecho que no estábamos solos en la casa. Dioses que fácil me dejaba convencer por este hombre…

Capítulo 30 Editar

Oscuridad… completa oscuridad… No importaba si abría los ojos o lo mantuviera cerrados, una completa oscuridad era lo que me rodeaba. No sabía cuanto tiempo había pasado, para mi era lo mismo. Podían ser días… semanas…meses, incluso años, no había manera de saberlo.

Me habían encerrado en el hoyo mas oscuro y asqueroso de toda la prisión, en el sitio mas recóndito, donde jamás fuese encontrada. Una tumba… mi tumba.

El día del arresto me parecía que había pasado hacía una eternidad, al poco tiempo dejé hasta de comer. Estaba débil, casi no podía moverme, pero me daba igual. De no ser por las precarias raciones de comida rancia que me dejaban en un rincón todos los días, podría decirse que me habían enterrado viva. En lo único que no dejaba de pensar era en la imagen del pobre Kad, todo roto e indefenso, destruido por un hombre cruel… bueno por una sociedad cruel. Lo que había hecho Narek realmente era culpa de la educación y lavado cerebral que tenía la mayoría de mis conciudadanos, aunque eso no lo justificara. Yo también había recibido la misma educación, pero no podía concebir los actos de crueldad y salvajismo a los que mi sociedad estaba acostumbrada. Sé que Brodek compartía mis sentimientos al respecto, pero él no podía dejar de obedecer. Como él mismo decía: no era tan valiente como para luchar contra ello. Brodek amaba demasiado su posición, la vida de los soldados mejor entrenados del mundo y el pertenecer a ella.

Me advirtió muchas veces las consecuencias que traía revelarse a las normas de nuestra sociedad, pero habían ciertas cosas que simplemente no podía concebir. Como esa horrenda paliza que Narek le había dado a Kad hasta matarlo, lo cual era su objetivo y lo habría cumplido más rápido de no haber intervenido yo. Pero me costó muy caro… el precio fue la vida de mi compañero de armas, la de Kad y la mía propia, porque ya estaba mas que seguro que moriría en este asqueroso agujero.

Mientras hacía todas estas reflexiones por millonésima vez desde que me habían encerrado, escuché algo que pensé jamás volvería a escuchar: voces.

-“¡Abre la maldita celda de una vez!” dijo una voz masculina bastante alterada –“Pero… es que el alguacil…” decía otra nerviosa –“¡Me importa un cuerno el alguacil! ¡Ábrela o serás tu quien pague por esto!” repitió el primer hombre enfurecido. Acto seguido escuché como abrían la puerta de la celda, la cual dejó entrar la luz de las antorchas del pasillo que me cegó por completo. Después de tiempo indefinido sometida a una oscuridad completa, mis ojos no podían soportar ni el más mínimo brillo, no podía ver nada. Sólo escuché unos pasos apurados que se acercaron y el aliento de alguien junto a mi rostro –“Por los dioses del gran azul, que te han hecho…” susurró el hombre que había estado vociferando afuera. Yo intenté alejarme pero no podía moverme, estaba demasiado débil –“Tranquila Ireth, voy a sacarte de aquí” dijo el hombre y me alzó en brazos. No tenía ni idea de quien se trataba y no pude preguntar, no tenía fuerzas ni para hablar. –“Señor, el alguacil no va a permitir esto, ella tiene una condena que pagar” dijo la otra voz, que supuse pertenecía a un guardia de la prisión –“Ya me encargaré yo del alguacil… ¡déjame pasar!” le espetó quienquiera que fuese el que me llevaba en brazos. Al segundo sentí que me llevaban por el pasillo a paso rápido, sacándome de aquel agujero inmundo, mil preguntas se agolpaban en mi mente ¿Quién sería el misterioso salvador? ¿Era Brodek? ¿Por qué no reconocía su voz?

No sé cuanto tiempo después llegamos a alguna sala amplia, lo cual discerní por el eco que hacían las voces de varios hombres que escuchaba algo lejanas, aun estaba cegada por el resplandor y no me atrevía a abrir los ojos. De pronto se acercó uno de ellos y reconocí la voz de mi hermano –“¡Por todos los cielos! Ireth hermana…” dijo muy preocupado a mi lado –“Aún esta viva Brod, tranquilo que se recuperará. Pero primero tenemos que sacarla de aquí antes que llegue el alguacil y esconderla en un sitio seguro para que puedan atenderla” dijo el desconocido que me llevaba en brazos –“Su alteza, la podemos llevar a mi casa. Esta cerca y mi mujer puede cuidar de ella mientras buscamos a algún sanador y resolvemos el asunto” dijo otra voz –“Pues no perdamos tiempo” dijo mi salvador y avanzó rápidamente escoltado por el resto.

Abrí los ojos no se cuanto tiempo después, estaba acostada en una cama cómoda dentro de una habitación en penumbra, pero mi campo visual fue invadido de pronto por el rostro preocupado de Brodek –“Ireth… gracias a los dioses, pensé que te había perdido…” dijo tomando una de mis manos entre las suyas y con los ojos abnegados de lágrimas –“¿Do… donde estoy?” pregunté con la voz carrasposa por la falta de uso –“Estás a salvo que es lo que importa hermana…” dijo y una lágrima recorrió su rostro –“¿Por qué lloras?” pregunté extrañada, jamás había visto a mi hermano así. Él apretó mi mano y luego me abrazó llorando desconsolado –“Perdóname Ireth… ¡Perdóname!... perdóname por no haberte salvado de esa horrible experiencia…por cobarde casi te pierdo… soy un cobarde… perdóname” decía entre sollozos dejándome mas asombrada aún, nunca antes había dejado que sus sentimientos fluyeran de ese modo, me partía el corazón verlo así. –“Tranquilo hermano que no fue culpa tuya, no podías hacer nada… yo hice lo que hice y pagué las consecuencias, aun cuando tu me advertiste muchas veces de esas consecuencias yo no te hice caso… no eres un cobarde… no es tu culpa” le dije abrazándolo también. Luego de unos minutos se calmó y se separó de mi para mirarme a los ojos –“Igualmente debía haber intervenido antes…casi te pierdo… eso jamás me lo perdonaré” dijo, yo le acaricié el rostro y le dije –“Eso no lo digas hermano, me salvaste de todos modos… no te vas a librar de mi tan fácil ahora” logrando al fin una sonrisa suya.

De pronto el sonido de portazos y unas voces acaloradas llegaron a nosotros desde una habitación contigua haciéndonos enmudecer –“¡Esto es inaceptable! ¡Es un acto de traición!” grito la voz de un hombre al cual reconocí como el condenado alguacil de Perth –“¡¿Traición?! ¡Traición es lo que tú has hecho! ¡Condenar a un miembro de la guardia real sin mi consentimiento! ¡Ni a un esclavo se le trata del modo que en que la has tratado tu!” gritó la otra voz que pertenecía a mi misterioso salvador –“¡El mismísimo maestro de armas fue quien hizo la acusación! ¡Aprobada por el rey!” gritó de nuevo el alguacil, cosa que hizo a Brodek palidecer y en un segundo ponerse rojo de furia –“¡Pues yo responderé ante el rey y el maestro de armas! ¡La guardia real es mi responsabilidad, a ningún miembro se le condena pasando por encima de mi autoridad! ¡Sin importar su crimen!...y será mejor que desaparezca de mi presencia alguacil ¡si no quiere usted tomar el lugar de la acusada!” le espetó el otro, haciendo que Brodek se quedara inmóvil –“¡Esto es el colmo su alteza! ¡Esa mujer cometió un crimen innombrable! ¿Y ahora me amenaza con que lo pague yo? ¡Le aseguro que esto llegará a oídos de su majestad el rey!” chilló enfurecido el alguacil y sentimos como dio un portazo al salir. Yo estaba estupefacta, mi propio padre me había acusado y hecho que me encarcelaran, no lo podía creer. Sabía que había cometido un crimen atroz, pero saber que tu propia sangre te condene era más allá de lo horrible. Otra cosa fue el escuchar al alguacil referirse a mi salvador como “su alteza¿sería que…? No no… imposible... Tan pronto me hice esa pregunta, la respuesta apareció al abrirse la puerta de la habitación donde nos encontrábamos Brodek y yo. En la puerta, erguido en toda su estatura y con muy mala cara estaba el mismísimo príncipe Tarkannok.

Si antes estaba estupefacta ahora no cabía en mi de asombro ¿El mis mo príncipe me había sacado de aquel agujero? ¡No lo podía creer! –“Oh al fin has despertado… eso es buena señal” dijo muy serio y se acercó –“¿Cómo te encuentras?” preguntó, yo no podía responder, estaba tan perpleja que no podía articular palabra –“Su alteza te ha hecho una pregunta Ireth, responde” dijo Brodek nervioso y sacándome de mi trance –“Eh…yo… ah… bien supongo… su alteza” balbuceé aun atónita, el príncipe sonrió levemente y se acomodó en una silla junto a la cama –“¿Supones? Ninguno de nosotros puede saber eso por ti, pero estas consciente y despierta, y eso dice mucho de tu estado. Imagino que tendrás un sin fin de preguntas revoloteando tu mente y haré lo posible por aclarar tus dudas” dijo, hizo una pausa y continuó –“Sé que acusación recae sobre ti Ireth, y Brodek aquí presente, me explicó el otro lado de la historia. Las razones que te impulsaron a acabar con el pobre Narek son muy nobles, aunque eso no te justifica en lo mas mínimo, sigue tomándose como un acto de traición y eso debes tenerlo muy presente. Yo no te saqué de esa celda para levantarte el castigo, pude haberlo hecho antes pero debías pagar por lo que hiciste, lógicamente nunca pensé que te encerrarían en semejante tumba y por ello te saqué de ahí. Comparto tu opinión en cuanto a que porque seamos más fuertes y tengamos la gracia de los dioses debamos convertirnos en unos salvajes carniceros. Lamentablemente nuestra sociedad se ha dirigido mucho hacia ese comportamiento y por ello estamos siendo castigados con todas estas maldiciones de pestes y desastres. Es hora de que ponga un fin a todo esto.” Brodek y yo nos dimos una mirada, no teníamos idea de con que fin venia todo ese discurso y no estaba realmente claro porqué me había sacado de la prisión, pero la respuesta la obtuvimos al segundo –“Tengo un plan para poder revertir todas estas desgracias, es arriesgado pero creo que necesario. Necesitamos empezar de nuevo, construir nuestra sociedad sobre nuevas bases y con nuevos principios. Seguir siendo un pueblo próspero y guerrero pero sin esta degradación en la que estamos cayendo. Ahí es donde entran ustedes dos” agregó el príncipe dejándonos aun mas confundidos que antes –“¿A qué se refiere alteza? ¿En qué podemos influir nosotros en ese plan del que habla?” preguntó Brodek –“Te conozco desde que nacimos Brod y tu hermana vivió conmigo el duro entrenamiento al que somos sometidos los de la guardia real, conozco la manera en que ven las cosas y difiere mucho a la de la mayoría. Necesito personas de confianza como ustedes, con nuevas visiones, con opinión propia y no la actitud autómata de la mayoría. Ya he encontrado a algunos otros que comparten estos sentimientos y opiniones, y están dispuestos a seguirme” dijo el príncipe. Así que no éramos los únicos que pensábamos que nuestra sociedad se estaba pudriendo, tanto mejor –“¿Y cual es ese plan del que habla su alteza? Porque el rey no os dejará cambiar las tradiciones así tan fácil” pregunté yo sin rodeos, Brodek me dio una mirada de advertencia pero el príncipe sonrió –“Siempre al grano… me gusta tu actitud, como siempre…” dijo dejando la frase a medias, cosa que causó otra mirada de reojo entre mi hermano y yo –“El plan es simple. Reuniremos a todo aquel que comparta nuestra manera de ver las cosas y que tenga tendencia al cambio. Una vez hecho esto convenceré a mi padre de que nos deje partir con la idea de conquistar nuevas tierras en nombre del reino. Pero la verdad es que iremos en busca de empezar una nueva vida, lejos de la influencia de mi retrógrado padre y esas horribles tradiciones. Quiero darle una nueva oportunidad a nuestro pueblo, una era de paz y convivencia con lo que nos rodea en armonía. Seguiremos siendo los mejores guerreros del mundo, pero no unos salvajes sedientos de sangre inocente. El plan es cruzar el gran azul y encontrar un nuevo mundo al otro lado y comenzar de nuevo. Para una acción tan peligrosa como esta y proteger a nuestros pioneros necesito a mis mejores guerreros, y entre ellos, ustedes dos están como primeras opciones” concluyó el príncipe dejándonos de una pieza. El gran azul… cruzar el gran azul… ¡era una locura!

De un salto y jadeando me desperté. Parpadeé varias veces mirando a mi alrededor hasta caer en cuenta que estaba sola y en la habitación de Ghent en Alderaan. Otra de esas extrañas regresiones me dije calmándome, acto seguido busqué el datapad e introduje todo lo que podía recordar del sueño ¿sueño? ¿Estas segura que solo era un sueño? me preguntó la conciencia, pues no estaba segura. Igual había sido perturbador. Aunque… poco a poco, cada una de esas visiones se iban entretejiendo en una historia. Irreal… etérea… como si la viviera otra persona que no era yo. Sacudí la cabeza para dejar de pensar en todo eso, estaba de vacaciones y la idea era relajarme. Miré a mi alrededor para terminar de ubicarme y me di cuenta que Amrod se había levantado temprano y no le había ni sentido cuando se fue, un sentimiento de vergüenza me invadió de pronto pero me hizo sonreír, Uf ¿Qué pensarían los padres de Amrod? me dije. Pero era una tontería, no éramos ningunos niños, aunque igual era la primera vez que pisaba aquella casa y no sabía si sus padres estarían cómodos con aquello.

Me dí una ducha rápida, me vestí y me dirigí hacia el saloncillo cercano a la cocina donde podía escuchar a la madre de Amrod dando direcciones a los droides que le asistían en sus tareas del hogar. La encontré en la cocina muy atareada preparando algo en las estufas mientras daba direcciones a un androide para que cortara algunas verduras que tenia cerca –“Buenos días señora Zheila” dije apenas entré en la estancia, ella apenas y levantó la cabeza para mirarme –“Buenos días Ireth… ¿Dormiste bien?” preguntó concentrada en lo que estaba haciendo –“Eee… pues si… ¿Y usted?” pregunté con timidez y algo incómoda con el recibimiento –“Perfectamente” respondió algo cortante y aun sin alzar la vista. Yo pasé unos segundos observándola y pensando que diablos hacer, no tenía idea de cómo hablarle así que se me ocurrió la manera mas insulsa que existe –“¿Puedo ayudarla en algo?” pregunté con una leve sonrisa –“No gracias, para eso están los androides” respondió de nuevo de manera cortante –“Oh…” suspiré ya bastante incómoda con la situación, de pronto la señora Zheila habló de nuevo –“Amrod y Rodam salieron temprano a buscar una cama mas grande y más cómoda para ustedes dos, así que tienes tiempo libre de arreglar tus cosas en la habitación de Amrod” dijo secamente y aun sin alzar la vista. Yo ya me estaba poniendo de los nervios con esa actitud así que decidí arriesgarme a averiguar que diablos pasaba –“Em… gracias Sra. Zheila… ¿Se siente incómoda por algo? La noto molesta” dije con firmeza, pero ella no cedía –“No Ireth tranquila… no pasa nada” contestó con calma, pero no le creí –“Disculpe que insista, pero su tono de voz me dice lo contrario. Si existe un problema me gustaría saber cual es y poder resolverlo” dije con seriedad y funcionó, la Sra. Zheila al fin se dignó a mirarme y soltó un suspiro –“Ireth siéntate por favor, tienes razón las cosas es mejor hablarlas” dijo señalándome una mesa rodeada de sillas que estaba en la cocina. Dejó lo que estaba haciendo y le dio instrucciones a un androide para que continuara la tarea por ella, yo me senté donde me había indicado y ella me acompañó al segundo sentándose a mi lado –“Perdona si fui brusca hija es que… me cuesta acostumbrarme a todo esto, lo de ustedes dos así tan repentino, el que Amrod te trajera aquí cuando nunca antes lo había hecho con otra chica… es como muy… de golpe verlo tan serio” dijo poniendo una mano sobre la mía –“No lo tomes a mal Ireth porque no lo es, mas bien fue una sorpresa muy agradable y nos encanta que vinieras. No sabes lo feliz que nos hace ver a nuestro hijo que por fin encontrara estabilidad sentimental. Aunque uno no lo dice, nos preocupaba que se le pasara la vida sin darse cuenta y terminara solo” dijo dejándome sorprendida ¿Pero qué diablos? –“Pero Amrod es un hombre joven señora Zheila y tampoco es que es un desastroso. Sé que su vida sentimental era bastante tambaleante pero no como para preocuparse tanto” le dije. Me parecía un poco exagerada su reacción, pero según veía, Amrod fue muy mimado por sus padres y aun lo era. De pronto la Sra. Zheila dio un suspiro –“Ay hija… por lo visto no sabes tanto de su pasado como yo creía” dijo con la mirada perdida haciendo sonar todas las alarmas en mi mente –“¿Tan terrible es?” pregunté nerviosa por la posible respuesta –“Oh no no… tampoco te asustes. Pero Rodam y yo llegamos a pensar que jamás tendría una relación seria otra vez” contestó con una leve sonrisa –“¿Otra vez?” pregunté alzando una ceja, esto no me estaba gustando nada –“Bueno no se si deba contártelo…” dijo nerviosa –“Pero que diablos, será nuestro pequeño secreto” dijo de manera conspiratoria. Igualmente yo estaba la mar de confusa y necesitaba más información –“Le prometo que seré una tumba” respondí muy seria. No me gustaba ser chismosa y prefería que Amrod fuese quien me contara cosas como esta, pero no podía controlar la curiosidad –“Bien… cuando Amrod terminó sus estudios comenzó a trabajar con una compañía turística bastante grande. Ahí conoció a una mujer un poco mayor que él, muy guapa y con una excelente posición dentro de la empresa. Esa relación surgió bastante rápido y muy intensamente, Amrod aun era un muchacho, inexperto en muchos aspectos y se enamoró perdidamente de ella. Amrod le dio todo Ireth, se entregó por completo, pero ella no hizo lo mismo. Tiempo después, Ghent descubrió que para ella Amrod era solo un juego, un mero pasatiempo. Un hombre joven, muy apuesto y que no exigía lo mismo que un hombre mayor que él. En términos simples ella solo lo quería para cuestiones mas básicas que amor. Ghent se lo dijo a Amrod innumerables veces, pero Amrod no entendía razones. Estaba enamorado y bueno, tu sabes, en esos casos uno se vuelve ciego, sordo e idiota… en fin, Amrod llegó hasta a pelearse con Ghent por esa mujer hasta el punto de dejar de hablarse. Pero un día Amrod salió mas temprano que de costumbre de su trabajo y fue directo a buscar a esa mujer. Pues el pobrecillo la encontró con otro hombre en una situación bastante desagradable, encima resultó que el otro era un compañero de trabajo de Amrod y supuestamente amigo de él, así que el golpe fue doble” contó la Sra. Zheila dejándome perpleja, vaya con los humanos y sus traiciones amorosas –“Por todos los dioses… pobrecito” comenté, de verdad sentía lo ocurrido, debió haber sido muy duro para él –“Si hija, el pobre quedó devastado… Pero lo extraño es que no dijo palabra al respecto, todo esto lo supimos después por Ghent que se enteró por otros medios. Amrod simplemente renunció al trabajo, hizo las pases con Ghent y se largaron a explorar la galaxia hasta entrar a trabajar con la República como cartógrafos y apoyo de reconocimiento. Amrod no sufrió depresiones, ni rabietas, se lo tomó demasiado a la ligera a mi parecer. Pero al poco tiempo supimos, también por Ghent, cómo es que Amrod se desahogaba. No volvió a enredarse con una mujer por más de un par de días. Hizo lo mismo que aquella mujer hizo con él, tomaba a las chicas como simples juguetes para divertirse y punto. Ghent estaba muy preocupado porque Amrod nunca habló del asunto con nadie, ni siquiera con él que es su hermano. Ghent llegó a pensar que explotaría de mala manera, pero por suerte no fue así. Simplemente lo olvidó y se dispuso a divertirse sin comprometerse… hasta que llegaste tu” dijo con una leve sonrisa. Yo estaba asombrada con toda esta historia aunque entendía a Amrod de cierto modo. Otra cosa que me sorprendió es que sus padres no supieran nada sobre Keira, que no fue un pasatiempo de días, pero eso no iba a revelarlo yo –“Amrod jamás, ni siquiera de adolescente, trajo a una chica a casa. Así que por lo visto va muy pero que muy en serio contigo. Por eso me incomodó un poco Ireth, se nota muy entusiasmado y enamorado de ti, la verdad no quisiera verlo herido de nuevo” agregó la Sra. Zheila sorprendiéndome más aun. Apreté su mano con delicadeza y me incliné hacia ella –“Señora Zheila le puedo jurar por mi vida, que es lo único que tengo, que amo a su hijo con toda el alma. Jamás podría pensar en hacerle daño alguno. Él fue lo primero que vieron mis ojos cuando llegué a este universo y espero sea lo ultimo que vean cuando me vaya. Simplemente no puedo hacerle daño, antes me mataría” le dije con toda la seriedad posible. Hice una pausa mirándole a los ojos para asegurarle que mis palabras eran sinceras y continué –“Sé que todo ha sido algo rápido para ustedes y le ruego me perdone si le he incomodado. Y le digo muy en serio que si no le gusta que duerma con su hijo en su casa no lo haré” concluí con la misma seriedad, ella me miró sorprendida por unos segundos hasta que sonrió ampliamente –“Gracias querida pero no será necesario ser tan drásticos. Ya ustedes están bien grandecitos para que yo me ponga con tonterías….Uf y Amrod me estaría reprochando eso hasta el fin de mis días… aunque no puedo negar que si me pareció algo rápido para ser tu primer día aquí” dijo mirándome y alzando las cejas pero sin dejar de sonreír, cosa que hizo que todos los colores se me subieran al rostro –“Dioses que vergüenza… el primer día y meto la pata” dije cubriéndome la cara con las manos, pero la Sra. Zheila se echó a reír –“Jajajaja vamos no seas tonta. No le hagas caso a las ridiculeces de una vieja chapada a la antigua, ya es hora que acepte que mis hijos no son unos niños y que son otros tiempos” dijo aún riendo, luego dio un par de mirada a su alrededor como para asegurarse que nadie nos estaba escuchando y se inclinó acercándose más a mi –“Te confieso que mas bien me dio cierta envidia. A mi no me dejaban sola con Rodam ni un minuto hasta que nos casamos y mira que deseaba yo a ese hombre, pero te aseguro que me desquité jejejeje. Así que te entiendo y tranquila que nosotros no escuchamos nada así que puede hacer lo que quieran” dijo con picardía logrando una vez más que me pusiera de todos los colores –“¡Santo cielo Señora Zheila!” exclamé muriéndome de vergüenza –“Deja la tontería que es algo normal, además sin que sea por orgullo puedo decir que mi hijo es muy guapo y luego de esa vida que llevaba lo mas probable es que tenga bastante experiencia” dijo guiñándome un ojo y echándose a reír ante mi cara de asombro.

Un instante después empezó a olernos raro y la Sra. Zheila corrió como una tromba hacia la estufa donde estaba el androide encargado de lo que estaba haciendo ella antes, al parecer había dejado que se quemara el no se qué que la Sra. Zheila estaba cocinando y le ladró un sin fin de palabrotas al androide por arruinar su plato. Mientras tanto yo estaba sumida en mi misma pensando en la conversación que habíamos tenido minutos antes. Era ideal el haber forjado cierta complicidad con la madre de Amrod, aunque me incomodara el hecho de saber cosas de él sin que él mismo me las contara, encima el hecho de tenerle que esconder que lo sabía. No me gustaban los secretos con Amrod, esas cosas siempre generaban desconfianza y de ahí hasta todos esos rollos típicos de los humanos, de traiciones y esas cosas.

Mis reflexiones fueron interrumpidas por la llegada de Amrod y su padre, seguidos de cuatro androides que transportaban la cama que sería para nosotros –“Llévenla hasta esa habitación de allá, papá indícales donde… Buenos días mis bellas damas” dijo Amrod entrando a la cocina y haciendo una ridícula reverencia que nos hizo reír –“Buenos días hijo ¿has desayunado?” preguntó su madre mientras Amrod le daba un beso en la frente –“Si mamá, el viejo y yo comimos en el local de Sam… buenos días dormilona” me dijo al acercarse y me dio un beso que le corté rápidamente –“Buenos días ¿Qué tal? ¿Consiguieron lo que buscaban?” pregunté apresuradamente con una risita nerviosa logrando una mirada sorprendida de Amrod, quien acto seguido se irguió y miró a su madre de reojo –“¿Qué le dijiste?” preguntó con fastidio, su madre lo miró atónita –“¡Yo no le he dicho nada!” exclamó ofendida, Amrod luego me miró a mi alzando las cejas –“Tu madre no me ha dicho nada malo Amrod, solo que hay ciertas cosas que no hago con público” le dije cruzándome de brazos antes que preguntara alguna tontería, me dolía tratarlo así cuando había saludado con ternura pero yo estaba hecha un manojo de nervios desde la conversación con la Sra. Zheila y no podía controlar mis extrañas reacciones, pero de nuevo alguien me hacía preguntarme si esta familia leía la mente porque la Sra. Zheila se echó a reír –“No la regañes que la pobre está nerviosa y le da vergüenza andarse de cariñitos contigo frente a tu madre después que pasaran la noche juntos en la habitación de Ghent. Y eso yo lo tomo como respeto así que nada de regaños” le dijo señalándolo con una cuchara de cocina y haciendo que me pusiera mas roja si era posible –“Pero si no he dicho nada” se quejó Amrod con un murmullo y se sentó a mi lado. En eso entró el Sr. Rodam sonriente –“Buenos días damiselas ¿Qué es eso que huele tan horrible?” preguntó dándole también un beso en la frente a su esposa quien lo miró con muy mala cara –“Pues será tu almuerzo por bocazas” dijo muy ofendida haciéndome soltar una risita –“Por la fuerza mujer… si que te pones de mal humor por una simple pregunta” dijo el Sr. Rodam manteniéndose a una distancia prudencial de la cuchara de cocina que la Sra. Zheila tenía en las manos –“Simple pregunta… ya te daré yo simples preguntas” murmuró la Sra. Zheila mientras el Sr. Rodam también tomaba asiento a la mesa –“¿Qué tal dormiste bonita? ¿El rancor este no te dejó en vela con sus ronquidos?” preguntó señalando con el pulgar a Amrod y haciéndome enrojecer a mas no poder –“Papá ya basta” le advirtió Amrod –“¡Pero es la verdad! Pareces un rancor en celo, se te escucha hasta el borde exterior cada noche” continuó el Sr. Rodam haciéndome reír de nuevo y causando una mirada reprobadora de Amrod hacia mi –“Tu sigue riéndote de mi, que si tuviéramos mascota dormirías con ella desde hoy” dijo amenazador –“¡Amrod Bowell! ¡Esas no son maneras de tratar a una dama!” lo regañó su madre señalándolo de nuevo con la cuchara –“Touché” murmuré cruzándome de brazos y sonriendo con suficiencia, Amrod me sacó la lengua a espaldas de su madre, gesto que le devolví haciendo reír al Sr. Rodam.

Rato después Amrod y yo fuimos a terminar de instalarnos en su habitación, la cual no podía diferir mas de la de Ghent. Era amplia, con un pequeño balcón que daba al jardín y en vez de estar atestada de aparatos electrónicos estaba llena de holos. Mapas, cartas de navegación espacial, imágenes de Amrod en su adolescencia rodeado de gente, paisajes exóticos y demás. La que más llamó mi atención fue una imagen donde salían dos niños sonrientes junto a una speederbike. Eran Amrod y Ghent en la época en que se conocieron, la imagen era tan tierna que me hizo sonreír. Amrod, alto y delgaducho, estaba apoyado del vehículo y pasando un brazo sobre los hombros de un bajito y regordete Ghent. Desvié mi atención de los holos al sentir a Amrod sufriendo para mover su antigua cama de sitio y acomodar la nueva, así que decidí echarle una mano. Pero cuando levanté la cama (con Amrod colgado de ella) sin esfuerzo, a él casi le da un paro cardíaco y corrió a cerrar la puerta. Me echó una regañina estrella por utilizar mi fuerza si avisar ya que él no le había hablado todavía a sus padres de mis diferencias con los humanos y que los asustaría a sobremanera si me pillaban sin haberlos preparado primero. Resentí el hecho que aun no les hubiese dicho nada pero me refutó con razón diciendo que no podía soltarle todo de una vez. En fin...terminamos de arreglar todo y pasamos el resto de la mañana en el jardín escuchando historias del padre de Amrod, de la política actual y sobre sus vidas en general.

Mas tarde almorzamos una comida típica de Alderaan que estaba deliciosa y la Sra. Zheila fue el centro de los elogios. Ya tomando una taza de té al finalizar la comida Amrod anunciaba que me llevaría al teatro esa noche cuando su madre lo interrumpió –“Hijo lo siento pero esta noche ya hay planes, espero que hayan empacado ropa adecuada para fiestas formales” dijo sorbiendo su té como con la calma de quien comenta sobre el clima, yo me quedé muda pero Amrod explotó al segundo –“¿Qué? ¿De qué planes estas hablando? Si es una de esas fiestas de alta sociedad olvídalo porque no pienso ir” dijo tajante –“Pues esta vez tendrás que ir quieras o no, e Ireth también vendrá” respondió su madre mas tajante aun –“¡Pero si acabo de decir que tenemos otros planes mamá! ¡No voy a ir a ver a un montó de viejas encopetadas y chismosas solo porque tu lo digas!” contraatacó Amrod –“Pues esta vez te aguantas porque se trata de la celebración del ascenso de Juba. Y lo siento si no te gustan las viejas encopetadas y chismosas amigas de tu madre, irás así tenga que llevarte a rastras como a un crío” le espetó su madre, a todas estas yo estaba perpleja y el Sr. Rodam volteó los ojos –“¿Pero por qué no me dijiste eso esta mañana? ¡Ya compré las entradas del teatro!” exclamó Amrod exasperado –“¡Pensé que le habías dicho Rodam!” reclamó la Sra. Zheila a su marido quien volvió a voltear los ojos –“Agh ya me preguntaba yo cuando iba a salir mi nombre a relucir… se me olvidó mujer” dijo con un suspiro de fastidio –“¿Se te olvidó? ¡Vaya manera de solucionarlo! ¿No?” dijo Amrod cínicamente –“Bueno cielo ya está, deja el berrinche. Devuelves las entradas del teatro y asunto zanjado” le dije intentando calmarlo –“Ireth, son asientos especiales, no se pueden devolver” dijo Amrod como si fuese una tragedia –“Pues te reembolso yo las entradas y ya está, deja la malcriadez. Esta noche irás con nosotros al Palacio Real de Aldera te guste o no. No vas a dejar de asistir al evento que han organizado para tu hermano” lo regañó la Sra. Zheila muy seria haciendo callar al fin a Amrod. Durante toda la discusión el Sr. Rodam y yo estuvimos haciendo lo indecible para no estallar a carcajadas con toda la escena, pero no dijimos palabra no fuera que termináramos pagando la rabieta de los otros dos.

Capítulo 31 Editar

Ya por la noche, mientras nos arreglábamos para la fiesta de Juba, Amrod no paró de quejarse. Decía que odiaba esas fiestas y que el condenado Ghent se había salvado de eso seguramente haciéndose el que no sabía nada. A mi me extrañaba mucho que Ghent supiera lo de su hermano y no asistiera a celebrarlo, así que la verdad era que no lo sabía. Pero Amrod me insistió en que sí lo sabía, pero al enterarse que nosotros estaríamos aquí no dijo nada y así poder escaparse del compromiso. Me dijo que Ghent detestaba mucho más que él ese tipo de eventos, porque se sentía fuera de lugar y que la gente de alta sociedad le aburría a sobremanera. Ghent alegaba que durante su adolescencia había sido obligado a ir a ese tipo de eventos las suficientes veces para valerle por el resto de su vida. En ese momento lo entendí, yo tampoco me sentía a gusto con la idea de esa fiesta, me sentía mucho mas fuera de lugar que ellos dos juntos, pero Amrod me dijo que ni soñara con escaparme del asunto, si él estaba obligado a ir, pues yo también.

Gracias a los cielos había empacado ropa adecuada, ya con ellos me había acostumbrado a empacar de todo, además a Amrod le encantaba llevarme de sorpresa a cada sitio que bueh… pues empacaba de todo por si acaso. Esta vez escogí un vestido largo en tonos violeta de hombros descubiertos y tela ligera, la verdad nada del otro mundo. Quise recogerme el cabello pero Amrod insistió en que lo dejara suelto porque así le gustaba más y le hice caso, al mirarme al espejo me dije que mis aspecto era bastante normal. Él sí que estaba adorable, botas lisas de cuero oscuro, pantalón negro y una especie de camisa larga que le llegaba a los muslos, de tela gruesa en gris oscuro con los botones plateados. De seguro que me conseguiría algunos momentos de incomodidad si aparecía alguno de sus clubs de fans en la fiesta.

Listos ya, salimos al frente de la casa donde nos esperaba el señor Rodam, muy elegante también, pero con un humor de perros porque la señora Zheila se tardaba mucho en salir. Dos minutos antes que llegara un speeder con chofer que nos fue a buscar, al fin salió la señora Zheila vestida con un deslumbrante traje dorado que nos dejo a todos sin palabras y le quitó el mal humor al señor Rodam en un segundo, cosa que por supuesto me hizo sonreír. Luego de los respectivos intercambios de elogios, regaños por salir tarde, quejas por tener que ir a fiestas obligados y demás, al fin nos dirigimos al Palacio Real de Aldera donde sería la recepción.

No importaba cuentas veces pasara frente a mi la visión de la ciudad de Aldera, siempre me parecía el lugar mas hermoso que había visto en mi vida. Construida en una isla en mitad de un lago que se formó a raíz de la caída de un meteorito y extendiéndose a través de unas autopistas que servían de puentes entre tierra firme y la isla. Sus altos y estilizados edificios, de curvas suaves y terminados en cúpulas, blancos como la nieve, brillaban como joyas en un día soleado. Por la noche parecían diamantes con miles de puntos luminosos que los hacían parecer millones de estrellas que habían caído en medio de la tierra. Aunque una vez que te acercabas lo suficiente a la ciudad y se lograban distinguir sus incontables pasarelas y puentes que los interconectaban, lucían mas bien como un complejo neuronal sofisticado. Se accedía a la ciudad por unos túneles subterráneos que desembocaban en la autopista que recorría la superficie del lago, haciendo del paseo algo maravilloso. El edificio mas alto de todos y que se encontraba en el centro, era a donde nos dirigíamos. El Palacio Real de Aldera era el hogar del virrey y senador de La República Bail Prestor Organa y su esposa Breha Antilles Organa regentes del gobierno de Alderaan. La ciudad, aparte de albergar embajadas de diversos sistemas de la galaxia, también era la sede de una de las universidades más famosas de La República. Centro de estudios de filosofía y sin fin de temas de estudios importantes, especies de toda la galaxia venían a este centro a adquirir conocimientos. Yo estaba loca por conocerla y Amrod prometió llevarme de visita.

Mientras recorríamos la autopista principal y acercándonos al impresionante palacio no dije palabra, estaba demasiado absorta observando la ciudad en todo su esplendor nocturno, además también intentaba por todos los medios el no escuchar a Amrod y su madre que no paraban de discutir sobre la fiesta. Amrod no quería que su madre estuviera paseándonos por todo el lugar presentándonos gente de alta sociedad ni saludando a extraños, su madre insistía en que eso era algo primordial en un evento como ese y el señor Rodam lo que hacía era reírse o decir algún comentario que hacía caldear aun mas lo ánimos.

Luego de lo que pareció una eternidad, al fin llegamos al Palacio Real y noté con interés que un grupo de gente bastante nutrido esperaba en una de las tantas entradas del Edif. La gente iba elegantemente vestida y supe entonces que allí era a nuestro destino. Bajamos del speeder para unirnos a una larga fila de gente que esperaba a que le dejaran pasar, en donde vi seres de todo tipo y escuché innumerables idiomas, según parecía Juba era alguien muy conocido. Luego de un buen rato de espera en el que nos encontramos a una pareja de señoras parlanchinas amigas de la señora Zheila (para total disgusto de Amrod cabe acotar) por fin revisaron nuestras invitaciones y nos dejaron pasar. El salón donde se celebraba la recepción estaba al final de unos preciosos jardines llenos de fuentes y plantas exóticas. Todo estaba iluminado con pequeñas lámparas de colores claros que le daban un toque mágico a todo el jardín. Entramos en el salón que era sumamente amplio y exquisitamente decorado en tonos blanquecinos, pisos pulidos y enormes arcos que daban hacia el jardín. Algunas mesas esparcidas por el recinto estaban llenas de platos típicos de Alderaan y otros lugares, bebidas y pasapalos eran repartidos eficientemente entre la gente por un comando de meseros vestidos de color púrpura. Me sorprendió la cantidad de invitados que habían en la estancia, de verdad que Juba debía ser bastante popular en la alta sociedad de Aldera. No mas llegar nos vimos rodeados de más amigos de la familia Bowell, Amrod fue el blanco de saludos, miradas escrutadoras y comentarios jocosos entre las amigas de la señora Zheila. El señor Rodam y yo la mayoría del tiempo tuvimos que hacer esfuerzos sobrehumanos para no echarnos a reír ante la cara de Amrod con todo eso. Pero la juerga se me acabó cuando yo también fui blanco de atención, a mi también me ametrallaron a preguntas, elogios y miradas de arriba abajo, cosa que me hizo sentir la mar de incómoda.

Embajadores, dueños de grandes corporaciones, gente del espectáculo, compañeros de trabajo de Juba, antiguos amigos de Amrod y Ghent, también el infaltable fan club del capi y las amigas mas escandalosas y estrafalarias de la señora Zheila nos entretuvieron por mucho rato, felicitando a los padres de Amrod por el ascenso de Juba, saludando, etc. Luego de unos cuarenta y cinco minutos, en los que estuvimos escuchando a una de las estrafalarias amigas de la señora Zheila hablando sobre lo que veía su “ojo interior” sobre nuestro futuro y el de la galaxia entera, y que el señor Rodam tuviera que irse a los jardines a matarse de risa, tuvimos una interesante interrupción –“¿Amrod Bowell? No me lo puedo creer…” dijo una voz masculina a nuestras espaldas haciéndonos volver al instante. Era un hombre de piel blanca, alto, delgado, con una larga cabellera oscura recogida en una elaborada coleta. Una sonrisa de dientes perfectos, enjoyado y vestido con una elegante túnica color rojo sangre con bordados en hilo dorado, de mangas muy anchas y que le cubría hasta los pies. Lo impresionante del personaje no era su aspecto, sino su increíble parecido con Ghent. –“¡Juba!” exclamó Amrod sonriendo de oreja a oreja –“Amrod Bowell. Caramba que grata sorpresa, ¿tengo que ascender siempre de puesto para que decidas visitarnos?” dijo Juba estrechando una mano de Amrod con tanta formalidad que parecía estar saludando al alcalde –“Déjate de ridiculeces y ven aquí renacuajo” dijo Amrod dándole un jalón y envolviéndole en un fuerte abrazo –“¡Diablos consejero del virrey Organa! ¿Quién lo diría?” agregó alegremente separándose de Juba y mirándole de arriba abajo –“Dejé de ser un renacuajo hace bastante tiempo… y no debería sorprenderte que sea consejero del virrey, he trabajado muy duro para llegar hasta donde estoy” le replicó Juba muy serio acomodándose la túnica –“No te ofendas escuincle, sé que te has esforzado mucho. Un poco más y te declaran nuevo regente del universo” dijo Amrod dándole unas fuertes palmadas en el hombro a Juba que prácticamente le hicieron trastabillar –“Y vaya que has cambiado… aunque te pareces mucho a Ghent, solo que más alto y con pelo” agregó en son de broma haciéndome reír –“Ja ja ja… muy chistoso” replicó Juba y finalmente centró su atención en mi persona –“¿Y quien es la hermosa dama que nos acompaña? Un placer señorita soy Juba Lirsha a su entera disposición” dijo tomando mi mano y dándole un beso de manera pomposa, tuve que hacer un gran esfuerzo para no soltar una carcajada, era como ver a Ghent vestido como el Tío Pem –“Encantada yo soy Ireth… Lirsha” le dije sonriente y esperando la reacción que no tardó ni un nanosegundo en llegar –“¿Perdón? ¿Lirsha?” preguntó perplejo mirándome a mi y luego a Amrod –“Larga historia… y no… no es lo que estas pensando renacuajo” dijo Amrod con fastidio haciéndome soltar una risita –“Pero… pero… ¿Lirsha?” volvió a preguntar mirando de uno a otro con los ojos como platos –“Legalmente soy hermana tuya y de Ghent, y como dijo Amrod, larga historia” le aclaré, me miró por unos segundos aun asombrado hasta que al fin logró componerse y sonreír –“Pues tenemos toda la noche para historias largas, esto va a ser interesante” dijo y luego de tomar unas bebidas que nos ofreció uno de los meseros nos dirigimos al jardín, escapando al fin de la señora del “ojo interior” que veía el futuro.

A duras penas logramos contarle a Juba y de manera general, lo referente a mi origen y el por qué compartía su apellido, todo muy vago debido a las frecuentes interrupciones por parte de gente importante que se acercaba a felicitar a Juba o preguntarle alguna cosa. Y fue la última de esas interrupciones la que le dio un vuelco a la velada (uno no muy agradable para ser sincera). Estábamos hablando en ese momento con un diplomático de Chandrila cuando una voz conocida me hizo dar casi un salto –“¿Ireth? ¿Ireth Lirsha?” preguntó, me volví al instante y me encontré con la persona que menos esperaba encontrarme en esa fiesta: Limuh Shou.

-“¡Ireth! ¡Vaya sorpresa! ¿Cómo estas?” saludó con una amplia sonrisa y estrechando mi mano con delicadeza entre las suyas –“Muy bien Limuh ¿y tu? Que agradable verte” contesté encantada. Estaba mas guapo que nunca, sonrisa perfecta, cabellos brillantes y perfectamente peinados, vestido muy elegante con un traje en color crema que resaltaba su piel bronceada como si fuese una estatuilla bañada en oro. –“Pues ahora mucho mejor ya que he encontrado a la mujer mas bella que he visto jamás” dijo con galantería, a esto, y como de costumbre, Amrod hizo su presencia mas notoria –“Señor Shou, que sorpresa verle aquí” dijo con la sonrisa mas falsa que le había visto jamás en el rostro –“¡Capitán Bowell! ¡No le había reconocido con semejante cambio de imagen! Le sienta muy bien” le saludo Limuh alegremente, estrechándole la mano y dándole una perfecta lección de educación –“¿Conocen al señor Shou?” preguntó Juba uniéndose a la conversación –“Si Juba, tuvimos la suerte de ser sus invitados en su maravilloso hotel en Kor Vella” contesté yo –“La suerte fue mía” comentó Limuh con otra sonrisa galante devolviendo el cumplido, al segundo Amrod agarró una de mis manos y me separó de Limuh lo mas posible –“¿Y que lo trae por Alderaan Sr. Shou?” preguntó Amrod con indiferencia –“Estoy negociando la posible apertura de uno de mis hoteles en la ciudad obviamente” contestó Limuh con misma frialdad haciendo que me aguantara la risa –“¿Y que tal esas negociaciones? Espero que muy positivas” pregunté con interés luego de componerme e intentando romper la tensión –“Pues hasta ahora si lo son Ireth. El consejero aquí presente me ha ayudado mucho, es el mejor relacionista público que conozco” contestó Limuh refiriéndose a Juba –“Vamos señor Shou, yo sólo le presenté a los posibles interesados en el proyecto. Además la excelente manera en que lo ha presentado ha ganado muchos puntos en el gobierno, no creo que tenga que esperar demasiado para que se apruebe. Sus negocios son reconocidos en toda la galaxia” dijo Juba haciendo un gesto como restándole importancia, a cada segundo que pasaba se parecía mas al Tío Pem, estaba mas que a gusto con el intercambio de elogios –“Gracias consejero, me halaga… Ireth imagino que estás aquí por el merecido ascenso de tu hermano, porque supongo que es tu hermano ¿no es así?” preguntó Limuh desviando su atención de nuevo a mi persona –“Si lo es Limuh y si, estoy aquí en parte para celebrar su ascenso” respondí mirando de soslayo a Amrod que parecía mas de mal humor a cada minuto –“¿Y la otra parte?” preguntó Limuh sonriendo y alzando una ceja –“Que está de vacaciones conmigo celebrando también nuestro próximo compromiso” contestó Amrod de improviso haciendo que tanto Juba como yo casi nos ahogáramos con la bebida, Limuh, Juba y yo en seguida lo miramos perplejos ante semejante declaración ¿¡Compromiso!? –“¿Compromiso? ¿Comprometido tu?” preguntó Juba atónito y echándose a reír al segundo, yo seguía muda y boquiabierta al igual que Limuh –“Pues aunque te parezca extraño Juba… Si, comprometido yo” contestó Amrod muy serio, yo todavía estaba de una pieza pero Limuh pareció componerse al fin –“Vaya… que sorpresa agradable entonces, los felicito” dijo con una leve sonrisa pero visiblemente desilusionado –“Mi querida prima Xu estará bastante triste con esta noticia” agregó en son de broma –“Si, es lamentable… pero uno no debe ilusionarse a menos que esté seguro de lo que hace” respondió Amrod con frialdad dejándome cada vez mas sorprendida con su actitud y sus palabras, pero Limuh no se dejó amedrentar por el tono antipático de Amrod –“Es cierto capitán Bowell, creo que uno debe arriesgarse más… cuando las oportunidades se presentan” comentó mirándome de soslayo y haciendo que Amrod pusiera una expresión aun mas agria si era posible –“Creo que la noche se está poniendo algo lenta, cariño deberíamos dar un paseo y ver si nos encontramos algo mas interesante, a veces uno puede asfixiarse en un ambiente tan monótono” dijo Amrod y empezando a halarme por un brazo, cosa que me hizo reaccionar al fin. Con delicadeza me zafé y me resistí a irme a otro lado –“Si quieres ve tu cariño, yo me encuentro perfectamente bien aquí” le respondí muy seria, nos miramos fijamente por unos segundos y la tensión casi podía cortarse con un vibrocuchillo. Pero, como de costumbre, si algo no iba bien, siempre llegaba otra cosa que lo ponía aun peor.

Una voz femenina hizo acto de presencia a espaldas de Limuh e hizo que la atención de los cuatro se desviara hacia el personaje –“Señor Shou, al fin le encuentro, tenía rato buscándole, he encontrado al otro inversionista interesado y quiere hablar con usted” dijo una mujer, que aunque me costara admitirlo, era increíblemente atractiva. Era alta, de largos cabellos oscuros recogidos en una apretada coleta que le caía hacia el frente sobre un hombro y que hacía contraste con unos impresionantes ojos verdes. Llevaba un vestido largo, abierto en los hombros y el cuello y de mangas largas, perfectamente ajustado al cuerpo como una segunda piel envolviendo una figura casi perfecta, de color escarlata oscuro y cuyo escote (que no dejaba mucho a la imaginación) hacía resaltar a leguas un visiblemente costoso collar de piedras preciosas. Sus labios carmesí se abrieron en una sonrisa perfecta apenas se dio cuenta de quienes acompañábamos a Limuh. –“Vaya vaya vaya… pero si es nada menos que el hombre mas guapo de todo Alderaan, que sorpresa verte aquí Amrod” dijo la mujer acercándose a Amrod, ignorándome por completo, e intentó darle un beso en la mejilla, pero para sorpresa de todos (la mujer incluida) Amrod se apartó de golpe y prácticamente la empujó por un hombro –“Que descarada eres, a mi ni te me acerques” le dijo despectivamente, pero la mujer no pareció ofenderse –“¿Después de todo lo que pasó entre tu y yo, me vas a negar un beso en la mejilla?” preguntó ella con una sonrisa seductora e intentando acercarse de nuevo, pero Amrod seguía impidiéndoselo –“Vamos Amrod, el pasado que se quede en el pasado, es mejor no guardar rencores” agregó ella poniendo su mano sobre la que Amrod tenía sobre su hombro, él quitó su mano en el acto y ella sonrió mas aun –“Discúlpame... gracias a mis viajes descubrí como sacar tu veneno de mi organismo, así que ya estoy curado de ti... pero la fetidez se acentúa cuando la productora del veneno se encuentra cerca, así que prefiero irme antes de que el aire se vicie” le dijo mas despectivo aún. Me tomó una mano y finalmente logró arrastrarme con él, dejando a Juba y a Limuh perplejos, alejándome del grupo a pasos rápidos.

Si antes estaba atónita con la actitud de Amrod, esto no tenía manera de describirse. Supuse que la mujer era la fulana de la que me había hablado la señora Zheila esa mañana, pero igualmente jamás había visto a Amrod faltarle el respeto así a una persona y mucho menos a una mujer. Tenía un millar de preguntas en la cabeza, pero al ver que la boca de Amrod era casi invisible debido a la ira, que preferí no decir palabra.

Entramos de nuevo en el salón y el deseo de Amrod sobre encontrarse algo mas interesante en la fiesta se vio cumplido al encontrar a sus padres. Los señores Bowell estaban conversando animadamente con un hombre alto y de piel morena y cabellos oscuros que parecía importante por la expresión que adoptó Amrod en un segundo. El hombre sonrió con cortesía apenas nos acercamos y la madre de Amrod se volvió al instante –“Oh Amrod que bueno que apareces, quiero presentarte a alguien. Este es el virrey Organa, el nuevo jefe de nuestro Juba… virrey este es Amrod, nuestro hijo mayor y su hermosa novia Ireth” dijo la señora Zheila encantada de hacer presentaciones –“Un gusto Amrod” dijo el virrey estrechándole la mano –“El gusto es mío virrey Organa” contestó Amrod con una leve sonrisa –“Ella es Ireth Lirsha” agregó presentándome –“Un placer señorita Lirsha, Bail Organa para servirle” dijo el virrey sonriendo y estrechando mi mano con delicadeza –“Encantada virrey” contesté devolviendole la sonrisa –“Supongo que eres familia directa de Juba, Lirsha no es un apellido común” dijo el virrey con curiosidad y yo casi suspiré exasperada, pero no lo hice –“Si señor, soy hermana de Juba” contesté rápidamente, ya me estaba cansando el tener que estar aclarando eso a cada momento –“Y obviamente la que heredó toda la belleza de la familia” dijo con una amplia sonrisa galante, a lo que Amrod y sus padres se dieron una rápida mirada de reojo –“Gracias por el cumplido virrey” respondí con una leve inclinación de la cabeza –“Juba me ha hablado de otro hermano ¿ha venido también?” preguntó inocentemente causando que todos nos diéramos otra mirada de reojo algo incómodos decidiendo quien iría a contestar y al final terminó siendo la señora Zheila –“Se refiere a Ghent, lamentablemente no pudo asistir, aunque le hubiese encantado” dijo, a lo que Amrod, el señor Rodam y yo nos miramos de reojo una vez más –“Si, seguro que le habría encantado” murmuró el señor Rodam cínicamente ganándose un codazo disimulado de parte de su esposa –“Una lástima, pero al menos he tenido el gusto de conocer a casi toda la familia. Juba es un gran hombre y muy dedicado a su trabajo, estoy encantado en contar con él como uno de mis hombres de confianza y con sus acertados consejos. Es grato saber que viene de un seno familiar como el suyo” dijo el virrey haciendo inflar de orgullo a los Bowell –“Nos hemos dedicado a que obtuviera una buena educación, pero el resto es mérito propio” dijo el señor Rodam –“No lo dudo, no lo dudo… me encantaría compartir mas tiempo con ustedes pero mucho me temo que mi presencia es requerida en decenas de lugares a la vez. Si logro darme otra escapada del deber, no dudaré en buscarles. Que disfruten de la velada, un gran placer conocerles” se despidió el virrey y con una leve reverencia se retiró. Nos quedamos unos segundos siguiéndole con la mirada hasta que Amrod habló –“Madre, yo me voy ya a casa con Ireth” dijo y una vez mas su amargura se hizo presente –“Hijo pero si la fiesta apenas se está animando ¿Cómo te vas a ir ahora?” preguntó su madre sorprendida –“Ya he tenido mas que suficiente de este sitio, si ustedes quieren quedarse muy bien, pero yo me voy ahora mismo” dijo Amrod tajante –“Vamos hijo, aún hay gente que deberías conocer y saludar. Pueden ser importantes contactos para tu trabajo” dijo su madre intentando convencerlo –“Con la clase de gente que he notado que dejan venir, prefiero no conocer a nadie” replicó Amrod con sumo desagrado y su madre le miró extrañada –“¿A que te refieres?” preguntó –“Déjalo madre, prefiero no recordarlo… voy a buscar a Juba para despedirme, en lo que regrese nos vamos Ireth” me dijo y se fue en busca de Juba a grandes zancadas -“¿Qué le pasa? ¿Con quién se encontró para que esté tan de malas pulgas?” me preguntó el señor Rodam –“No estoy segura de quien es, pero era una mujer a la que trató sumamente mal” contesté mirando a la señora Zheila de reojo, quien se llevó una mano a la boca asombrada –“Oh no… ¿Era una mujer alta vestida de rojo?” preguntó preocupada –“Si, esa misma” respondí –“¿De quien están hablando?” preguntó el señor Rodam exasperado ante nuestras repentinas miradas intensas y que no le prestáramos atención. La señora Zheila suspiró y contestó –“Lady Blunt Rodam, recuerda que te dije que la había visto caminando hacia los jardines” soltó otro suspiro mirándome al fin confirmando lo que me temía, que se trataba de la mujer que le había roto el corazón a Amrod años atrás –“Tenía la tonta esperanza de que entre tanta gente no llegaran a encontrarse, pero no fue así” agregó con tristeza, el rostro del señor Rodam era inescrutable, pero segundos después soltó una palabrota con la que se ganó otro codazo de la señora Zheila. En lo que Amrod regresó decidimos que todos abandonaríamos la fiesta juntos, Juba se acercó momentos después intentando convencernos de que nos quedáramos, pero el señor Rodam alegó que estaba muy cansado y diciéndolo de un modo bastante antipático hacia Juba y prácticamente ni se despidió, actitud que causó miradas de extrañeza entre los demás, pero nadie hizo comentarios y abandonamos la fiesta.

En el camino de regreso casi nadie habló, cada uno estaba sumido en sus propios pensamientos. El humor de Amrod parecía que no iría a cambiar en los próximos siglos, aunque al alejarnos del centro de la ciudad parecía más relajado. Sus padres le miraban con preocupación y luego se miraban entre ellos sin decir palabra. Yo por mi parte me volví a concentrar a mirar por la ventanilla del speeder, aunque realmente no prestaba atención a lo que veía, la cabeza me daba vueltas con todo lo que había pasado. Así que esa era la mujer que le había hecho añicos el corazón a Amrod. Habría tenido que ser bastante duro para él como para reaccionar de ese modo tanto tiempo después. Igualmente me preocupaba un poco su actitud, la señora Zheila me había dicho que Amrod nunca había explotado como cualquier otra persona habría hecho, así que tendría mas rencor guardado en el corazón y eso no era nada bueno. Otra cosa que me rondaba la mente era su comportamiento con Limuh y más aun lo que había soltado así de buenas a primeras. Lo que me hacía rabiar era pensar que solo lo había dicho para fastidiarle la vida a Limuh, porque estaba segura de que era por esa razón y no otra, ya que de lo contrario lo habría hablado conmigo antes. Al llegar a casa tendríamos una larga conversación… una muy larga…

Capítulo 32 Editar

Al llegar a casa los ánimos parecieron relajarse considerablemente, por lo menos los labios de Amrod eran visibles y eso era señal de que su mal humor estaba remitiendo. Al entrar el señor Rodam fue directo a su sillón favorito en la salita cerca de la cocina, mientras Amrod y su madre se dirigieron a las habitaciones sin decir palabra. Yo no sabía que hacer, la verdad no estaba de humor para hablar con Amrod todavía, así que me decanté por acompañar al señor Rodam y sentarme a pensar en como hablar con Amrod sin llegar a discutir.

Con un largo suspiro me dejé caer en el sofá masajeándome la frente –“No sabes como entrarle ¿eh?” preguntó el señor Rodam, alcé la vista y vi que sonreía débilmente –“Te entiendo. Amrod tiene un genio de cuidado y lamento decir que eso lo heredó de mi” agregó con un suspiro recostando la cabeza hacia atrás –“No es el único con mal genio señor Rodam, mi carácter también es demasiado fuerte así que prefiero evitar enfrentamientos con él cuando está así” dije con cansancio –“Haces bien, no vale la pena discutir” respondió. Nos quedamos un buen rato en silencio, hasta que decidí romperlo –“Me da vergüenza con el pobre Juba, era su día y su propio hermano no podía mantener la compostura” comenté, el señor Rodam me miró de reojo y con sorpresa vi que frunció el ceño –“Eso le pasa por invitar a gentuza como esa fulana” dijo casi escupiendo las palabras con desagrado. Esa actitud me sorprendió a sobremanera, estaba bien que la mujer hubiese herido a su hijo, pero Amrod ya era un adulto y había pasado bastante tiempo ya –“Señor Rodam entiendo que lo que ella hizo con Amrod fue una bajeza, pero Amrod no es ningún niño y creo que ha pasado el tiempo suficiente, su situación es bastante diferente como para dejar que eso le siga afectando y menos aún al resto de la familia” dije con seriedad, la verdad me parecía una actitud que rayaba en la estupidez, pero el señor Rodam me hizo ver que estaba equivocada. Me miró fijamente por unos minutos en silencio hasta que dijo –“Mi desprecio por ella no es sólo por lo que le hizo a Amrod, yo diría que Amrod tuvo cierta culpa de lo que pasó por no escucharnos a mi y a Ghent, el caso es que no sólo se trata de Amrod, sino de Juba” a esto me sorprendí mas aun ¿qué tenía que ver Juba? quería saberlo así que no dije nada a ver si el señor Rodam decidía soltar la información –“Te voy decir por qué hablo de Juba, pero prométeme que no le dirás nada a Amrod por favor” me pidió inclinándose hacia delante y echando un vistazo a su alrededor para asegurarse de que estábamos solos –“Se lo prometo” le aseguré, la verdad todos estos secretos entre los miembros de una misma familia no me estaban gustando nada, pero mi condenada curiosidad podía más que yo. El señor Rodam tomó aire varias veces del mismo modo en que hacía Amrod cuando estaba a punto de revelar información delicada –“Bueno la cuestión es que descubrí que Juba anda enredado con esa sanguijuela. Sé que es un adulto también y él puede relacionarse con quien le venga en gana, pero él sabe lo que pasó con Amrod y sabe que clase de mujer es esa. Amrod no ha sido el único engañado por ella, más bien él salió demasiado bien del asunto. Esa mujer ha arruinado la vida de más de un buen hombre de esta ciudad y no solo sentimentalmente. La posición que tiene se debe a su impresionante físico y su increíble habilidad para engatusar a más de uno en sus negocios turbios y el cielo sabe que más, encima tiene una suerte asombrosa para que no existan pruebas en su contra de todas las barbaridades que hace. Por eso me molesta tanto y más rabia me da aún el que Juba, después de partirse el lomo para llegar a donde está, ande de jueguitos con una persona tan despreciable y peligrosa” yo me quedé de una pieza ¿Cómo era posible que Juba fuese tan estúpido? Estaba bien que la mujer fuese realmente impresionante físicamente o hasta con clase, pero sabiendo lo que le había hecho a Amrod y a muchos otros, era de retrasados el siquiera pensar en acercarse a ella y mucho más caer en sus manos. Humanos al fin... Quise hacerle mas preguntas al señor Rodam al respecto pero no pudimos seguir con la conversación, ya que Amrod y su madre aparecieron en la sala.

Ambos se habían despojado de la ropa de fiesta, la señora Zheila envuelta en un albornoz y Amrod vistiendo solo sus pantalones claros de dormir, cosa que traía a su madre de los nervios –“Amrod por todos los cielos, no esta bien que andes medio desnudo por la casa, al menos ponte una camiseta” lo regañaba –“Que no mamá… así estoy cómodo” respondió Amrod con fastidio –“Hijo por favor, no puedes andar así y menos con Ireth en casa, es una falta de educación” insistió la señora Zheila sentándose junto a mi –“De seguro que Ireth ha visto mas que el torso desnudo de tu hijo mujer, déjalo en paz” dijo el señor Rodam haciéndome enrojecer por completo –“¡Rodam!” exclamó la señora Zheila indignada –“Ya basta… no pienso ponerme nada mamá y tampoco escuchar mas comentarios como esos papá” dijo Amrod mal humorado y se dejó caer en una butaca al lado de su padre –“Esta bien… diablos que genio llevas” comentó el señor Rodam molesto –“Entonces déjenme en paz” respondió Amrod de un modo tan antipático que provocaba abofetearlo. Se estaba comportando como un niño malcriado desde la fiesta y eso me estaba incomodando mas de lo que me gustaba, pero me mordí la lengua y no dije nada, no quería terminar peleando frente a sus padres. –“¿Y tu donde dejaste a la mujer que me acompañaba esta noche?” preguntó de pronto el señor Rodam a su esposa y causando que todos lo miráramos extrañados –“¿De qué estas hablando Rodam?” preguntó la señora Zheila mirándole con sospecha –“Pues de una mujer bellísima que tenia un vestido dorado y estaba por aquí hace un momento” dijo el señor Rodam mirando a su alrededor y al fin vi a Amrod sonreír débilmente, pero no a la señora Zheila quien miró a su marido con fastidio y dijo –“Ja ja ja… muy gracioso” a esto el señor Rodam puso una expresión de ofendido tan chistosa que me hizo reír –“¡Pero si fue un cumplido! Dices que nunca lo hago ¿y cuando te digo uno así me lo agradeces?” dijo suavizando la expresión de su mujer y que esta sonriera levemente –“Creo que necesitas practicar más tus cumplidos Rodam, te estas oxidando” le dijo dándole unas palmaditas en la mano. Gracias a esta escena la tensión que había en el ambiente se disipó rápidamente, hasta el señor Rodam empezó a bromear con que su “ojo interior” veía que una taza de té caliente venia hacia sus manos, a lo que la señora Zheila le respondió que necesitaba sintonizar mejor su “ojo” porque ella no iba a ponerse a hacer ningún té a esas horas. Luego de unos intercambios de palabras entre los señores Bowell, fue Amrod quien terminó haciendo el té, seguido de unas cuantas protestas de su madre, una sonrisa de satisfacción de señor Rodam por haberse salido con la suya y unas cuantas risas mías. Finalmente todos teníamos una taza llena del humeante líquido en las manos mientras el señor Rodam declaraba que su “ojo interior” no se equivocaba jamás, ya que tenía la taza de té en las manos, haciéndome reír de nuevo.

-“Juba se maneja muy bien con los políticos y hombres de negocios, vaya que salió hábil el renacuajo… me extraña que no le quitara el puesto a Organa hace meses” comentó Amrod dando un sorbo a su té –“Ay Amrod no seas exagerado” le dije yo –“Eso lo dices porque no lo conoces, dale cinco años y tenemos Canciller de La República en la familia” replicó señalándome –“No le hagas caso, Juba no es así de ambicioso” intervino su madre –“Es peor” murmuró Amrod desviando la vista y que la señora Zheila lo mirara con el ceño fruncido –“¡Amrod!” exclamó –“¿Y yo que dije?” preguntó con cara de inocencia haciéndome reír, pero el señor Rodam no compartió el momento de humor, ya que su expresión se tornó bastante agria –“Yo estaría en paz con su ambición si no se estuviera jugando el puesto por andar con esa arpía” dijo de mal humor –“¡Rodam!” chilló la señora Zheila abriendo mucho los ojos mirando a su marido, pero ya el daño estaba hecho. Con ese comentario Amrod casi se echa el té encima y que yo casi me ahogara con el mío –“¿Qué arpía?” preguntó Amrod mirando a su padre fijamente, la señora Zheila y yo nos dimos una mirada de reojo y esta le dijo –“Nada hijo, tonterías de tu padre” e intentó cambiar el tema, pero Amrod no desistió –“No no no… un momento… Papá ¿Qué arpía?” preguntó de nuevo haciendo énfasis en las ultimas palabras –“¿Ah? Nada nada… tu madre tiene razón…tonterías mías” respondió el señor Rodam con aire distraído, pero Amrod seguía mirándonos de uno en uno mientras sus labios se convertían en una fina línea, esperando una respuesta satisfactoria. Como yo sabía que la bomba estaba por venir decidí que era el momento de emprender la retirada –“Yo voy a darme un baño, mi ojo interior me está enseñando la ducha con mucha intensidad” dije desesperezándome e intentando calmar los ánimos mientras me levantaba para escapar, pero Amrod me detuvo al instante –“¡Hey! Tu no vas a ningún lado, me dicen lo que están ocultando ahora mismo… ¿Qué arpía? preguntó por tercera vez –“¿Y bien?” agregó al no obtener respuesta inmediata –“Ay hijo es que…” decía la señora Zheila mirando a su marido con nerviosismo –“¿Es que qué mamá?” insistió Amrod interrumpiéndola visiblemente molesto una vez mas, pero quien contestó fue su padre –“Pues la serpiente venenosa de Lady Blunt, esa arpía” dijo muy serio y concentrado en su taza de té –“¡RODAM!” chilló una vez más casi tirando su taza al suelo, yo estaba perpleja pero nada comparado con el estado catatónico de Amrod –“¿Qué… QUEEEEEEEEE?” rugió levantándose de la butaca de golpe –“Hijo por favor cálmate no es…” decía su madre nerviosa pero Amrod no la dejó terminar de hablar –“¡¿Qué me calme?! ¡¿QUÉ ME CALME?! ¡SABES LO QUE ES ESA MUJER! ¡¿CÓMO ME PIDES QUE ME CALME?! ¡JUBA ENREDADO CON ELLA Y USTEDES NO ME DICEN NADA! ¡¿ES QUE SE HAN VUELTO LOCOS?!” gritó hecho una furia –“Tranquilízate muchacho, Juba sabe quien es y nosotros ya le advertimos, pero él es un adulto y no podemos prohibirle que haga lo que le plazca” dijo el señor Rodam intentando calmarlo –“Además él asegura que sólo es un pasatiempo” agregó su madre como para restarle importancia, pero Amrod estaba demasiado indignado y furioso para calmarse tan fácilmente –“Pe… pe… pe… ¡¿Pero es que son idiotas?! ¡Esa mujer no es pasatiempo de nadie! ¡Los demás son su pasatiempo! ¡Arruinar la vida de otros es su pasatiempo! ¡¿Es que a Juba se le murió el cerebro o qué?!” gritaba mientras caminaba de un lado a otro como un animal enjaulado –“Tu vida no fue arruinada Amrod…” decía su madre pero Amrod la interrumpió otra vez –“¡YO TUVE LA SUERTE DE TENER COMO ESCAPAR! ¡ÉL NO!” rugió de nuevo, el señor Rodam y yo nos dimos varias miradas de reojo, la verdad tenía un buen tiempo que no veía a Amrod tan furioso y me estaba asustando –“Juba nos tiene a nosotros Amrod, tampoco es que está solo” dijo su padre en otro vano intento de tranquilizarlo –“¡Y ya veo como los escucha ¿eh?!... después de todo su esfuerzo en llegar a donde está el muy idiota va y se enreda con esa…con esa… esa…” decía entre dientes incapaz de terminar la frase debido a la ira –“¿Mujer de vida alegre?” preguntó el señor Rodam sorbiendo su té con parsimonia cosa que hizo que Amrod se detuviera en el acto mirándole incrédulo –“¡Lo que sea! ¡Está loco!” espetó, pasaron un par de minutos en los que nadie dijo palabra, sólo mirábamos a Amrod caminando de un lado a otro resoplando como una bestia, hasta que se volvió a detener y exclamó –“¡Pues que se olvide de eso! ¡Ahora mismo lo voy a buscar y vaya que me va a oír!” se dirigió hacia el pasillo que iba a las habitaciones pero lo detuve luego de un par de zancadas agarrándolo por un brazo –“¡Amrod espera, no! No vayas así de alterado, no” le dije mirándole a los ojos –“¡Pues me importa un cuerno lo alterado que estoy! ¡No voy a esperar! No pienso dejar que arruine su futuro por esa mujer ¿entiendes?” replicó furioso, yo respiré hondo y le dije –“Te entiendo perfectamente cariño, pero Juba no a va a razonar mientras tu le dices las cosas hecho un energúmeno” él me miró en silencio por unos segundos –“¿Y cuando se supone que debo decirle las cosas entonces? ¿Cuándo esté arruinado, preso o loco?” preguntó poniendo los brazos en jarras, yo volví a respirar hondo desviando la mirada para intentar calmarme y no darle una colleja por grosero –“Esta bien, hagamos algo cielo… primero tu te calmas y piensas bien que le vas a decir” dije con calma en otro intento de que su furia remitiera pero no fue así –“¡No tengo que pensar demasiado para decirle lo soberanamente imbecil que es!” gritó haciéndome enojar –“¡Cálmate! ¡Basta ya de gritar Amrod!” exclamé en voz alta convirtiéndome en el blanco de todas las miradas –“Primero piensas bien lo que le vas a decir, mañana lo buscas, hablas con él y resuelves el asunto como la gente civilizada. No tiene sentido alterarse ahora o salir a buscarle hecho un gundark” agregué lo suficientemente fuerte para aplacar su furia. Amrod se llevó las manos a la cabeza y se alejó dándome la espalda –“Por todos los astros… es que parece que no entendieran lo terrible que es esa mujer” dijo exasperado –“Hijo sabemos lo nociva que es, pero Ireth tiene razón, en este momento no podemos hacer nada. Mañana cuando estés mas tranquilo hablas con Juba al respecto” dijo su madre implorante –“Y yo le daré una visita a la tal Lady Blunt, es hora de que alguien le de una sacudida” dije en voz baja y pensativa, esa mujer era alguien peligroso y era necesario bajarle los humos, no fuera a hacerle daño a ninguno de los que ahora consideraba mi familia, pero Amrod no pensaba lo mismo –“No creo que sea buena idea Ireth” dijo muy serio y cruzándose de brazos –“Tranquilo que solo usaré palabras, según he escuchado es necesario que alguien le aclare un poco las ideas a la amiga Blunt” le respondí desafiante –“Puede tomar represalias Ireth, por eso no me parece buena idea” insistió tajante –“Ella a mi no me conoce, en la fiesta me ignoró por completo y no daré nombres. Simplemente seré la esposa engañada de algún pelmazo” repliqué cruzándome también de brazos –“No Ireth, no es buena idea” replicó enojándose de nuevo –“Confía en mi ¿si?” insistí aun notando que la boca de Amrod formaba una línea finísima en su rostro. Después de unos segundos en silencio bajo la mirada fija de Amrod, el que habló fue su padre –“A mi si me parece buena idea, puedo echarte una mano si quieres Ireth” todos lo miramos estupefactos con la intervención –“Están mas locos de lo que pensé… no, definitivamente no, nadie mas de esta familia tendrá contacto con esa mujer” dijo Amrod molesto intentando zanjar el asunto, pero su padre no daba marcha atrás –“El jefe de esta casa soy yo y apruebo la idea, tú ocúpate de Juba, que la señorita aquí presente y yo nos ocupamos de la arpía. No hay discusión” declaró el señor Rodam –“¿Pero que diablos? ¡Papá es una locura sin sentido! Eso no es…” decía Amrod indignado pero el señor Rodam lo interrumpió –“Tu dijiste que esa mujer arruina vidas como pasatiempo, se metió una vez contigo y ahora con Juba. Es hora de que esta familia tome cartas en el asunto te guste o no. Ninguna chupa sangre se mete con mis hijos aunque ellos sean unos zopencos que no escuchan, una pequeña charla no le irá mal… y dije que no había discusión” dijo tajante y señalando a Amrod con el bastón, este boqueó varias veces como queriendo protestar pero al final soltó un resoplido de furia y salió de la estancia como una tromba.

Un rato después entré en la habitación de Amrod y lo encontré vistiendose –“¿A dónde vas?” pregunté con suavidad –“A dar una vuelta” respondió de mala gana, yo respiré hondo varias veces pero no dije nada, empecé a desvestirme para ponerme el pijama y no darle un coscorrón a Amrod por grosero, hasta que de pronto preguntó –“¿Se puede saber qué diablos se te metió en la cabeza?” lo miré por un segundo para encontrarme con su usual pose de próxima regañina –“¿A qué te refieres?” pregunté fingiendo inocencia y desviando la mirada mientras me quitaba los zapatos –“A esa ridiculez de ir a buscar a esa mujer” respondió –“¿Qué tiene de malo que converse un poco con la chica en cuestión para que se aleje de Juba?” pregunté con calma concentrada en quitarme el vestido –“Es Juba quien debe alejarse de ella, tu no tienes nada que decirle a esa mujer” contestó enfadado –“Según tu padre fue ella quien lo buscó, al igual que hizo contigo” le dije poniéndome el pijama –“Mi padre puede decir lo que quiera, el idiota es Juba por aceptarla sabiendo quien es y mi caso ya es historia” replicó cruzándose de brazos –“Pues no está demás que ella sepa que Juba no está solo” dije con indiferencia colgando el vestido en una percha y Amrod al fin explotó –“¡Juba no es un niño Ireth! ¡Además no es asunto tuyo!” exclamó haciéndome mirarlo al instante muy herida por sus palabras, estuve en silencio un par de minutos hasta que decidí hablar –“Ya veo… esta bien, como quieras… no me meteré mas en tus asuntos, perdona por querer ayudar” le dije manteniendo el control de mis emociones lo mas posible, él se dio cuenta que hablado de manera muy dura y se acercó hacia mi –“Ireth es que no entiendes, eso no va a ayudar en nada” dijo e intentó tomar una de mis manos pero me aparté –“No no… ya lo dijiste todo y entiendo perfectamente, son tus problemas y no deben importarme. Mañana le diré a tu padre que mejor no hacemos nada porque no es asunto mío” le dije de mala gana y me dirigí hacia el baño pero Amrod me detuvo agarrándome por un brazo –“Perdóname Ireth, no quise herirte, pero es que no quiero que esa mujer sepa nada de ti, temo que pueda hacerte daño” dijo con cierta urgencia en la voz –“¿Hacerme daño? ¿O mas bien que diga cosas de ti que no quieres que yo oiga?” pregunté con cinismo, era una estupidez que me traía sin cuidado, ella podría decir lo que le diera la gana, me daba igual, pero quería hacer saber a Amrod lo molesta que estaba y comportarme de igual manera que él cuando otro hombre se acercaba a mi –“¡Por favor que tontería! Ella no tiene nada que decir de mi que tu no sepas, pero si puede inventarse estupideces para hacernos daño Ireth y no se si escuchaste bien a mi padre en lo que sea que te haya dicho, esa mujer es peligrosa” insistió con dureza –“Ya lo se y te dije que estaba bien… no me voy a entrometer” le aseguré con la misma dureza y me zafé bruscamente dejándolo mudo. Terminé de colgar el bendito vestido y me metí en la cama dándole la espalda. Sabía que él seguí de pie observándome, hasta que sentí que se sentó a mi lado –“Ireth entiendo que tus intenciones son buenas, pero no quiero que te involucres en esto, ni tu ni nadie mas” dijo con calma –“Te dije que estaba bien, que no me iba a meter mas en tus asuntos” contesté aun dándole la espalda –“Pues bien, enójate si quieres, simplemente quiero que entiendas que en ciertas cosas hay un límite que no debes cruzar” dijo levantándose y me volví –“¿Límite que cruzar? Supuestamente somos una pareja Amrod y por lo que he visto todo este asunto de la fulana esa no solo afecta a Juba o a tus padres, sino a ti también y mucho” le dije molesta –“¡Por supuesto que me afecta! ¡Juba es parte de mi familia!” exclamó –“No Amrod, no solo te afecta porque Juba sea tu hermano ¿O es que tu reacción hacia ella pasó desapercibida? Además esa mujer se acercó a ti de una manera que no me gustó” repliqué en una buena imitación de sus estúpidos ataques de celos –“Pues por si no te diste cuenta mi reacción fue así porque a mi tampoco me gustó como se me acercó Ireth. Detesto a esa mujer y los sabes, yo mismo puse el freno a la situación como debía ser y fin del cuento. Tu no tienes nada mas que agregar, ni que hablar con ella, mantente en tu puesto que es lejos de esto” dijo con tanta rudeza que colmó mi cuota de paciencia y tolerancia –“¡Ah por supuesto! ¡Mi puesto! Eso ya lo tengo muy claro, no te preocupes” le espeté con cinismo levantándome de la cama y dirigiéndome a la puerta –“¿A dónde vas?” preguntó agarrándome por un brazo y de nuevo me zafé con brusquedad –“Pues a la habitación de Ghent a dormir, sabes… para mantener mi puesto, el cual por lo visto es para que me presumas como tu prometida frente a mis amigos que no te caen bien, esto sin habérmelo consultado antes lógicamente ¿Para qué? Mi puesto es para que no pierdas tu posición del gran galán de Alderaan a quien las mujeres le pertenecen y hacen lo que dices sin rechistar” le espeté y salí de la habitación.

Entré en la habitación de Ghent y cerré la puerta poniendo el seguro, estaba tan furiosa y herida que no quería ni verlo en las próximas horas, la verdad tenía unas ganas locas de largarme de esa casa e irme sola a Naboo. Sí, que él se encargue de sus asuntos y yo de los míos pensé con amargura ¿Cómo era posible que se comportara así? Primero unos celos enfermizos y luego me desplazaba de ese modo. A lo mejor si me había excedido con eso de ir a ver a la tal Blunt ¿Qué diablos iba a decirle? ¿No te metas con mis hombres o te pego? Dioses… sonaba estúpido a todas luces. Amrod tenía razón, pero igual sus palabras me hicieron daño, no era el modo de decir las cosas. También estaba esa cuestión del “compromiso” solo por fastidiar a Limuh que me hacia rabiar mas todavía ¿Acaso era yo un objeto a la disposición que a él le conviniera? Pues no, claro que no. En fin, estuve un buen rato caminando de un lado a otro en la habitación de Ghent pensando que haría al día siguiente, además con la tonta esperanza de que Amrod viniera a disculparse, cosa que no hizo. Así que luego de unas horas decidí que me levantaría temprano, recogería mis cosas, me disculparía con los señores Bowell y agarraría la primera nave hasta Coruscant, ahí vería si me iba a Naboo o no. Puff vaya vacaciones…

Cabe decir que no dormí nada, no sabía si Amrod al final había salido porque como estaba tan furiosa no presté atención a ningún sonido de puertas, así que supuse que estaba todavía en la casa, pero me equivocaba. Apenas amaneció fui a su habitación a recoger mis cosas y ver si era posible que estuviese despierto y dispuesto a hablar, pero al entrar descubrí que no estaba ahí. Lo busqué por el resto de la casa y no lo encontré, pasó la noche fuera quien sabía donde. Mi furia regresó al instante así que me devolví a la habitación, recogí mis cosas y me vestí. Al salir hacia el salón me encontré con la madre de Amrod que se dirigía a la cocina –“Ireth buenos días ¿Qué haces despierta tan temprano?” preguntó sorprendida, de pronto se dio cuenta de la mochila que llevaba en la mano y me miró extrañada –“¿Qué llevas ahí?” preguntó y yo no pude evitar sonrojarme y desvié la mirada, dioses lo que menos necesitaba pensé –“No pensarás irte ¿o sí?” preguntó al ver que yo no respondía –“Señora Zheila yo…” decía pero me interrumpió –“Ven Ireth, sentémonos a tomarnos un café mientras me dices porque llevas esa maleta” dijo y se dirigió a la cocina, yo deje la maleta en el sitio y seguí a la madre de Amrod. Ella se puso a preparar el café y yo me senté a la mesa cansadamente, la verdad no quería explicar el por qué de mi decisión ni hablar sobre Amrod a esas horas de la mañana y menos aún con su madre, yo todavía estaba demasiado enfadada con él. A los pocos minutos la señora Zheila se sentó a la mesa con dos humeantes tazas del dulzón y oscuro líquido –“Sé que discutieron anoche, se les pudo escuchar hasta Coruscant, pero no creo que sea motivo suficiente como para salir corriendo ¿o si?” dijo alzando un poco las cejas, yo solté un suspiro apoyando mi frente en una mano y mirando el café –“No debería serlo, pero me hirió mucho anoche” le dije cansadamente –“Lo imagino, pero los problemas no se resuelven escapando de ellos. No voy a pedirte detalles porque eso es asunto de ustedes, pero si debo aconsejarte que por muy orgullosos y malcriados que sean los dos, deben bajar un poco la guardia y hablar los problemas como adultos que son, de lo contrario su relación no va a durar” me dijo poniendo una de sus manos sobre la mía en gesto maternal, tenía mucha razón ¿en qué diablos estaba yo pensando? bueno si sabía, en mi orgullo herido. Estaba tan furiosa que lo que quería era apartarlo para que no me molestara mas en vez de enfrentarlo, cosa que, como dijo la señora Zheila, terminaría con nuestra relación de pareja si seguía con esa actitud. Así que me dejaría de niñadas y esperaría a Amrod para conversar como gente civilizada y resolver el asunto.

Terminamos desayunando juntas, me disculpé por la escena con Amrod esa noche y me dijo que no había problema, que estaba en mi intentar no caer en ello, mi rol como mujer era ser el negociador, no ponerme en la misma actitud altanera que Amrod o terminaríamos agarrándonos a golpes. También conversamos sobre la fiesta de Juba y de las personas que nos habíamos encontrado, le hablé un poco sobre Limuh Shou, comentamos sobre el encuentro con la loca de la Blunt y las típicas críticas de mujeres sobre la fiesta y sus invitados. Al rato apareció el señor Rodam algo soñoliento pero de mejor humor –“¿Amrod aún no se levanta?” preguntó sentándose a la mesa luego de dar los buenos días y ambos me miraron esperando una respuesta –“Pues no lo se” respondí con cierta amargura pensando en que aun estaría roncando donde quiera que estuviese –“¿Cómo no lo vas a saber? ¿No duerme a tu lado?” preguntó el señor Rodam una vez más y se ganó una mirada reprobadora de la señora Zheila, yo no sabía que contestarle, no quería caer en detalles de lo ocurrido por la noche, pero no me quedaban muchas opciones –“Pues anoche dormí en la habitación de Ghent sola. Creo que Amrod pasó la noche fuera” contesté mirándome las manos, hubo un silencio sepulcral que se me hizo eterno, donde casi pude ver a los Bowell intercambiar miradas de desconcierto –“De seguro que está en casa de Juba armándole la bronca, ya aparecerá” dijo el señor Rodam con tono distraído para restarle importancia, pero pasaron las horas y Amrod no apareció.

Capitulo 33 Editar

Pasó la mañana entera, llamamos infinidad de veces a Juba pero no contestaba. El comunicador de Amrod estaba en casa así que también era inútil. A medio día, el señor Rodam fue hasta casa de Juba para regresar dos horas después diciendo que ahí no había nadie. La secretaria de Juba y demás empleados en el palacio tampoco sabían de su paradero y ya por la tarde yo estaba que me moría de preocupación. No es que antes Amrod no hubiese salido solo a algún sitio sin decir nada, pero jamás por tanto tiempo y sin dar ninguna señal de vida. La señora Zheila preguntó a los vecinos si lo habían visto, hablamos con algunos amigos de Juba, el señor Rodam y yo fuimos a distintos sitios que Amrod solía frecuentar pero no obtuvimos ni el más mínimo indicio de donde se habían metido, parecía como si se los hubiese tragado la tierra.

Por la tarde volvimos a la casa de Juba y a su oficina, pero nadie sabía nada de ellos, era bastante extraño que ambos hombres hubiesen desaparecido sin que nadie los viera y mas Juba siendo una persona conocida, pero ni con mil contactos dimos con ellos. El señor Rodam me decía que seguro estarían fuera de la ciudad, Amrod conocía muy bien Alderaan y de seguro se había llevado a Juba a algún sitio en que no lo conocieran y así poder hablar con él en paz, que no debía preocuparme ya que si algo les hubiese pasado lo sabríamos. Pero algo me decía que la cosa no iba bien, Amrod no era de los que se esfumaban sin avisar al menos una vez que estaba bien y que regresaría en algún momento, lo haría por muy molesto que estuviera.

Regresamos a casa a esperarles, la verdad es que no podíamos hacer mucho mas y tampoco es que íbamos a comunicar a las autoridades sobre su desaparición, ya que no habían pasado ni veinticuatro horas desde que Amrod se había ido y sería una verdadera vergüenza avisar y que ellos aparecieran de pronto como si nada. Aunque intenté pensar en que el señor Rodam tenía razón, si no había noticias de algo malo entonces no había de qué preocuparse, de seguro estarían por ahí tomándose unas copas y hablando del asunto de la fulana Blunt.

Pero llegó la noche de nuevo y aún no aparecían. La secretaria de Juba se había comunicado con nosotros un par de veces bastante preocupada, Juba no se había presentado en una reunión importante y no había manera de localizarlo. El señor Rodam decidió entonces darse una vuelta por el espacio puerto de la ciudad y revisar si el Aventurero seguí ahí, en caso de que Amrod decidiera darse la vuelta fuera del sistema, pero la nave seguía en su sitio y los encargados del espacio puerto le dijeron que nadie se había acercado siquiera a la nave desde que aterrizó la primera vez. Pasamos la noche en vela, sentados en el pequeño salón junto a la cocina esperando noticias que no llegaban, yo estaba desesperada, no importaba en que estado llegara Amrod, solo con verlo entrar en la casa para mí sería suficiente, pero ese momento no llegó. Sólo llegó un nuevo amanecer sin ninguna señal de Juba ni de Amrod.

Luego de intentar desayunar una idea se me vino a la cabeza ¿Y si estaban con la mujercita? –“Señor Rodam… ¿Sabe usted donde encontrar a Lady Blunt?” pregunté dejando a los Bowell de una pieza –“¿Lady Blunt? ¿Por qué preguntas eso?” preguntó la señora Zheila –“No estoy segura, pero algo me dice que esa mujer tiene que ver con que Amrod y Juba desaparecieran así” contesté pensativa –“¿Piensas que ellos estarán con la fulana esa? Imposible, Amrod jamás pondría un pie cerca de ella otra vez” dijo el señor Rodam con seguridad –“A lo mejor Juba estaba con ella la noche de la fiesta cuando Amrod fue a buscarle y por como la trató en la fiesta me preocupa que esa mujer tome represalias, por eso y encima que Amrod buscase a Juba para regañarle y alejarlo de ella” insistí aclarando la idea que se me estaba formando en la mente con mas intensidad –“No lo se Ireth, de verdad dudo muchísimo que Amrod se acerque de nuevo a ella por muy enojado que estuviera, probablemente estuvo esperando a Juba toda la noche y cuando apareció se lo llevó a alguna parte” dijo la señora Zheila algo insegura –“Yo opino que esperemos hasta medio día, si no aparecen vamos a la oficina de la mujerzuela y preguntamos” dijo el señor Rodam –“¿Su oficina?” pregunté extrañada ¿qué diablos íbamos a hacer en su oficina? –“Es que no tengo idea de donde vive” respondió. Yo pensé por unos minutos en el plan y al final accedí, si a medio día no aparecían iríamos a buscar a la mujercita a su trabajo y si ella tenía algo que ver con la desaparición de ambos hombres, la lady lo iba a pagar caro.

Pues llegó el medio día y mitad de la tarde, entonces decidí que había sido suficiente espera, le dije al señor Rodam que se alistara para ir a buscar a la mujercita. Yo fui a la habitación de Amrod a buscar entre mis cosas un Blaster que había escondido ahí para casos de emergencia, y vaya que sería útil. Nos despedimos de una preocupada señora Zheila quien no paraba de darle recomendaciones al señor Rodam y que tuviésemos cuidado, luego de que el señor Rodam protestara varias veces alegando que no era ningún niño abordamos un speeder que pertenecía a los Bowell y parecía no usarse jamás. Era un modelo XJ-6 de color plata, creado por Narglatch AirTech, un vehículo costosísimo que el señor Rodam se regaló luego de retirarse y que además del elevado precio también le costó una interminable perorata de protestas por parte de su esposa, pero igualmente el señor Rodam estaba orgulloso de su juguete y no podía culparlo. De líneas suaves, comodidad y una potencia envidiable. Ghent me había hablado alguna vez del vehículo con tal admiración que me dio risa, pero ahora lo entendía ¡estaba prácticamente nuevo!. Para mi total sorpresa y agrado el señor Rodam me dijo que conduciría yo, ya que él no podía porque le habían retirado la licencia de conducir debido a la lesión que tenía en una pierna, de la cual me abstuve de preguntar a qué se debía. Yo estaba más que feliz con la idea de conducir semejante speeder, Amrod me había enseñado a conducir y pilotar tiempo atrás, y sin modestia alguna puedo decir que aprendí a hacerlo bastante bien.

Salimos de la zona y yo conducía con mucho cuidado, el speeder no era mío y de solo pensar en cometer alguna estupidez que terminara en dañar el vehículo me daba escalofríos. Los controles eran una seda y los propulsores ronroneaban como unos felices cachorrillos de nexu. Nos dirigíamos al centro de Aldera así que me atreví a pedirle mas velocidad al speeder apenas salimos de los túneles que desembocaban en la autovía hacia la isla central, aquí el padre de Amrod me sorprendió diciendo que conducía como una abuela, que ni la señora Zheila iba tan lento, entonces apreté el acelerador llegando a una velocidad tal que los demás speeders en la autovía eran solo nubes borrosas que pasaban a nuestro lado, pero no pude mantenerla demasiado tiempo ya que el tránsito se hizo mas denso al acercarnos a la isla. Al entrar al centro, el señor Rodam me dirigió hasta uno de los altos edificios cercanos al Palacio Real de Aldera y corrimos con la suerte de poder aparcar bastante cerca de la entrada principal.

Al llegar a las altas puertas de transpariacero salieron de ellas un grupo de personas vestidas elegantemente que nos dieron un vistazo de arriba abajo con algo de desagrado y sospecha por nuestro aspecto combinado con el vehículo que acabábamos de abandonar, a lo que el señor Rodam soltó una retahíla de palabras rudas en murmullos haciéndome sonreír. El interior del edificio era una especie de tubo gigantesco muy parecido a los hoyos de Utapau, un escritorio descansaba en el centro, coronado por holopantallas que proyectaban toda clase de información, a nuestro alrededor abundaban puertas, turboascensores y cientos de seres que entraban y salían sin cesar. La decoración era fresca pero con la elegancia que predominaba en los edificios de la ciudad entera. Alfombras mullidas en tonos verdosos, paredes inmaculadamente blancas, ventanales que dejaban entrar la luz solar por todas partes y montones de plantas colgaban desde los balcones y las pasarelas que conectaban de un lado al otro del edificio –“No se como esta mujerzuela consiguió hacerse con una oficina aquí” comentó el señor Rodam con desagrado –“¿Por qué lo dice? ¿Es tan difícil lograrlo?” pregunté con curiosidad, el señor Rodam me echó una mirada de reojo y dijo –“Obvio ¿no?...este edificio está casi al lado del Palacio Real, es prácticamente imposible para una persona normal hacerse con una oficina aquí, a menos que tengas una interesante cuenta bancaria o seas alguien muy importante y esta mujer de importante no tiene nada”. Seguimos caminando hasta acercarnos al escritorio central donde nos indicaron en que nivel estaba la oficina de la tal Blunt. Abordamos el turbo ascensor correspondiente y subimos casi hasta el último nivel del edificio. La vista era impresionante, podía verse prácticamente toda la ciudad y las afueras, pero el señor Rodam no me dio mucho tiempo para disfrutar de la vista, con paso rápido se dirigió a una de las puertas cercanas y yo casi tuve que correr para alcanzarlo y entrar con él en la oficina.

La recepción era bastante diferente a lo que habíamos visto afuera, no había ni rastro de ese ambiente fresco y de amplitud, mas bien todo lo contrario. El decorado iba en tonos púrpuras y casi todo el espacio estaba ocupado por obras de arte, estatuillas, cuadros, muebles de diseño y un escritorio excesivamente ostentoso pero de gusto muy pobre donde se sentaba una chica morena muy guapa que no paraba de atender llamadas y teclear en un terminal electrónico. Esperamos al menos treinta minutos, en los que yo estaba por explotar, hasta que la chica decidió prestarnos atención –“Buenas tardes, bienvenidos a Iconos Inc. ¿En qué puedo ayudarles?” dijo con una sonrisa digna de catálogo –“Queremos hablar con Lady Blunt” dije sin rodeos, la chica nos miró por unos segundos sin dejar de sonreír y preguntó –“¿Tienen cita?” yo solté tal resoplido de exasperación que el señor Rodam intervino antes que yo dijera palabra –“No señorita, no tenemos cita pero esto es algo importante y necesitamos hablar con ella ahora” dijo con calma, la chica nos miró de nuevo en silencio y aun sonriendo del mismo modo, era sorprende el como podía mostrar todos los dientes a la vez por tanto tiempo –“Pues lamento mucho decirle que sin una cita previa Lady Blunt no podrá atenderles, pero puedo darle una para… veamos…” decía mientras tecleaba en su terminal –“Señorita, no tenemos tiempo para citas” le insistí –“Para dentro de diez días” declaró la chica sonriendo e ignorándome por completo –“Como le dije antes señorita, es una cuestión de suma importancia que no puede esperar diez días” dijo el señor Rodam empezando a contagiarse de mi exasperación –“Lo siento señor pero es imposible, lo mas pronto que puedo acomodarlos en la agenda de Lady Blunt es dentro de diez días” repitió la chica aun con su estúpida sonrisa –“¿Es que no ha escuchado? Es importante, no podemos esperar diez días repetí resaltando cada palabra con lentitud –“Lo siento de verdad, lo único que puedo hacer es citarles para dentro de diez días. ¿Me dice su nombre por favor?” preguntó volviendo su atención al terminal y me colmó la paciencia. Desenfundé el Blaster y en un abrir y cerrar de ojos le pegué el cañón entre las cejas, borrándole la sonrisa de la cara de una buena vez –“Mi nombre es Mujer Enojada con un Blaster a punto de Vaporizarte… así que te recomiendo que me lleves con Lady Blunt ahora mismo si no quieres un tercer ojo en tu bonita frente” le dije en tono asesino, la chica se levantó de la silla con lentitud y alzando las manos, mientras miraba el cañón del Blaster que tenia pegado entre las cejas y la hacía bizquear, la hice caminar lentamente de espaldas hasta unas puertas enormes que estaban a un lado del horrendo escritorio –“Vamos abre… y nada de trucos estúpidos” le dije amenazante, detrás de mi escuche un leve silbido –“Y yo que pensaba que Zheila tenia mal carácter" murmuró el señor Rodam sorprendido con toda la situación y haciéndome sonreír levemente.

La chica abrió las puertas de una enorme oficina que mantenía la línea de decoración recargado de la recepción, todos los colores iban de púrpura a un rojo intenso, perfecto para la personalidad de una mujer como esa. Yo mantenía el blaster apuntado a la frente de la chica hasta obligarla a sentarse en una butaca cercana a las puertas, al fondo y dándole la espalda a unos amplios ventanales, estaba un escritorio de madera tallada, una butaca giratoria del mismo color rojo de la alfombra nos daba la espalda a nosotros, pero al escuchar las puertas, se giró relvelando a su ocupante -"Te dije que no quería interrupciones Kim, cuantas veces tengo que..." decía pero se interrumpió abriendo los ojos de par en par al ver el motivo de la desobediencia de su asistente -"Pero qué demonios... me imagino que debe haber una explicación razonable para esto" dijo la fulana Blunt con calma pero visiblemente indignada. Estaba vestida acorde a su horrenda y recargada oficina, con un vestido violeta ajustado a su esbelta figura, escote generoso y el pelo suelto que le caía sobre los hombros como una cascada azabache -"Tendrá que disculpar a la señorita Kim por la interrupción, pero es algo importante" dijo el señor Rodam con la tranquilidad de quien comenta sobre la moda actual y apoyando ambas manos sobre el bastón -"Oh señor Bowell, siempre tan educado. Sabe que estoy encantada de que al fin decida venir a visitarme, pero siento decirle que no apruebo sus métodos. Para un hombre como usted no es necesario tanto dramatismo" dijo Blunt con una sonrisa seductora, cruzando una pierna y poniendo las manos sobre el regazo -"Tenemos algo de prisa" dije yo aun apuntando a la aterrada Kim -"Señor Bowell siéntese por favor ¿En qué puedo ayudarle?... Ah y por favor digale a su... amiga... que no es necesario que siga aterrorizando a mi asistente" dijo la mujer con un gesto despectivo hacia mi -"No tengo tiempo ni ganas de entablar charlas con usted, esto no es una visita social" respondió el señor Rodam con desprecio, cosa que me hizo sonreír levemente -"Veo que el rencor viene de familia.... entonces si no es una visita social, dígame que motiva esta desagradable interrupción" dijo Blunt ya seria -"¿En donde están Amrod y Juba?" pregunté directamente, pero la mujer ni me miró -"¿Y bien?" preguntó ella al señor Rodam ingnorándome por completo -"La señorita se lo acaba de decir" respondió el señor Rodam y al fin la mujer se dignó a prestarme atención -"¿Podrías guardar el arma por favor y dejar a mi asistente en paz?" dijo mirándome fijamente, la chica hizo un además de levantarse pero con una mirada de advertencia de mi parte se lo pensó mejor y se quedó donde estaba -"Puedo hacer eso... aunque si no me dices en donde están Juba y Amrod puedo apuntar a otra persona" dije apuntando el blaster a la cabeza de Blunt y ella se echó a reír -"¿Crees que me asustas con eso niñata? Muchos me han amenazado y no han logrado nada" dijo con su estúpida sonrisa -"A esta distancia dudo que este blaster sea solo una amenaza" repliqué borrándole la sonrisa de la cara en el acto, pero sin embargo no se inmutó demasiado, mas bien se recostó en al silla y dijo -"Así que tu eres la nueva diversión de Amrod... al menos el gusto no lo ha perdido del todo, eres muy bonita, aunque podría buscarse a alguien con modales para variar" esto me hizo enfurecer y tuve que hacer un gran esfuerzo para mantener el control y no dispararle entre las cejas -"¿En donde están?" volví a preguntar entredientes -"¿Se te perdió el hombre? jajajaja pobre ingénua... ¿qué te hace pensar que yo sé en donde está?" preguntó con su maldita sonrisa otra vez -"Pues bien, la cara de zorra barata que pusiste en la fiesta me dice que algún interés tienes en él todavía, y el simple hecho de que estés tratando de usar a Juba como juguete personal me pone a pensar que existe la posibilidad de que sepas algo" respondí borrándole la sonrisita por segunda vez y que se irguiera visiblemente furiosa -"No pienso aceptar que una mocosa irreverente me venga a insultar en mi propia oficina" espetó poniendo las manos sobre el escritorio -"Recuerda que además de irreverente tiene un blaster apuntandote a la cabeza, si yo estuviese en tu lugar tendría cuidado con lo que digo" le recomendó el señor Rodam con tono divertido, definitivamente él estaba disfrutando mas que yo del momento -"Me dices ya en donde están Amrod y Juba o haré de tu cirujano plástico un hombre muy rico" le dije entredientes, pero al instante escuché pasos del otro lado de las puertas y en menos de un segundo nos vimos rodeados de hombres armados -"Estuvo divertido pero soy una persona ocupada y no tengo tiempo para más estupideces de ancianos reprimidos y mocosas groseras, así que hagan el favor de largarse y no volver a poner un pie aqui nunca más. Que tengan buenas tardes" dijo Blunt poniendose de pie con una sonrisa triunfal. La muy desgraciada había activado alguna alarma silenciosa y no me había dado cuenta, maldije para mis adentros pero ya era tarde para lamentarse, no tuve mas opción que enfundar el blaster y dejarnos escoltar fuera del edificio por los hombres de seguridad, los cuales no perdieron el chance de darnos un empujón en la entrada principal causando una creativa retórica de palabrotas por parte del señor Rodam.

Una vez dentro del speeder, conduje rodeando el edificio hasta aparcarme en una calle cercana desde donde se veía claramente la entrada principal del edificio -"¿Y ahora qué? No podemos volver a entrar ahi ¿Qué hacemos aqui?" dijo el señor Rodam como recalcando algo obvio -"Pues lo elemental querido Rodam, no vamos a entrar de nuevo, vamos a esperar a que nuestra amiga salga. En algún momento Lady Blunt tiene que salir de su oficina, estoy segura de que ella no es de las que trabaja todo el día y conociendo al personaje, saldrá por la puerta grande para que todos puedan admirarla" respondí recostandome en el asiento sin quitar la vista de la entrada -"¿Planeas una emboscada en la calle? No va a servir de nada, hay demasiada gente" dijo el señor Rodam aun sin comprender -"Ninguna emboscada señor Rodam, acorralándola no voy a lograr que me diga en donde estan Amrod y Juba" respondí de nuevo ya algo fastidiada -"Eso en el supuesto de que en verdad ella sepa en donde están" dijo el señor Rodam con pesimismo -"Estoy segura de que ella sabe en donde están, es más, me corto una mano si ella no tiene nada que ver con su desaparición" le aseguré muy seria. Pasaron unos minutos de silencio hasta que el señor Rodam habló de nuevo -"No entiendo que quieres hacer esperándole aqui, viendola irse tampoco nos dirá en donde están los chicos" insistió -"Viendola irse no... pero siguiéndola puede que si" contesté guiñandole un ojo -"Muy inteligente querida, cada vez me caes mejor" dijo sonriente.

No tuvimos que esperar demasiado por nuestra presa, como había previsto, Lady Blunt salió por la puerta principal con toda la pompa posible y abordó un lujoso speeder que conducía un chofer. Al instante nos pusimos en movimiento manteniendo una distancia prudencial para no alertarla de nuestra presencia, cosa que me parecía harto difícil considerando lo llamativo del vehículo del señor Rodam, sin embargo logramos seguirle sin contratiempos por la ciudad. El lujoso speeder se dirigió a la autopista principal para salir del centro de la ciudad y aumentó la velocidad, cosa que hice yo también para satisfacción del señor Rodam. Salimos de la ciudad y el vehículo de Blunt empezó a ir por caminos poco transitados y zonas poco pobladas, alejándose cada vez mas de la ciudad y sus afueras, haciendo también más dificil que nos mantuvieramos fuera de sospechas y que tuvieramos que guardar mayor distancia, aunque para mis ojos no fuera mayor problema la verdad. Luego de un buen rato, el señor Rodam empezó a preguntar a donde diablos iba esa mujer cuando me percaté que ibamos hacia el norte y gracias a una señal en el camino, me enteré que estabamos entrando en las famosas Tierras del Castillo. Este lugar era famoso por un conjunto de ruinas de una antigua red de colmenas construidas por unos seres insectoides llamados Killiks. Desaparecidos generaciones atrás y dejando como legado las extrañas y hermosas ruinas. Las edificaciones eran enormes, de líneas suaves y de color marrón oscuro, cada uno tenía una apariencia distinta si se les miraba con detenimiento, ya que habían sido construidos en edades diferentes. Amrod me había hablado mucho del sitio y que planeaba visitarlo porque adoraba la tranquilidad del lugar y aseguraba que era única, pero yo dudaba que este fuese el modo en que Amrod quisiera hacer la visita.

Luego de rodear por largo rato las ruinas, de pronto el vehículo de Blunt salió del camino para internarse entre las ruinas, cosa que hizo que el señor Rodam soltara una andanada de improperios hacia Blunt y su falta de respeto hacia el lugar. Intenté seguirle en el laberinto de edificios, pero el señor Rodam casi me come a regaños y me obligó a detenerme mientras decía que él no iba a cometer el crimen de ultrajar el sitio con su speeder. Así que me tocó devolverme al camino e ir hasta el área mas elevada que encontré en la zona, a ver si lograba ubicar el vehículo de Blunt desde lejos. Y la suerte volvió a estar de mi lado y vi el speeder internarse en uno de los edificios mas grandes, ubiqué el lugar contando filas desde un lado y fijándome bien en la apariencia del edificio en cuestión. Regresamos a la zona baja mientras el señor Rodam protestaba porque no se creía que hubiese podido ver algo a esa distancia, así que me tocó la tediosa tarea de explicarle el por qué mi visión era superior a la humana dejando al señor Rodam sumamente sorprendido de que Amrod le hubiese ocultado que yo no era humana. Al final lo aceptó sin problemas y pude ralajarme.

Dejamos el speeder oculto entre dos de los edificios del perímetro de las ruinas (por supuesto soportando las protestas del señor Rodam) y empezamos a caminar hasta el lugar donde había visto al speeder de Blunt desaparecer. El silencio era roto unicamente por la brisa y nuestros pasos, la soledad del sitio era apabullante y las siluetas de los edificios contra la luz solar se asemejaban a gigantes que amenazaban con cobrar vida y aplastarnos en cualquier momento. De pronto el silencio fue roto por un sonido distinto, era un ronquido suave que pareía venir de la tierra misma, haciendo que el señor Rodam y yo nos diéramos una mirada de extrañeza. El ronquido se hacía cada vez mas fuerte a medida que nos acercábamos a nuestro objetivo y sentimos una suave vibración en el suelo, al girar alrededor del último edificio antes del que buscábamos, escuchamos unas voces y dimos media vuelta para ocultarnos al instante. Cuando sentí que las voces se alejaban un poco, me atreví a echar un vistazo hacia nuestro objetiv y descubrí el origen de las voces. Habían dos hombres (o eso parecían a esa distancia) con casco y armados hasta los dientes, que hacían guardia delante de una enorme compuerta, la cual estaba abierta y revelaba una especie de túnel iluminado que se internaba en el edificio. Volví a donde me esperaba el señor Rodam y le di el parte de lo que había visto -"No tiene buena pinta todo esto, encima de profanar las ruinas, tiene guardias armados vigilando la entrada. Algo muy gordo debe estar ocultando, deberíamos avisar a las autoridades Ireth" dijo el señor Rodam preocupado -"No creo que sea buena idea señor Rodam, si ella tiene ocultos ahí a Amrod y a Juba, puede hacerles daño si llegamos nosotros con compañía nongrata" le repliqué -"Aun no sabemos a ciencia cierta si ellos están ahi Ireth" insitió el señor Rodam una vez mas -"Eso es lo que planeo averiguar, aunque le repito que estoy mas que segura que ellos están donde ella esté" le dije convencida, además claro que me picaba la curiosidad de saber que estaba tramando esa mujer en este sitio -"¿Y cómo vas a averiguarlo? No pensarás entrar allí sola ¿o si?" preguntó el señor Rodam -"Pues no veo a nadie mas aparte de nosotros dos, y la verdad no quiero ponerlo en riesgo a usted" contesté, él me miró en silencio por unos minutos hasta que soltó un resoplido volteando los ojos y dijo -"Pues te guste o no, soy el único aqui contigo, correré el riesgo que sea necesario" yo empecé a protestar pero me hizo callar alzando una mano -"Nada de discusiones, estamos los dos en esto. Te diré que haremos, yo distraeré a ese par para que puedas entrar sin ser vista" dijo señalando en dirección a los guardias. Era una idea bastante razonable, además así el señor Rodam no tendría que entrar conmigo y ponerse en mayor peligro, aunque yo no sabía si los guardias podrían hacerle daño -"Buena idea, pero si esos tipos se ponen payasos no invente ninguna tontería, los distrae y en lo que yo esté dentro usted se va derechito al speeder y me espera ahí" le dije muy seria -"¿Y tu que..." decía pero le interrumpí -"Yo sé cuidarme sola, me esperará en el speeder, prométalo" insistí -"Está bien, lo prometo si me prometes tu a mi que al menor contratiempo saldrás de ahí pitando" me dijo señalándome -"Lo prometo" le dije poniendo una mano sobre mi corazón y una sonrisa -"Vamos, en marcha" agregé y nos pusimos en movimiento -"Vaya por ese lado y aléjelos, yo iré por el lado contrario" susurré y él asintió. Rodeamos el edificio, detrás del cual nos ocultábamos, por lados opuestos y yo me detuve unos pocos metros antes de quedar al descubierto y saber cuando entrar al otro.

Vi al señor Rodam salir por el otro lado, caminando con aire distraído cuando los guardias se dieron cuenta del intruso casi al instante -"¡Hey! ¿Qué hace usted aqui?" dijo uno y en el acto le apuntó con un rifle que tenía colgado del hombro -"Esto es un área restringida" dijo el otro y apuntó al señor Rodam también -"¿Área restringida? ¿Cómo que área restringida? ¿Quienes son ustedes? Esto es un lugar público, no pueden prohibirme pasear por donde se me antoje" espetó el señor Rodam señalando a los guardias con el bastón -"No puede estar aqui, váyase" dijo el primer guardia alzando más la voz -"Esto es un área restringida" repitió el segundo -"Hasta donde tengo entendido no existe ningún área restringida en los Castillos, ¡Son ustedes los que no deberían estar aqui apuntando a nadie con eso!" exclamó el señor Rodam indignado -"Señor váyase, se lo advierto" dijo el primer guardia -"¡Esto es un área restringida!" repitió el segundo guardia causando que los otros dos lo mirasen con extrañeza -"Mire jovencito, ni mi bisabuelo me decia como debía caminar en la Tierra de los Castillos y asi tu tengas esa cosa que dispara rayos no me asustas, bájala antes que llame a la policía" dijo el señor Rodam irguiendose en toda su estatura de manera desafiante -"Mire señor aquí no puede estar, le recomiendo que se vaya" dijo el primer guardia mas calmado y empezó a acercarse al señor Rodam -"Yo no voy a ningún lado hasta que dejes de apuntarme con eso" repitió el señor Rodam con testarudez y apoyando ambas manos en el bastón, sorprendentemente el primer guardia bajó el arma y se acercó mas aún al señor Rodam, pero el otro no dejaba de apuntarle y no se movía de su sitio, cosa que me estaba empezando a inquietar -"¡Esto es un área restringida!" chilló una vez más -"¿Pero qué diablos le pasa a tu amiguito? ¿No sabe decir otra cosa?" preguntó el señor Rodam -"No lo sé la verdad, oye Boris baja el arma que es solo un anciano" dijo el primer guardia a su compañero -"¡Pero esto es un área restringida!" protestó el segundo -"Por todos los cielos, que bajes el arma Boris, hablaremos con el señor y lo convencemos de que se vaya sin tener que armar un escándalo ¿O prefieres molestar a la señora por esta tontería?" dijo el primero poniendo los brazos en jarras -"Bueno.... no... pero es que nos dijeron que nadie debía estar por aqui, la señora dijo que elimináramos a lo que se moviera cerca de esta área" dijo el segundo -"¿Quien es esa señora de la que tanto hablan? ¿Qué es lo que estan haciendo aqui?" preguntó el señor Rodam con tono de sospecha -"¡Eso no es de su incumbencia anciano! ¡Ya le dije que era área restringida" repitió por enésima vez el segundo individuo y me estaba poniendo de los nervios, o ese idiota se movía o iba a tener que intervenir -"Por las lunas de Iego, todos los que somos y me toca el tonto... Boris basta ya... mire señor mejor se va de aqui ya o no respondo por el idiota de mi compañero, usted sabe, la poca sesera lo hace un tipo peligroso" dijo el primer guardia y el segundo al fin se movió y bajó el arma -"¿Qué has dicho?" preguntó muy ofendido acercándose a grandes zancadas a su compañero y al señor Rodam -"¿Me estás llamando idiota?" preguntó otra vez -"Vamos Boris te estás comportando como tal" le dijo el otro cruzándose de brazos y empezaron a discutir acaloradamente, entonces el señor Rodam me hizo una pequeña señal y al fín vi mi oportunidad de escabullirme dentro del edificio.

Capitulo 34 Editar

El túnel era corto pero de altos techos y muy ancho, también estaba perfectamente iluminado, cosa nada positiva para alguien que no quiere ser visto (en este caso yo), pero para mi suerte habían acostados a cada lado al menos cuatro contenedores de forma cilíndrica que me superaban en altura y me servirían para esconderme. En el centro y cerca de unas enormes compuertas, estaba el lujoso speeder en que había venido la Blunt, a cada lado de las compuertas había una cámara de seguridad y con eso empezaron mis contratiempos. Era imposible que lograr pasar por ahí sin ser vista y por mas que busqué, no encontre otra manera de escabullirme dentro del edificio, ni conductos de ventilación, ni otra puerta, nada. El leve ronquido que había escuchado afuera ahora era mucho más fuerte y la vibración del suelo se apreciaba más, observando los contenedores y por el ruido deduje que el lugar lo estaban utilizando para alguna clase de fábrica clandestina y esto despertó aun mas mi curiosidad.

Mientras pensaba en el modo de cruzar la compuerta y burlar las condenadas cámaras, escuché un ruido fuerte que se acercaba desde el otro lado de la compuerta, rápidamente busqué entre los contenedores un escondite mejor y por suerte uno de estos estaba abierto por una punta, me introduje en él hasta el fondo de modo que la oscuridad del interior me ocultara lo suficiente. Oí como las compuertas se abrieron y alguna clase de transporte se acercaba, las voces de dos hombres se escuchaban, pero no pude discernir palabra alguna hasta que uno de ellos se acercó a la punta abierta del contenedor en donde me encontraba echando un vistazo fugaz al interior -"Este está vacío, cuádrate mejor y coloca las cintas bien aseguradas esta vez, no quiero otro estúpido accidente que cause mas pérdidas" dijo el hombre, estaba vestido con una braga de trabajo color roja y era rechoncho, yo me pegué al fondo del contenedor casi sin respirar para no hacer ruido y gracias a los cielos el tipo era tan distraido que no se ocupó de mirar dentro con mas detenimiento, pero para mi mala fortuna el hombre cerró el contenedor conmigo dentro. A fin de cuentas, luego de hacer lo indecible para no rodar por todo el contenedor mientras este era subido al transporte y asegurado, logré sortear mi primer obstáculo, que eran las condenadas cámaras. Ahora me tocaría pensar en cómo diablos salir del condenado contenedor sin causar alarma general, ahí va la promesa que le hiciste al señor Rodam Ireth pensé mientras era llevada como carga al interior del misterioso lugar.

Un buen rato después (parecieron horas) el transporte al fín se detuvo y nuevamente el contenedor fue bamboleado de un lado a otro mientras era posado en suelo firme. Entonces se me encendió el bombillo de las ideas, el hombre que me había encerrado sin saber había hablado sobre estúpidos accidentes por no tener el contenedor asegurado, así que apenas sentí que el contenedor tocó el suelo empujé con todas mis fuerzas hacia un lado para soltarlo de las cintas y hacerlo rodar y lo conseguí. Pero (como siempre un pero) empujé demasiado fuerte, así que lo hice rodar con una velocidad mucho mayor a la esperada, por lo que en vez de yo correr dentro impulsándolo, mas bien fui sacudida en el interior dando vueltas y chocando de un lado contra otro mientras se escuchaba un estrépito tremendo por el lado exterior. El cilindro rodó por lo que me pareció una eternidad cochando con lo que estuviera a su paso, gritos se escuchaban acompañados del destrozo que estaba causando, finalmente chocó contra algo que lo hizo detenerse (supuse una pared) y al segundo una lluvia de cosas pesadas le cayeron encima haciendo un escándalo espantoso. Me costó lo suyo el poderme levantar y caminar dando tumbos hasta llegar a la puerta del cilindro que se había entre abierto con el choque. Me dolía hasta el dedo pequeño del pie y estaba sumamente mareada, mas bien era un milagro que no me partiera la crisma durante aquel recorrido infernal dentro de lo que pareció una batidora gigante. En los pocos momentos que tuve antes de que llegara media docena de personas, logré salir del dichoso contenedor, sortear la montaña de cajas que le habían caído encima y esconderme lo mas rápido que me permitieron mis piernas, cosa que aún me pregunto como lo logré, ya que todo me daba vueltas.

Luego de enfocar la vista y que se me pasara un poco el mareo, observé en donde me había escondido, estaba entre dos torres altísimas hechas con unas cajas oscuras que no tenían señal alguna que indicara su contenido. Las voces de un montón de personas se escuchaban a mi espalda enfrascadas en discusiones acaloradas, exclamaciones de asombro y amenazas por incompetencia. Me levanté de nuevo con algo de dificultad y echando un rápido vistazo hacia donde estaba el maltrecho contenedor (el cual había derribado la mitad de una torre de cajas) y corrí hacia el interior del laberinto de torres que tenía delante. Luego de pasar una docena de torres me detuve entre dos de ellas otra vez mirando a mi alrededor para asegurarme que no me habían visto ni me seguía nadie, me hice un rápido examen para ver si me había hecho daño y con alivio supe que sólo contaria con algunos moretones en un futuro muy próximo y un mareo leve por un buen rato. De pronto escuché unos pasos que se acercaban y empecé a mirar de un lado a otro para buscar un mejor escondite, pero no habían mas que las condenadas torres de cajas y por el eco no sabía a ciencia cierta ubicar de que lado saldría el dueño de los pasos, las torres estaban bastante juntas unas de otras, así que apliqué el modo de escape que había usado en Coruscant el día que Keira que me quiso convertir en colador. Salté de una torre a otra con rapidez hasta llegar al tope, acostarme sobre las cajas y asomarme un poco hacia abajo para poder ver donde estaba la persona que rondaba por ahí, que un segundo después apareció. Era un yinchorreano enorme, más grande que Val podría decirse, y con cara de pocos amigos, una especie de reptil superdesarrollado que vestía la misma braga de trabajo roja y armado con un rifle de largo alcance. Echó un vistazo con curiosidad al lugar en donde estuve yo segundos antes, pero pareció convencerse de que no había nada más que investigar y siguió su ronda entre las torres. Yo me moví con sigilo al centro de la torre en donde me había encaramado y pude al fin observar el lugar en donde me había metido.

Parecía una sala subterránea pero de dimensiones descomunales. Por un lado las filas de torres de cajas oscuras se perdían de vista y por el otro decenas de correas transportadoras de todas dimensiones que no paraban de lleva cosas de un lado a otro. Algunas de estas, las mas pequeñas, estaban rodeadas de trabajadores (vestidos con las mismas bragas rojas) absortos sorteando pequeños paquetes en las oscuras cajas. Pegadas al techo habían unas vías en las que unas tenazas enormes iban hasta las correas transportadoras recogiendo las cajas llenas para colocarlas ordenadas en torres similares a la que me encontraba yo. Era increíble toda la infraestructura que se alojaba en el lugar sin que nadie supiera de su existencia, pues pronto sabrán pensé con una sonrisa. Pasé un par de minutos observando hasta que decidí que debía dejar de perder el tiempo y averiguar si realmente Amrod y Juba estaban allí, aunque mi corazonada era muy fuerte tenía que asegurarme de ello. Ví que las torres estaban bastante juntas entre sí, así que me sería fácil ir saltando de unas a otras y no arriesgarme a que me encontrara el yinchorreano con malas pulgas. Salté de torre en torre sin problemas hasta llegar a la fila que franqueaba el área de almacenamiento en la que tuve mi tercer... contratiempo.

La bendita torre no era estable, así que al yo caer encima, ésta se empezó a mover de manera peligrosa, amenazando con derrumbarse, cosa que hizo segundos después. Apenas sentí que las cajas empezaban a moverse bajo mis pies vi que una de las tenazas se acercaba trayendo una caja a la torre que estaba a mi lado, en cuestión de segundos di tres zancadas en las que las cajas que tenia debajo de los pies iban cayendo, por los pelos logré impulsarme lo suficiente para agarrarme a la tenaza y ver como las cajas caían causando un estrépito supremo. Me trepé lo mas que pude en la tenaza para ocultarme mientras esta dejaba la caja y regresaba hacia la zona de trabajo y arriesgar un vistazo hacia abajo, la torre seguía derrumbandose atrayendo la atención de la mayoría de los trabajadores y guardias que habían en el recinto, los que ya estaban enfrascados en recoger el desorden causado por el contenedor dieron el grito en el cielo al ver que otra lluvia de cajas se sumaba desastre. Me sentí algo culpable y me dio cierta lástima por ellos, pero tanto mejor que estuvieran distraidos, así me daría oportunidad de salir de ahí sin ser vista.

Volví a concentrar mi atención en cómo bajarme de la tenaza y a donde ir, cuando la respuesta apareció unos metros hacia la derecha. Una especie de elevador salió de un túnel que llevaba a niveles superiores, trayendo a un contingente de tipos vestidos con las mismas bragas rojas que supuse habían sido llamados para ayudar a solucionar el desastre que había dejado detras. Y por fin la suerte empezó a cambiar para mi cuando empezó a ocurrir lo siguiente: los trabajadores abandonaron el elevador un poco antes de que la tenaza estuviera lo suficientemente cerca del mismo, yo salté y caí en el techo del elevador sin mucho esfuerzo, el cual parecía desajustado ya que hizo un claqueo al accionarse y empezar a ascender justamente cuando yo caí sobre él ocultando el ruido y además dos trabajadores que estaban esperando para subir, se introdujeron y empezaron una conversación muy ilustrativa. -"¿Al final a donde asignaron a los inútiles de Pilboo y Skrank?" dijo uno -"Creo que los enviaron a hacer de niñeras de las mascotas de la señora" dijo el otro -"¿Mascotas? no sabía que teníamos también animales aqui" dijo el primero -"Me refiero a las dos nenazas esas de alta sociedad que la señora tiene encerrados en el nivel 4. No sé qué le ve a tipos que parecen florecitas, debería fijarse en un hombre de verdad" dijo el segundo haciendome resoplar, pero que infame es este tipo pensé. Así que sí estaban aqui y en el nivel 4... pero el nivel 4 puede ser bastante grande me dije, el otro tipo se echó a reír así que presté atención no fuera que soltaran mas información -"¿Y quién es ese hombre de verdad? ¿Tú? Jajajajajaja sigue soñando... una mujer como esa está fuera de tu alcance amigo, si no tienes una cuenta bancaria con muchos ceros a la derecha ni siquiera mirará en tu dirección" dijo el primero riendo -"Tu ríete lo que te de la gana, me encantará verte la cara el día que tenga a una nena como esa en el asiento contiguo de mi speeder de lujo" dijo el otro estúpido -"Jajajaja está bien, eso me encantará verlo... entonces Pilboo y Skrank vigilan a las nenitas, puf ojalá no hagan alguna estupidez y se escapen, porque no veremos la luz en mucho tiempo con la rabieta que va a agarrar la jefa" dijo el primero -"Serían los mayores idiotas del universo si logran estropear algo que solo consiste en sentarse frente a una puerta y vigilar" dijo el otro -"Con esos dos nunca se sabe, luego de aquella pelea que tuvieron en Coruscant donde casi los matan, las pocas neuronas que les quedaban ya no funcionan bien, no me extrañaría que por estar haciendo sus típicas estupideces terminen destruyendo el almacen auxiliar de armas" dijo el primero dándome al fin el dato que necesitaba. El elevador se detuvo de golpe y los trabajadores lo abandonaron aún conversando, no sabía ni en qué nivel estaba, pero no me importaba, tenía que ocuparme de salir del condenado túnel del elevador antes que éste se accionara de nuevo y me terminara paseando de arriba a abajo. Busqué por todo el techo hasta encontrar una junta entre las planchas de metal que lo conformaban, agarré mi daga, la introduje en la junta y empujé un poco para separarla, hice una abertura suficientemente grande para que entraran un par de dedos y tiré con fuerza hasta ir separando la plancha y doblarla hacia arriba como si de destapar una lata se tratara. Abrí lo suficiente para pasar completa por el hoyo y me dejé caer dentro, pegué la oreja a la puerta del elevador para escuchar a ver si habían personas cerca y no escuché nada, entonces me atreví a abrir la puerta y echando un vistazo de un lado a otro de un largo pasillo, vi que estaba en lo cierto, nadie alrededor... perfecto.

Frente al elevador había un letrero electrónico que anunciaba el nivel en que me encontraba: Nivel 9. Di un resoplido exasperado y me devolví al elevador para bajar al nivel 4. Mientras descendía pensaba en cómo rayos encontrar el bendito almacen auxiliar de armas del que habían hablado los trabajadores, además de cómo poder seguir paseando por ahí sin ser descubierta, ya estaba estirando demasiado mi suerte así que pensé que lo mejor sería pillar a algun trabajador, dejarlo fuera de juego y tomar su braga de trabajo. El elevador se detuvo y apenas se abrió la puerta vi que ciertamente sí había estirado mi suerte aunque no demasiado, un trabajador se disponía a abordar el elevador muy concentrado en un data pad, por lo cual no se dio cuenta de mi presencia hasta que fue demasiado tarde. Apenas alzó la vista lo agarré por la pechera y lo metí dentro del elevador, sin darle tiempo siquiera a tomar un respiro le di un coscorrón que lo desmayó en el acto y me asomé con cautela a ver si no había alguien cerca que hubiera oído algo y gracias a los cielos no había nadie mas por los alrededores. Agarré a mi presa por el cuello de la braga roja y lo arrastré hasta una puerta cercana, pegué la oreja a la puerta para detectar alguna presencia detrás de esta y al asegurarme que no había sonido alguno del otro lado me atreví a abrirla. Era una habitación de tamaño medio, con un escuálido escritorio y una silla en el centro, un terminal electrónico y una pequeña ventana que daba al exterior con los cristales tan sucios que solo lograba dejar entrar una lúgubre luz, arrastré al tipo dentro y cerré la puerta. Observé por unos segundos a mi presa, era un humano de unos treinta y tantos, de cabellos oscuros y piel clara. Aparte de la braga roja, llevaba una gorra de un azul desteñido por el uso y un blaster de corto alcance enfundado en un cinturon gastado, me pregunté en un momento por qué todo el que trabajaba en este sitio iba armado, pero decidí no perder mas el tiempo con tonterías, así que enseguida me dispuse a quitarle la braga roja al pobre tipo. De los bolsillos saqué algunas cosas personales sin importancia, una vibronavaja en un estado deplorable, algunas tarjetas electrónicas que no tenia idea para que servían y lo que realmente era importante: un pase electrónico de seguridad.

La braga olía a bantha remojado, pero igual me la puse y noté que el tipejo era mas bajo que yo, así que la mitad de las pantorrillas se me asomaban bajo la braga, pero pude disimularlo con las botas. También tomé la desteñida gorra (que también olía a rayos) para recogerme el cabello y el gastado cinturón con el blaster. Terminada la tarea de disfrazarme metí al desgraciado debajo del escritorio y salí de la deprimente habitación. Los pasillos seguían desiertos y eso me ponía intranquila, pero no tenía más tiempo para estar pensando. Al pasar de nuevo junto al elevador noté que el datapad que llevaba el dueño de mi pestilente uniforme estaba tirado junto a la puerta, lo recogí y me puse a examinarlo mientras caminaba por el pasillo en busca del famoso almacen auxiliar de armas.

De pronto, de una puerta unos metros mas adelante y a mi derecha, salió un par de trabajadores enormes que invadieron casi todo el pasillo. Eran unos herglicianos, uno de piel negra y el otro azul oscuro, con cara de pocos amigos y que no tenian ninguna intención de detener su avance en mi dirección. Yo miré en todas direcciones buscando algun camino alternativo pero no me dió tiempo, en tres zancadas tenía a los dos monstruos frente a mi y observándome, yo mantuve mi rostro mirando al suelo no fuera que conocieran al pobre inepto a quien le había quitado la braga, y para mi malísima fortuna así era -"Vaya vaya ¿qué tenemos aqui?" dijo el negro -"¡Pero si es Motty Bobotty!" dijo el azul y se echaron a reír -"Oye bobotty, sabes que es muy desagradable verte en el mismo espacio que nosotros" dijo el negro -"No nada mas eso, sino que....respirar... tu escencia a dianoga es asqueroso" dijo el azul con tono de un asco tremendo, yo me mantuve muda sientiendome la mar de culpable por haber desmayado al pobre desgraciado momentos antes, -"Y ya sabes lo que le pasa a los pestilentes como tú cuando estan donde no tienen que estar ¿Verdad?" dijo el negro sonándose los nudillos, y mi corazón dio un vuelco, si estos tipos buscaban pelea la iban a encontrar -"¿Qué pasa bobotty? ¿No sabes la respuesta? Pensé que a estas alturas ya la sabrías de sobra" dijo el azul, yo seguí muda y di un paso hacia atrás para apartarme un poco de ellos y tener espacio de maniobrar en caso de que la cosa llegara a mayores -"Eh bobotty ¿qué diablos te pasa? Sabes que no puedes escaparte" dijo el azul de nuevo -"Tranquilo Hath, no está demás refrescarle la memoria" dijo el negro -"Jejeje cierto Muck, pues te lo diré bobotty, los pestilentes como tú se van a donde pertenecen ¡Al compactador de basura!" dijo el azul y estiró una de sus manazas hacia mi, en un abrir y cerrar de ojos yo me agaché y di un salto hacia el azul agarrándolo por la cintura y tirándolo al suelo, me levanté al instante y estuve a punto de echar a correr, pero el condenado hergliciano azul me agarró por un pie y me lanzó unos metros en dirección contraria, aterrizé aparatosamente pero igual me volví a poner de pie rápidamente, pero para aunmentar mis problemas la gorra se me salió de la cabeza dejando al descubierto mi cabellera roja -"¡Hey! ¡Tu no eres Motty Bobotty!" exclamó el negro mirándome asombrado, el azul se levantó en el acto y también me miró con los ojos muy abiertos -"No, no soy Motty no se qué... pero tu y tu amigo pronto serán pedazos de idiotas muertos" les dije funciendo el ceño, odiaba a los abusones con toda mi alma, hacían que el monstruo que llevaba dentro despertara, entonces ellos lo que hicieron fue echarse a reír -"¿Y quien hará eso? ¿Tú?" preguntó el que se hacía llamar Muck y se echaron a reír otra vez, yo no perdí mas tiempo, tomé carrerilla y salté hacia la pared del lado de Muck y me impulsé hacia él saltando de nuevo y alcé ambas manos entrelazadas como un puño, le aseste un golpazo en el centro de su enorme cabeza donde se encontraban los sensibles orificios por los cuales respiraban, sentí como crujían cosas bajo mis manos y el gigantón negruzco se desplomó como un saco. Aterrizé en su espalda y lo miré -"Esa va por Motty" dije en un murmullo y dirigí mis ojos al otro hergliciano quien me miraba estupefacto -"Si quieres vivir ballena superdesarrollada, toma a tu amiguito y vienes conmigo" le dije, el azul me miraba aun atónito pero al final asintió. Me bajé de la espalda de Muck y me sacudí la braga en un gesto incosnciente mientras el hergliciano alzaba el cuerpo de su compañero, recogí el datapad del suelo una vez mas y empezamos a avanzar por el pasillo en la dirección que yo llevaba, en silencio examiné el datapad y para mi total alegría vi que contenía un plano del edificio, rápidamente busque el nivel en que me encontraba y encontré el bendito almacen donde se suponia tenian a Amrod y a Juba cautivos, también encontre otro sitio interesante al cual me dirigí al momento seguida del hergliciano. Llegamos a una puerta escueta con unos cotroles a su costado, la abrí e indiqué con gesto al hergliciano que entrara, él avanzó sin decir palabra hasta el umbral y darse cuenta de a donde le pedía que entrara -"Pero, pero...si esto es..." balbuceó volviendose para mirarme -"El compactador de basura si, entra" le dije, él no se movió -"¿Qué piensas hacer? No puedes obligarme" dijo poniendose serio -"Claro que puedo, entra" le dije desenfundando el blaster de Motty y apuntádole a la cabeza, el hergliciano dio dos pasos dentro del compactador y dejo caer el cuerpo de su compañero -"No lo hagas por favor, te ayudaré en lo que quieras" dijo ya dejandose llevar por el miedo -"No gracias" dije sin ninguna emoción -"¡Pero dijiste que viviría!" exclamó implorante -"Oh... mentí" dije y cerré la puerta encerrando al hergliciano, acto seguido activé el control del compactador y escuche como el hergliciano empezó a golpear la puerta chillando, antes de que me arrepintiera me alejé del sitio pensando que desde cierto punto de vista le había hecho la vida un poco más fácil a otra persona.

Con paso rápido me dirigí al almacen auxiliar de armas, según estaba indicado en el plano el almacén estaba al final de un corto pasillo que se abría a la derecha del que me encontraba, al acercarme escuché voces provenientes del lugar y me detuve en plena intersección para escuchar mejor. Aunque no presté atención a las palabras, las voces me sonaron tan extrañamente familiares que me arriesgué a asomar la cabeza un poco hacia el corto pasillo. Al fondo estaba el almacen que estaba buscando, no tenía puerta y su acceso era a todo lo ancho del pasillo, imaginé que era para poder acceder a las armas con mayor rapidez en un momento de crisis, pero lo que realmente llamó mi atención fueron los dos individuos que mantenían guardia. Jugando al algo sentados en el suelo estaban nada más y nada menos que los mismos imbeciles que nos buscaron pelea en el Ewok Empalado a Ghent, a Val y a mi. El hecho de que esos dos estuvieran ahí abrió aun más mi gran abanico de preguntas ¿Qué clase de relación tenían estos tipos con Blunt? ¿Y lo de Utapau también era parte de esto? Porque recordaba perfectamente que ellos me habían reconocido en Coruscant por el asunto del cornudo y también por sus amiguitos de Utapau, demasiadas interrogantes que necesitaban respuestas de una única persona y eso no me gustaba en absoluto. Sin embargo por algún absurdo motivo que aun no puedo explicar, una leve sonrisa se me dibujó en el rostro, los tipos del ewok esto va a estar genial...

Segundos después me acerqué al lugar con aire distraido y mirando a todos lados, los muy idiotas se levantaron enseguida dando tumbos por el apuro y me apuntaron con sus armas -"Hey! Alto ahí! ¡Aqui solo puede acceder personal autorizado!" exclamó el regordete, yo tuve que hacer un enorme esfuerzo por no echarme a reír y poner mi mejor cara de inocencia -"Oh... no sabía, es que andaba buscando el servicio, soy nueva por aqui" dije mirando derredor -"Pues este no es el servicio.... un momento... te conozco... Pilboo ¿esa no es la mujer del bar que nos golpeó?" dijo el flacucho cara cortada mirándome con los ojos entrecerrados, por lo visto no era la única con buena memoria, el regordete miró su compañero de reojo y le dijo -"Te habrán golpeado a ti zopenco porque a mi no me ha golpeado nadie... espera... ¡Si! ¡Es ella!" exclamó al mirarme de nuevo y yo alcé una ceja -"¿Qué?" pregunté haciéndome la desconcertada, pero ellos alzaron aun mas las armas -"¡No muevas ni un músculo o te vaporizo!" chilló el regordete, yo alcé las manos y dije con una sonrisa -"Hey hey... no hay que ser tan agresivos chicos" pero cara cortada no lo vio gracioso -"¡Callate! debería darte un tiro... ¿que haces aqui? ¡Contesta!" espetó, yo miré hacia un lado y otro como asegurandome que no nos escuchaba nadie y bajé la voz hasta ser casi un susurro -"Nada... yo nada más estaba... estaba... conociendo el lugar, es que la señora Blunt me pidió mi opinion sobre la seguridad" les dije pero no parecían convencidos -"Y un cuerno, cuéntale esa a otros" dijo cara cortada en un siseo -"Espera Skrank... ¿La seguridad?...¿Y cómo es que no nos han avisado a Skrank y a mi?" dijo el regordete entrecerrando los ojos con sospecha -"¡Es puro cuento Pilboo! ¡No le creas nada!" exclamó cara cortada exasperado, yo cruzé mis manos al frente -"No es cuento agente Skrank, por ejemplo ya Boris y su compañero tienen varios puntos negativos en mi opinion, me dejaron entrar muy fácil, ahora al ver su reacción ya veo que ustedes estan mejor entrenados. Lo del bar fue sólo un malentendido" les dije con una sonrisa conciliadora y encogí mis hombros en un gesto de inocencia -"¿Malentendido? Pero segun nuestras fuentes fuiste tu quien mató a Bilosh y a Zengar, también te cargaste a Grood" dijo cara cortada sin dejar de apuntarme -"¡Cierto!" chilló el regordete abriendo los ojos como platos, yo me llevé una mano a los labios como si ellos hubieran dicho una palabrota horrenda frente a un niño -"Oh pero que horror! ¿Cómo pueden pensar que haría algo así? Soy incapaz de matar a nadie" dije y la misma mano me la llevé a la frente como si fuese una tragedia -"No parecías tan inocente e indefensa en el bar de Coruscant" dijo sarcásticamente cara cortada aun nada convencido de mi actuación, así que decidí cambiar la táctica -"Estaba muy muy asustada, además... estaba con dos chicos y luego podrían pensar que soy una chica mala saben" le dije acerándome y mordiéndome el labio dándole una mirada pícara -"Pues muñeca... a mi no me importa que seas una chica mala" dijo el regordete bajando el arma y una leve sonrisa en la que descubrí le faltaban algunos dientes (cortesía de Ghent) - "¿Ah no?" pregunté alzando una ceja con interés y finalmente cara cortada bajó el arma ¡Bingo! -"Oye oye Skrank mas respeto con la muñequita que luego tiene que hablarle de nosotros a la jefa" dijo muy serio, yo me acerqué más a él y le puse las manos en el pecho -"Pues hasta ahora mi opinion va en una onda bastante positiva caballeros... con hombres rudos como ustedes pendientes de su seguridad, debería sentirse muy tranquila" le dije mirándolo a los ojos, él sonrió haciendo que su horrible cicatriz se retorciera y dijo -"Pues cariño te puedo asegurar que así es, ¿Verdad Pilboo?" y el regordete contestó -"Claaaro que si", yo me estremecí de asco, pero él se lo tomó con el sentido que yo buscaba -"Ooooh pero que bien, me hace sentir... emocionada que sea así, no saben lo que me gustan los hombres seguros de si mismos" dije con una sonrisa seductora -"Entonces estas de suerte porque hoy estamos de oferta preciosa" dijo cara cortada echándome su pútrido aliento a la cara, tuve que hacer un esfuerzo aun mayor para no pensar en qué animal muerto se había comido, ni perder la sonrisa y vomitar -"¡Uy genial! Una de mis mas secretas fantasias es poder disfrutar de dos hombres como uds... si quieren les puedo contar en que consiste" les dije mirándolos como una niña traviesa y ambos bajaron las armas hasta apoyar la culata en el suelo como si fueran bastones -"Nena somos todo oidos" dijo el regordete, le hice un gesto para que se acercara hasta tener a ambos sujetos por la nuca y dije -"Acerquense y les cuento... resulta que..." acto seguido hice chocar sus cabezas con fuerza y escuché un crujido hasta que ambos cayeron como sacos al suelo -"Resulta que sí son los mayores idiotas del universo" comenté, voltee los ojos y examiné el sitio para ver en donde diablos tenían cautivos a Amrod y Juba. La verdad no tuve que buscar mucho, el almacen no era muy grande y estaba practicamente vacío salvo por unas cuantas cajas cerradas y al fondo estaba una angosta puerta que supuse era una celda. Me acerqué a la puerta y activé el seguro, esta se abrió revelando al fin qué había detrás y lo que yo venía a buscar. Amrod y Juba estaban sentados en el suelo a cada lado de la pequeña celda, aparentemente ilesos y bastante sucios. Yo me crucé de brazos y me recosté del marco de la puerta -"Vaya vaya ¿pero qué tenemos aqui?... si son el par de florecillas de alta sociedad del que tanto hablaban allá abajo" dije ante las caras de completo asombro de ambos hombres.

Capítulo 35 Editar

Amrod estaba vestido con la misma ropa que usaba cuando dejo la casa de sus padres la noche de la fiesta, Juba por el contrario, no llevaba su pomposa túnica ni el monton de joyas que lucia encima, mas bien andaba bastante desarreglado, andaba vestido con una simple camisa azul claro, pantalones negros y botas. Su pelo siempre tan perfectamente peinado, lo tenía recogido en una coleta algo despeinada. Por lo general se les veía bien solo algo sucios como había notado apenas abrí la puerta de su escuálida celda.

Miré a ambos con seriedad por los escasos segundos que duró el silencioso impacto que causó en ellos el verme allí en la puerta -"¡IRETH!" exclamaron ambios poniendose de pie al instante, Amrod corrió y me abrazó con fuerza para luego darme una mirada de arriba abajo -"Pero... ¿Cómo?...¿Qué haces aqui?" preguntó como si aun no creyera a sus ojos -"¿Y tu que crees que hago aqui?... Visitando a dos soberanos estúpidos, eso hago aqui" le dije con rudeza a lo que ellos intercambiaron una mirada incómoda, Amrod estaba por replicar pero Juba intervino antes que dijera palabra -"Hem... ¿Podríamos salir de aquí y luego conversamos?" dijo extendiendo una mano hacia la puerta, les dí una mirada seria y dije -"Más bien debería dejarlos ahí encerrados a ver si se les aclaran las ideas, pero ya me tomé la molestia de venir hasta aqui" voltee los ojos y les di paso. Apenas salieron Juba se dirigió hacia los cuerpos de los dos guardias y ver si estaban vivos todavía, Amrod por su parte me abrazó de nuevo -"Gracias los cielos estás aqui... ¿Estás bien?" preguntó mirándome preocupado, pero yo no cedí -"Y dale con las preguntas estúpidas... por supuesto que estoy bien, no fui yo quien se dejó capturar por segunda vez y encima por una mujer" respondí con la misma rudeza de antes y me separé de él cruzándome de brazos -"Chicos será mejor que salgamos de aqui cuanto antes" comentó Juba pero no le prestamos atención -"¡Oye eso no es justo! ¡Ni siquiera sabes que nos pasó!" exclamo Amrod ofendido -"Hey chicos..." intervino Juba de nuevo pero nadie le escuchaba -"No hay que ser un genio para suponerlo" dije yo, Amrod estaba por responder pero Juba se cansó de no ser escuchado -"¡BASTA!" gritó haciéndonos dar un salto -"Por Aldera que parecen dos niños malcriados.... creo que es mejor que nos larguemos de aqui antes que descubran que hemos salido de la celda" dijo muy serio, le dí una ultima mirada de reojo a Amrod -"Al fin alguien sensato..." dije y me dirigí hacia donde se encontraba Juba -"Aunque aun lo dudo" agregé al llegar a donde estaba Juba a quien también miré de reojo -"¿Y yo que te hice?" preguntó alzando una ceja -"Bueno ya basta, tomemos las armas de ese par, ya no las necesitarán y nosotros si" dijo Amrod acercándose a nosotros -"¿Y por qué nosostros si las necesitamos?" preguntó Juba empezando a exasperarse -"Estando con ella te darás cuenta que las vamos a necesitar" murmuró Amrod pero lo escuché -"Ale... ahora resulta que es culpa mia ¿no?... típico... encima que vengo a salvarles el trasero me echan la culpa de su situación, de verdad que debí dejarlos encerrados, al menos a ti" dije señalando a Amrod -"Yo no te he culpado de nada" espetó Amrod ofendido -"Agh no empiecen otra vez... ten Amrod" interrumpió Juba dándole a Amrod una de las armas de los guardias -"Atontado el renacuajo ¿eh? ¿Por qué te quedas tu con la mejor?" preguntó -"Porque soy mas sensato que tu" respondió Juba con suficiencia -"Y yo tu hermano mayor" dijo Amrod señalándolo y haciendome voltear los ojos exasperada -"Cuando dejen de pelearse por los juguetes me avisan y nos largamos" dije soltando un resoplido y dirigiendome a la salida.

Luego de que ambos se dedicaran otra mirada en silencio y dejaran de discutir por estupideces, salimos al pasillo por donde había llegado yo momentos antes, aun seguí desierto, cosa que me extrañaba ya que había armado algo de jaleo y sacado a los hombres de la celda. Igualmente no pensé mucho en ello, los dirigí sin demora hacia el elevador el cual nos estaba haciendo esperar demasiado tiempo y empecé a inquitarme. Mientras ambos hombres hacían teorías sobre esto, yo saqué el datapad y examiné el mapa que contenía, encontré un camino alterno que atravesaba una sala grande en el mismo nivel en que nos encontrábamos. Notifiqué sobre la probable salida a los hombres y ellos accedieron a tomar esa ruta alterna sin demora. Caminamos por unos minutos con paso rápido y alerta a cualquier contratiempo que pudiera presentarse, cosa que no pasó poniendome mas nerviosa. Llegamos a la puerta de la sala que había visto en el mapa, nos pusimos a cada lado de esta y Juba activó el control para abrirla, no escuché nada fuera de lo normal así que entramos y la puerta se cerró detras de nosotros haciendonos dar un salto, caminamos con las armas listas para ser usadas en caso de algún encuentro desagradable, el cual no tardó en ocurrir. La sala era otro almacen de las extrañas cajas que habia visto en los niveles inferiores, había solo dos filas bajas a cada lado y al fondo, de entre ellas, salieron a nuestro encuentro tres yinchorreanos enormes, armados hasta los dientes y con cara de pocos amigos.

Los seis nos quedamos pasmados por la sorpresa durante unos segundos hasta que Juba abrió fuego. El certero disparo le dió en un hombro a unos de los yinchorreanos pero solo le hizo trastabillar y sus compinches reaccionaron empezando a disparar, nosotros sin perder el tiempo nos lanzamos hacia los lados para ocultarnos tras las cajas que nos separaban de los yinchorreanos y ponernos a cubierto. Yo quedé de un lado junto a Juba y Amrod del otro, situación que no me gustó nada ya que, para nuestra extrañeza, Amrod atraía más atención de los gigantones que nosotros. Pero pronto mi incomodidad fue reemplazada por el asombro al ver que Juba, a quien yo tenia por un político pomposo, cada vez que disparaba lograba acertar en el blanco, lamentablemente los yinchorreanos eran tan corpulentos que los certeros disparos no los detenían con la rapidez esperada. Para agregar un poco mas de sustancia al caldo de nuestros problemas por el frente, apareció salió otro bastante grande a nuestra espalda. Parecía ser una especie de transporte armado que mas bien tenia la pinta de un insecto bípedo bastante torpe al moverse, pero eso no le quitaba lo peligroso de sus láseres empotrados al frente del piloto. Mientras el piloto del monstruoso artefacto se ponía en posición y mis compañeros seguian con el fuego interrumpido intentando detener a los yinchorreanos, mi mente trabajó a velocidad luz. Eché a correr hacia la extraña máquina asesina evitando el fuego cruzado por lo pelos, me lanzé en barrena hacia sus patas y logré colocarme entre ellas, me puse de pie de un salto, me aferré a una de sus patas y tiré con todas mis fuerzas para tumbarlo al suelo, logré tirarlo al suelo con un gran estrépito acompañado de los gritos de su piloto, quien salió despedido de la maquina y chocó con las cajas haciendo un desorden aun mayor y quedando inmóvil. A todas estas Amrod, Juba y los yinchorreanos cesaron de disparar para observarme con completo asombro, pero no di tiempo de más, halé la maquina por la misma pata que tenía agarrada, empecé a hacerla girar siendo yo el eje y la aventé en dirección a los yinchorreanos, quienes, por un microsegundo, presos por la sorpresa, pusieron los ojos como platos al ver la maquinaria volando hacia ellos.

La maquina cayó pesadamente sobre los yinchorreanos y arrastró sus cuerpos hasta el fondo de la sala. Luego de chocar con la pared del fondo se hizo un silencio sepulcral en el que me digne a mirar a mis compañeros quienes estaban como estátuas y la boca abierta mirándome perplejos -"¿Qué?" pregunté encogiendome de hombros -"¿Qué?... acabas... lanzaste... ¿y tu preguntas 'qué'?" balbuceó Juba atónito, Amrod ya se había acercado a mi también sorprendido pero ni comparado a como se encontraba Juba -"¿Estás bien?" preguntó -"Pues claro que si...¿tú?" pregunté yo mirádole de arriba abajo -"Perfectamente" contestó y miró al aún petrificado Juba -"¿Estás bien?" le preguntó pero Juba parecía no salir del estado catatónico en que se encontraba -"¿Juba estás bien?" volví a preguntar yo ya preocupada y me acerqué, pero para mi sorpresa Juba dió un salto alejándose de mi y apuntándome con el arma -"¡Ni te me acerques! ¡¿Qué diablos eres tú?!" exclamó aterrado, Amrod al ver la reacción se acercó rápidamente pero Juba le apuntó también haciendolo detener -"Juba por todos los cielos ¿qué demonios te pasa?" le dijo Amrod alzando las manos -"¿Qué me pasa? ¡¿Qué me pasa?! ¡Yo no se tú, pero acabo de ver a esa mujer o lo que sea, lanzar una maquinaria pesada como si fuera un trapo! ¡No se a que diablos estas jugando Amrod pero no me gusta! ¡No me gusta nada!" exclamó sin dejar de apuntarnos -"Juba cálmate, no va a hacerte daño, si dejas de apuntarnos con eso te explicaré" dijo Amrod con tono conciliador -"¡Estás loco!" chilló Juba retrocediendo cada vez mas hasta que la pared se interpuso obligándole a detenerse -"¡Juba baja el arma maldita sea! No va a hacerte daño, no tenemos mucho tiempo para explicaciones, conténtate con saber que Ireth no es humana ¿ok? es muy fuerte, fin de la historia" dijo acercándose a Juba con las manos aún alzadas -"¿Es muy fuerte? ¿Y eso debe tranquilizarme? ¡Es anormal!" gritó desesperado, pero me senti ofendida y decidí intervenir. En tres zancadas me planté frente a Juba y le agarré el arma poniendo el cañón en mi frente -"Bien renacuajo malcriado te doy cuatro opciones. Primera: te comportas como una persona racional y atiendes a razones, bajas la condenada arma y nos largamos de aqui, segunda: me disparas de una vez y acabas con la amenaza, tercera: simplemente te regreso a la celda de donde te saqué para que te pudras feliz o cuarta: te destripo como a un molusco. Ya te lo dijo Amrod, no soy humana, tengo mucha fuerza y fin de la historia... ¡Decide!" grité mirándole a los ojos. Pasaron unos segundos en los que Juba temblaba como una hoja y se iba escurriendo pegado a la pared hasta quedar sentado y yo practicamente sobre él sosteniendo el cañón del blaster, aunque estaba visiblemente aterrado me mantuvo la mirada, finalmente decidió que la primera opción era la mejor y lentamente soltó el arma, se la arrebaté de las manos y me alejé murmurando algunos juramentos sobre niñatos dando berrinches oportunos. Sentí que Amrod al final se le acercó y lo levantó del suelo dandole mas explicaciones, mientras tanto, yo echaba una ojeada hacia donde estaban los yinchorreanos bajo la máquina, no fuera que los benditos reptiles fueran indestructibles, pero gracias a los cielos no detecté ningún movimiento y todo se mantenía en un extraño silencio.

De todas maneras no confiaba en esa quietud, el escándalo había sido mayúsculo así que no había tiempo para sandeces, teníamos que salir como alma que llevaba el diablo de ahí. Fuí caminando por la amplia sala con los sentido en alerta, no fuera que nos esperaran mas sorpresas. Amrod y Juba me seguían de cerca y aún murmuraban a lo que no preste mayor atención, suponía que Amrod seguía intentando dar explicaciones a mi comportamiento. Al llegar al fondo de la sala examiné con detenimiento la maquinaria que habia destrozado y los cuerpos de los yinchorreanos bajo esta, todos muertos o eso parecía, aunque no quise averiguar. Cuando los hombres me alcanzaron me volví hacia ellos y vi que Juba retrocedió un paso, solté un resoplido y acto seguido le lanzé el blaster que le habia quitado, Juba lo atajó mirándome sorprendido -"¿Por qué..." decía pero lo interrumpi -"Sería una idiotez no aprovechar una puntería como la tuya en esta situación... de todos modos no sigas preguntando estupideces" le dije y me dirigí hacia la salida, casi pude ver como ambos hombres se daban una mirada de desconcierto a mis espaldas, cosa que me hizo sonreír.

Caminamos por algunos pasillos más sin contratiempos cosa que me tenía la mar de intranquila, examinaba con mucha frecuencia el datapad con el mapa, aunque para esas alturas me lo sabía de memoria no estaba de más asegurarse. Finalmente llegamos a un amplio pasillo curvo que terminaba en unas grandes compuertas, a un lado había otra puerta pequeña que, según el mapa, conducía hacia unas escaleras para bajar a los niveles inferiores, justo la dirección que no queríamos tomar. Al otro lado de las compuertas había un panel de control con un montón de botones de colores, rápidamente nos acercamos al panel y mientras los hombres lo examinaban yo agudizé el oído por si nos llegaba compañía indeseable antes de tiempo y me puse en cuclillas pegando la espalda a la pared mirando hacia el pasillo. -"Demonios... ¿Cuál botón abrirá estas puertas?" refunfuñó Amrod -"No sé si deberíamos arriesgarnos a tocar ningún botón" comenté mirándolos de reojo -"¿Y cómo se supone que saldremos entonces genio?" me preguntó Amrod poniendo los brazos en jarras -"¿No dice nada al respecto en ese datapad que llevas?" me preguntó Juba, bastánte logico pensé, saqué el datapad y estuve un rato examinando los datos que contenía. -"Aparte del mapa, hay un par de documentos sobre horarios e inventario de mantenimiento y una carta personal, nada de interés" dije desganada -"Diantre" bufó Amrod volviendo su vista al panel. Igualmente se arriesgó y presionó uno de los botones pero no pasó absolutamente nada, más bien el panel se apagó por completo dejándonos de una pieza -"Pero ¿Qué diablos?..." dijo Juba presionando varios botones repetidamente, nada, el panel parecía haberse desconectado por completo. -"¿Y ahora qué?" preguntó Amrod exasperado al panel como si este fuese a responderle y Juba dijo -"Será mejor desarmarlo y ver las conexiones. Sé un poco de esto déjame ver" dejó el blaster a un lado y se acercó más al panel pero Amrod lo detuvo en el acto -"¡No renacuajo!... será mejor que lo haga yo, tu tienes el talento y la habilidad de una roca con las cosas electrónicas" le dijo apartándolo y Juba lo fulminó con la mirada -"Esta bien erudito de la electrónica, todo tuyo" contestó Juba cínicamente y se puso en cuclillas a mi lado tomando su blaster.

El tiempo iba pasando con rapidez y la quietud del lugar cada vez se me hacía mas extraña, me estaba agobiando la verdad, no era normal que luego de aquel estrepito en la sala de almacenaje nadie se diera cuenta de lo que estaba pasando, no sé porqué pero me olía a emboscada muy próxima. Y no me equivocaba, de pronto sentí una lejana vibración en el suelo -"Amrod date prisa" le dije tensa y vi cómo tenia la mitad del panel desarmado con cables de colores saliendo por todos lados -"Diantre... ¿Por qué en el único momento en que necesito verdaderamente a Ghent, no está?" masculló por lo bajo examinando los cables -"Amrod será mejor que te apures porque escucho pasos" insistí volviendo a mirar hacia el desierto pasillo. Era cierto, la vibración se convirtió en un levísimo sonido de pasos apurados que hasta el momento solo yo podía escuchar -"Yo no oigo nada" comentó Juba mirándome de reojo -"Si ella dice que oye pasos, es porque oye pasos" dijo Amrod entre dientes mientras luchaba con sacar otro pedazo del panel que escondía mas cables, Juba a todas estas me dedicó otra mirada de reojo algo huidiza y sentí como el sonido de los pasos se intensificaba -"Amrod se acercan, ¡apurate!" insistí levantándome -"¡Ya voy ya voy! Si me meten prisas me voy a equivocar" exclamó Amrod molesto -"Y si no te apuras ¡Nos van a descubrir!" le espeté yo, de pronto Juba también se levantó de un salto con los ojos como platos -"¡Uy tenías razón Ireth! ¡Alguien se acerca! ¡Amrod mueve el trasero y abre esa puerta de una vez!" chilló nervioso -"¡Con un demonio! ¡no es tan facil!" exclamó Amrod desesperado luchando con los cables -"Se acercan" dije yo preparando mi blaster y apuntando al pasillo -"Ya voy" gruñó Amrod, -"¡Se aceran!" dijo Juba cada vez mas nervioso y apuntando al pasillo también -"¡Ya voy!" chilló Amrod sudando ya y hecho un lío con el amasijo de cables, conectando unos con otros como un demente -"¡Con un demonio apurate!" chillé yo y finalmente Amrod exclamó feliz -"¡Listo! ya está" cuando el panel volvió a iluminarse, pero el resultado no fue el esperado. Apenas el panel cobró vida, una alarma estridente empezó a sonar por todos lados haciéndonos dar un salto y cubrirnos los oídos, a mi prácticamente me deja sorda y me hizo tambalear mientras que a los chicos solo les hizo apretar las mandíbulas con fuerza. -"Pero... ¡¿qué demonios?! ¡Se suponía que debías abrir las puertas, no dar la alarma general!" gritó Juba apenas haciendose oír por encima de la alarma -"¡Estaba todo alterado! ¡Cambiaron los colores de los cables, lo juro!" gritó Amrod excusándose -"¿Supuestamente no era yo el de la habilidad de una roca? ¡Vaya genio!" volvió a gritar Juba enojado -"¡No es mi culpa!" chilló Amrod ofendido -"Ah no no, claro que no, seguro que eso es culpa mia también ¿verdad?" grité yo uniéndome a las protestas -"¡Pues en parte la tienes! ¡Te dije que no me metieras prisas!" gritó Amrod con rabia -"¡Ya sabía yo!" exclamé exasperada -"¿Podrían dejar de discutir? ¡Nos van a hacer colador!" chilló Juba apuntando con el blaster hacia el pasillo por donde habían aparecido los dueños de los pasos.

Era un nutrido grupo de humanos armados hasta los dientes y encima gatillo alegre, porque no esperaron ni un segundo en disparar como locos, aunque para nuestra suerte tenían una puntería de perros. Evitando la lluvia de disparos por los pelos corrimos hacia la pequeña puerta lateral que se abrió sin mayor problema, echamos a correr escaleras abajo y segundos después nos siguieron los individuos en tropel gritándonos que nos detuviéramos. Ignorando los gritos, a trompicones y evitando no rodar por las escaleras logramos ganar el nivel inferior al que nos encontrábamos y salimos de las condenadas escaleras, corrimos en estampida por otro largo pasillo curvo similar al superior sin prestar atención a qué dirección tomábamos, no había tiempo para eso. Encontramos a nuestra derecha una salida hacia una sala circular enorme y sin pensar tomamos ese camino, la sala de forma tubular (no sé porque siempre terminábamos en sitios parecidos a Utapau y eso me ponía de los nervios) se abría paso hasta el techo a muchos metros sobre nuestras cabezas, al menos 3 pisos, y el fondo, que se antojaba hasta el infinito, acababa en el gigantesco almacen en el que llegué metida dentro del contenedor tiempo antes. La elaborada balconada rodeaba todo el perímetro del antiguo edificio dejando vacío el espacio central, cuatro puertas accedían al recinto y desde el lejano techo colgaban manojos de cables, los cuales se fijaban en cada balconada similar hasta llegar al fondo. Mientras observaba todo esto y buscaba alguna ruta a seguir, Juba se había ocupado de cerrar la puerta por donde habíamos llegad y disparó a los controles para bloquearla (haciéndome dar un respingo) y así retrasar a nuestros perseguidores -"¿Ahora qué?" preguntó, Amrod y yo nos dimos una rápida mirada y volvimos a observar a nuestro alrededor -"Las otras puertas serían la mejor opción" dijo Amrod y corrió con Juba detrás, a la que estaba a nuestra izquierda, yo por mi lado me dediqué a examinar de nuevo el mapa que tenía en el datapad y buscar la condenada salida. Desde esa sala solo se accedía a mas pasillos laberínticos que terminaban en la zona central nuevamente, la única salida era por donde habíamos venido y ya había dejado de ser opción. Nuestros perseguidores llegaron al otro lado de la puerta y estaban batallando para abrirla, de pronto sentí como pegaban cosas a la puerta y me di cuenta que se nos había acabado el tiempo y la puerta iba a ser volada en segundos. Iba a correr en la dirección que habían tomado Amrod y Juba, pero estos llamaron mi atención desde la puerta que estaba a nuestra derecha, corrí en esa dirección para encontrarme con caras de extrema preocupación -"¡Están bloqueadas! ¡Todas! ¡Nos hicieron una encerrona de las más básicas!" dijo Juba exaltado, yo miré a mi alrededor comiéndome el cerebro para buscar una solución inmediata sin muchos resultados hasta que mis ojos se fijaron de nuevo en los cables. Acto seguido me acerqué al balcón y me subí a la baranda agarrándome de los cables, gracias a los cielos era suficientemente gruesa para poder estar de pie de manera estable, aunque igualmente me sentía como si me hubiera subido a un hilo. Hice lo posible por no mirar hacia abajo y examinar cómo estaban fijados a la baranda por el otro lado -"¡¿Ireth qué diablos haces?! ¡Te vas a caer!" exclamó Amrod acercándose -"Si me pones nerviosa sí que me voy a caer" le espeté de mala gana, apunté con el blaster a las abrazaderas que mantenían el cable fino a la baranda y disparé, el cable se soltó y de no ser porque Amrod me agarró una pierna, me habría quedado colgando del cable en el centro de la sala -"¡Estás demente!" chilló halándome hacia él. No dije palabra ni solté el cable, una vez con los pies fijos en la baranda y la mano de Amrod sujetándome volví a apuntar y esta vez disparé al propio cable un poco por encima del balcón inferior, mientras tanto se escuchó la primera explosión en la puerta y Juba se puso en guardia encarando esa misma dirección. Tuve que hacer unos cuantos disparos más antes que el cable por fin quedara libre y bajarme de la baranda para empezar a recoger el cable. Lógicamente los que estaban abajo advirtieron que algo estaba pasando, pero su visión no llegaba hasta donde nos encontrábamos nosotros -"¿Pero qué haces? ¿Te parecen pocos los que nos persiguen que quieres alertar de nuestra posición a más?" preguntó Amrod exaltado -"Estoy buscándonos una vía de escape... ¡Juba! ven aqui, Amrod súbete a la baranda y agárrate al cable" ordené con rapidez -"¿Qué? Pero que..." decía Amrod pero lo interrumpí -"¡Deja de discutir y haz lo que te digo!" grité mientras terminaba de recoger lo que quedaba del cable con apuro, Juba se acercó mirándo aún hacia la puerta donde se escuchó una segunda explosión que ya había abierto un pequeño boquete -"Súbete a la baranda" le ordené, Juba me miró estupefacto pero no le di chance de replicar -"¡Haz caso!" grité y Juba se subió junto a Amrod -"¿Se puede saber qué diablos piensas hacer?" preguntó Amrod al verme subir entre los dos con la parte final del cable enlazada entre mis manos, -"Agárrense a mi" les dije ignorando la pregunta de Amrod quien al fin pareció entender de qué iba mi plan -"Estas loca... no Ireth no... estás demente" decía perplejo -"No sé tu, pero yo no quiero convertirme en prisionera. Si tienes una idea mejor soy toda oídos" le dije mirándolo fijamente mientras Juba, desde mi espalda, rodeó mi cintura con sus brazos sin rechistar, pasaron unos segundos en los que Amrod no parecía reaccionar hasta que finalmente una tercera explosión mucho más fuerte hizo volar la puerta por los aires, cosa que hizo reaccionar a Amrod y se abrazó a mi con fuerza. Nuestros perseguidores al fin hicieron acto de presencia saliendo de la nube de humo que había hecho la explosión y disparando como posesos, un milisegundo después me lanzé al vacío agarrada del cable con los dos hombres a cuestas -"Estas loca... estás loca... estas loooooocaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa" chilló Juba mientras caíamos.

Al terminar la caida libre, dimos un bandazo que hizo protestar los músculos de mis brazos, pero ni comparado con lo que había sentido aquel día en Utapau mientras sostenía un reptil de cientos de kilos, mas temía por la resistencia de ambos hombres, quienes aguantaron a duras penas, esto y el agregado de la lluvia de disparos que nos caía desde arriba cabe acotar. Gracias al impulso hicimos una parábola en el aire que terminó en el balcón del nivel inferior al que nos encontrábamos, apenas vi suelo bajo nuestros pies me solté del cable y caimos en pleno balcón rodando por el suelo de manera desordenada hasta estrellarnos con la pared. Luego de lo que pareció una eternidad escuché las leves protestas de ambos hombres sobre técnicas de escape, cosa que me alivió ya que era buena señal. A mi, particularmente, me dolía hasta el dedo pequeño del pie, pero estaba segura que no me había fracturado ningún hueso. Lentamente me puse de pie y miré a los hombres tendidos contra la pared sin muchos animos de levantarse -"¿Están bien?" pregunté acercándome a ellos -"Mira quien habla luego de preguntas estúpidas" murmuró Amrod -"Mi cerebro parece estar bien... no se si puedo decir lo mismo del resto de mi cuerpo" se quejó Juba empezando a levantarse, yo me agaché junto a Amrod, observé que no había nada fuera de su sitio y luego de asegurarme que se encontraba bien, lo ayudé asentarse luego de una larga perórata de protestas, quejas y regaños por su parte. Juba se puso de pie tambaleante por lo que tuvo que recostarse de la pared para no caerse -"Oh maldición..." dijo de pronto mirando por encima de nuestras cabezas, enseguida empezaron a sonar unas leves palmadas a nuestra espalda y Amrod y yo alzamos la vista en la misma dirección, para que se nos cayera el alma a los pies al ver a una persona que estaba rodeada de guardias apuntando todas las armas posibles a nosotros -"Bravo... ¡Bravísimo!, todo un espectáculo impresionante... pero inútil" dijo la voz de la persona que aplaudía y que menos deseábamos encontrarnos: Lady Blunt.

Capítulo 36 Editar

Estábamos completamente rodeados y sin vías de escape, mientras Blunt nos miraba con una sonrisa de superioridad bastante irritante. Ayudé a Amrod a ponerse de pie y encaré a Blunt, no iba mostrar ningun signo de debilidad, de pronto Juba dió un par de zancadas en dirección a Blunt -"¡TÚ! ¡Mald..." decía pero lo interrumpí poniendo un brazo delante de él haciendo que se detuviera -"No Juba, tranquilo... ellos ganan este asalto... sólo este asalto" dije mirando a Blunt desafiante, ella se echó a reír y se cruzó de brazos -"Que ilusa eres niña... pero ya me has colmado la paciencia y me has costado demasiado dinero. Como veras esto no es una simple tiendita de chucherías, es algo grande, algo que tú, y los dos mentecatos que te acompañan, no entenderían jamás" dijo con desprecio, -"¡Esto lo vas a pagar! ¡No te saldrás con la tuya otra vez!" le espetó Juba con rabia haciendo otro ademán de acercarse pero se lo volví a impedir y Blunt se volvió a echar a reír -"¡Ja! ¿Y que vas a hacer para impedirlo? Tú eres un simple juguete muy útil para mi empresa, al igual que el otro, aunque Amrod a decir verdad era un juguete más entretenido" dijo mirando a Amrod con una sonrisa bastante irritante, a lo cual fue mi turno de intentar acercarme pero fue Amrod quien lo impidió -"No Ireth" murmuró en mi oído. Se hizo un momento de silencio en donde Blunt nos miraba con desprecio sin dejar de sonreír, hasta que hablé yo -"No te saldrás con la tuya Blunt, pronto el planeta entero sabrá de tus negocios sucios, no llegué hasta aqui yo sola" le dije desafiante, era un farol a medias, para ese momento esperaba que el señor Rodam hubiese llamado a las autoridades de Alderaan o por lo menos dar la voz de alarma, pero mis esperanzas se fueron al garete al ver que Blunt se echaba a reír con mas fuerza -"¿Será que te refieres a tu gran lote de refuerzos?" preguntó extendiendo la mano hacia un pasillo de donde salió el señor Rodam escoltado por los dos imbéciles que vigilaban la celda en donde estaban Amrod y Juba.

El alma se me cayó a los pies, Amrod y Juba se quedaron de una pieza y Blunt se echó a reír una vez mas -"De verdad niñata, tienes mucho que aprender... ¿en serio pensaste que soy tan idiota? Yo sabía que me seguían desde la ciudad, y llegaron hasta aqui porque asi lo quise. Aunque debo admitir que sentía curiosidad de conocer a la persona que lleva dándome la lata desde que mataron a Zengar en Coruscant, llegando incluso a desbaratar mi operación en Utapau. No sé como lo hiciste con tan poco cerebro, de pronto te ayudó el contar con tus amiguitos, pero ya vemos que hasta aqui llegó tu suerte, nadie va a saber nada de lo que hago y ustedes no podrán hacer nada al respecto" dijo y dió un chasquido con sus dedos -"Espósenlos y llévenlos al almacen principal, es hora de eliminar evidencias" ordenó a los guardias que nos rodeaban. Mientras nos esposaban bruscamente Amrod se desesperó -"Mi padre no tiene nada que ver en esto, él no sabe nada, déjalo ir" dijo, Blunt le dió una mirada de arriba abajo y empezó a darnos la espalda cuando Amrod volvió a gritar -"¡Por favor Sahome! ¡El no tiene nada que ver en esto!", Blunt se paralizó en el acto y se volvió a mirar a Amrod -"Vaya, aun te acuerdas de mi nombre... que interesante... que interesante" dijo empezando a sonreír otra vez, los demás estábamos estupefactos ante la reacción de Amrod, jamás lo había escuchado tan agustiado -"Por favor... déjalo ir" repitió Amrod -"¿Y porqué haría yo eso?" preguntó Blunt cruzándose de brazos otra vez y disfrutando del momento enormemente -"El no tiene nada que ver en esto, no sabe nada, tu conflicto es conmigo" dijo Amrod, Blunt se acercó y lo miró directo a los ojos -"¿Contigo? No cariño, mi conflicto es con ella y Juba... contigo mis intereses son otros y lo sabes" dijo acariciándole una mejilla haciendo que mi sangre empezara a hervir, Amrod esta vez no se apartó, sino que la miró con mucha seriedad y dijo -"Entonces deja ir a mi padre en paz, ya nosotros arreglaremos cuentas", ella sonrió acercándose mas al rostro de Amrod y yo tuve que cerrar los puños para contenerme, la ira iba subiendo a niveles alarmantes, pero estando el señor Rodam y Juba allí no podía tomar riesgos -"Ay Amrod, sabes que no puedo, tu querido padre ya ha visto demasiado, no puedo dejar ningún cabo suelto" le susurró ella insinuante, Amrod tragó saliva y cerró los ojos un segundo -"Por favor Sahome, te lo suplico, dejalo ir" le pidió, la sonrisa de Blunt se amplió y dijo -"Bien, si me lo pides asi..." dió otro chasquido e hizo una seña, un guardia se acercó al señor Rodam y sin que nadie lo esperara le propinó un porrazo en la cabeza que lo derribó como a un saco, Juba, Amrod y yo gritamos un -"¡No!" al unísono, pero al segundo fuimos apuntados por una docena de blasters y rifles láser -"Les recomiendo que no muevan ni un músculo, tranquilo Amrod tu padre solo sufrió...una leve contución que lo dejará fuera de juego un tiempo, el tiempo suficiente para desaparecer todo esto, incluyéndolos a ustedes" dijo Blunt muy seria -"Recojan a ese vejestorio y sáquenlo de aqui, ustedes al almacen... ¡Ya!" ladró a sus guardias, nos empezaron a dar empujones para hacernos caminar pero Amrod se resistió -"¡No! ¡Sahome está sangrando! ¡Si lo dejas solo podría morirse! ¡Con un demonio no seas tan desalmada!" gritaba como un poseso, miré al señor Rodam y vi que era cierto, en donde había recibido el golpe tenía un pequeño corte que estaba sangrando mucho, entonces a otra orden por señas los guardias se detuvieron -"¿Desalmada? ¿Cómo puedes ser tan ofensivo Amrod? Me estas haciendo mucho daño con tus palabras" dijo Blunt mirándole de reojo -"Sahome deja que me lo lleve a un centro médico, que me escolten tus mejores guardias si quieres, pero deja que me lo lleve" pidió Amrod angustiado intentando acercarse a su padre pero uno de los guardias se lo impedía -"¿Tú? No no Amrod, tú no sales de aqui" dijo ella con autoridad -"Entonces deja que lo lleve yo" dijo de pronto Juba, siguió otro silencio en el que Blunt miraba a Juba con intensidad -"Señora lo llevamos nosotros" dijo uno de los guardias -"No, ustedes lo dejaran morir" dijo Amrod mirando a Blunt fijamente, ella miró a Amrod y dijo -"Está bien, lo lleva Juba" hizo otra seña con la mano a la que se acercaron cinco guardias -"Ustedes escoltarán al señor Lirsha, dejan al viejo en algun centro médico y vuelven con el señor Lirsha... si intenta alguna estupidez los despachan a ambos" ordenó mirando a Amrod con intensidad, los guardias dejaron que Juba se acercara al señor Rodam y entre dos lo levantaron y se lo llevaron por el mismo pasillo de donde habian salido antes, seguidos de Juba, quien iba rodeado por los otros tres guardias apuntándole a la cabeza. Me sentí inmensamente culpable de que la situación se saliera de control de ese modo, si algo grave le pasaba al señor Rodam no me lo perdonaría jamas.

Apenas desapareció el señor Rodam con su escolta, nosotros fuimos empujados de nuevo por el resto de los guardias y dirigidos al almacen principal, durante todo el trayecto no dijimos palabra, yo me carcomia de la rabia y la culpabilidad, rezandole a todos los dioses existentes que no dejaran que le pasara nada al señor Rodam y por algun modo de salir de esta desagradable situación. Bajamos en un elevador parecido al que habia usado yo antes y me di cuenta que Amrod no me dirigía ni una mirada, miraba al vacío y se le notaba increiblemente preocupado, sus labios apretados me decían que su humor no era el mejor... bueno ¿Quién podía culparlo?. Luego de lo que me parecieron horas, llegamos al nivel inferior y fuimos conducidos a un rincon del enorme espacio que contenia todo el montaje de transporte y empaque de la "empresa", una vez allí nos pusieron de espaldas a una pared y conectaron unas cadenas a las esposas, colocándonos los brazos por encima de nuestras cabezas. Una vez asegurados a la pared, los guardias le hicieron espacio a Blunt quien nos miraba de uno al otro con una sonrisa arrogante -"Bien, debo admitir que eres persistente niñata y sigues bien a tus instintos, lástima que no tengas la inteligencia suficiente para saber que con ciertas personas no debes meterte ¿De verdad pensabas que saldrías de aqui como si nada?" preguntó, yo no dije palabra, necesitaba ganar tiempo para ver como salir de esta, darle tiempo a Juba de buscar ayuda, así que simplemente le sostuve la mirada en silencio -"No piensas contestar... bueno como quieras. De aquí no sales con vida, eso te lo aseguro" dijo señalándome, luego de unos segundos de silencio cruzó las manos en la espalda y empezó a caminar con lentitud frente a nosotros -"No me gusta que se metan en mis asuntos y lo de Utapau de verdad que me irrita a sobremanera, aun no entiendo como diablos lo hiciste. Me costaste una fortuna y esa me la pagarás, ya tengo algunas ideas de cómo irás pagando por cada uno de mis empleados y cada uno de los créditos que me hiciste perder" dijo con arrogancia, Amrod y yo seguíamos en silencio, yo no le tenía el mas mínimo miedo, pero no podía arriesgar la vida de Amrod más de lo que ya estaba, con Utapau habia sido suficiente. Ella siguió caminando con lentitud de un lado a otro sin quitarnos los ojos de encima, de pronto se detuvo e hizo otra de sus estupidas señas a la jauría de guardias que tenia detrás, de entre ellos apareció otro condenado yinchorreano enorme, armado hasta los dientes y con algo en las manos que parecía un látigo -"Es hora de que a nuestra invitada se le dé el recibimiento tradicional que le damos a los metomentodo" le dijo al grandulón y sentí como Amrod se tensó como una tabla -"¿Qué vas a hacer Sahome?" murmuró, pero Blunt no contestó, simplemente le dió otra de sus sonrisas arrogantes y el yinchorreano avanzó hacia mí. Yo no opuse resistencia alguna, tenía que distraerles por el mayor tiempo posible, el individuo me agarró por un hombro y me volteó de cara a la pared, ya sabía que vendría, segun mis extrañas visiones a ese pasado que no podía recordar con exactitud ya yo había vivido cosas peores que unos latigazos. Pero ni en mis sueños mas salvajes había estado preparada para esto, un ruido extraño sonó a mi espalda, una especie de siseo como el que producía la electricidad de alta tensión, segundos despues sentí como el látigo cortaba el aire y chocó con mi espalda dándome una descarga electrica que me hizo apretar las mandíbulas con tanta fuerza que pensé que los dientes los hiba a pulverizar, sentí que mis ojos se me iban a salir y mi cuerpo se retorcía de manera descontrolada, no podía moverme ni gritar, sólo escuchaba las protestas histéricas de Amrod a mi lado, el insoportable dolor duró unos minutos en abandonarme, pero logré mantenerme firme. El segundo latigazo no se hizo esperar y el sufrimiento fue aun peor, incluso saboreé sangre, y esta vez tuve que hacer un esfuerzo grandioso por mantenerme en pie. -"Vaya, esta es resistente, usualmente al segundo ya estan inconscientes... ¿Continuo señora?" preguntó el giganton a mi espalda, las protestas de Amrod cada vez eran mas histéricas hasta que alguno de los guardias le dió un golpe que lo hizo callar, Blunt parecía estarse divirtiendo enormemente porque una vez más el látigo cortó el aire con un zumbido y de nuevo el horrendo sufrimiento me recorrió el cuerpo, aunque esta vez la rabia que había estado intentando dominar ya se me estaba saliendo de control, mi monstruo interior estaba despertando y gracias a ello esta vez me mantuve aun mas firme, volví mi cabeza hacia un lado y miré de reojo al giganton, llené mi boca de saliva y escupí a sus pies -"¿Eso es todo lo que tienes rana deforme? Mi abuela tiene mas fuerza que tu" le espeté, el alienígena pareció tomarse bastante mal el comentario porque descargó el bendito látigo electrico con toda su fuerza y por un momento pensé que me había partido en dos. Esta vez si que no pude resistir mas y mis rodillas cedieron hasta quedar colgada de mis muñecas esposadas, la saliva se me salia sola de la boca y yo luchaba con todas mis fuerzas por no caer en la inconsciencia -"¿Y ahora cucaracha? ¿Suficiente fuerza para ti?" se mofó el grandullón, Blunt soltó una risita y Amrod gimió algo incomprensible, yo respiraba hondo intentando despejarme hasta que poco a poco logré volverme a poner de pie -"¡Diablos! vaya resistencia tiene la bocazas esta, pero no será por mucho tiempo" dijo el alienígena riendo con maldad, pero apenas alzó el brazo para descargar un nuevo golpe, un ruido ensordecedor retumbó en toda la sala haciendolo detenerse -"¿Que diantre fue eso?" exclamó Blunt, yo sonreí para mis adentros, esperaba que fuese Juba que llegaba al rescate, otro sonido de explosión hizo vibrar el suelo y se empezaron a escucharse disparos lejanos -"¡Vayan a ver que diablos pasa!" ladró Blunt a sus guardias -"Señora pero..." decía uno pero Blunt lo interrumpió -"¡He dicho que vayan a ver que diablos pasa allá arriba!" chilló -"Pero señora no podemos dejarle aqui sola con estos" dijo otro y se escuchó un golpe seco seguido del sonido de un cuerpo al caer -"¡OBEDEZCAN! ¡PARA ESO LES PAGO CUERDA DE INÚTILES! ¡SIN IMPORTAR QUE PASE, NADIE DEBE BAJAR AQUI! ¡NADIE!" gritó Blunt histérica, los guardias no necesitaron que lo repitiera, escuché como todos salian corriendo a toda pastilla hacia los elevadores -"¡Tu también inepto!" le gritó Blunt al grandote y este tampoco aguantó dos pedidas, sus pesados pasos se alejaron con una rapidez impresionante mientras dos explosiones mas retumbaban en todo el edificio.

Yo aproveché el momento para voltearme y darle la cara a Blunt una vez mas -"Creo que se te acabó el jueguito" le dije con una sonrisa leve, ella me dio una mirada asesina y desenfundó un blaster, me apuntó a la cabeza y otra sonrisa de arrogancia cruzó su rostro -"No lo creo niñata, lo que si lamento es no tener el tiempo suficiente para cortarte en pedacitos mientras pides clemencia" dijo -"Basta Sahome por favor, si nos dejas en paz te juro que no diremos nada y no nos verás nunca mas" dijo Amrod de pronto haciéndome dar un respingo que hizo que me doliera hasta el dedo meñique, me había olvidado por completo que él estaba aun consciente, Blunt lo miró unos segundos y su sonrisa se amplió -"¿Qué? Ah no no cielo, es a ella a la que no veré mas, tú te vienes conmigo" dijo dejándonos de una pieza -"¿Es que aun no lo comprendes? A mi nadie me rechaza, me perteneces y estarás a mi lado hasta que a mí me de la gana, estos años tómalos como un descanso, pero jamás podrás escapar de mí si yo así no lo quiero" agregó y yo casi me echo a reír, ¡Pero que mujer mas ilusa!, Amrod le dió una mirada de desprecio que hasta me hirió a mi y le dijo -"Estas loca... prefiero que me maten antes que convertirme de nuevo en otro de tus juguetes" yo alcé una ceja ante tamaña frase pero Blunt pareció no ofenderse, mas bien se le acercó y le tomó el rostro por la barbilla -"Vamos Amrod no seas despreciable, sabes que siempre fuiste mi favorito, eres mi debilidad" le dijo con una voz pegostosa, yo solté un resoplido y una risita, a lo que ella me miró de reojo -"¿Qué? ¿Te hace gracia?" preguntó, yo la miré y le dije -"Pues si, me hace mucha gracia que te arrastres de ese modo por un hombre que a todas luces te desprecia... mucha habladera de que eres grandiosa y todopoderosa cuando de verdad lo que das es lástima" sus ojos brillaron de ira por un segundo, pero luego su estupida sonrisa se amplió al máximo -"Me da igual lo que te inspire niñata, yo tomo lo que quiero, como y cuando quiero" dijo y acto seguido le lamió la boca a Amrod. Aunque él apartó la cara de golpe, ese gesto fue más de lo que pude soportar. Bien, se acabó pensé, dejé que mi monstruo interior desatara toda su furia, con un rápido movimiento y un poco de presión las esposas cedieron, liberé mis manos y en dos zancadas me acerqué a Blunt, la agarré del cuello con una mano alzándola en el aire y acerqué su rostro, distorsionado por una mueca de sorpresa, a centímetros del mío -"Escuchame bien mujerzuela, estoy harta de ti y de tus estupideces, tú no tomarás nada y a nadie, ni ahora ni nunca, porque no te lo voy a permitir ¡¿Me oyes?!" le grité empezando a alejarme de un estupefacto Amrod con blunt pataleando en el aire, escuché que Amrod empezó a llamarme a gritos y luchaba por zafarse de las esposas, pero lo escuchaba lejano, como si estuviera en un plano paralelo de mi conciencia, mi ira desplazaba todo lo que me rodeaba, no dejaba lugar a nada más que el ciego deseo de destruir a aquella mujer. -"La que pagará por cada desgracia que has causado serás tú... la que pagará por cada una de mis heridas ¡Serás tú!...la que pagará por todos los crímenes y vidas arruinadas ¡Serás tú! y por último... ¡A AMROD NO LO VUELVES A TOCAR!" le grité a toda la capacidad de mis pulmones y cuerdas vocales. Mientras yo hablaba, Blunt luchaba por respirar, con una de sus manos intentaba soltarse de la mía que le rodeaba el cuello, lo que no noté sino hasta último minuto fue que su otra mano buscaba desesperadamente un blaster que tenía encima y yo no habia visto. Finalmente lo encontró, apuntó a mi cara y apretó el gatillo.

La descarga resonó como un trueno en todo el recinto, pero no llegó a dar en su objetivo. Al yo notar su acción por el rabillo del ojo, la solté de golpe y me aparte con rapidez, pero solo con la suficiente para que el láser me rozara un hombro, chamuscándome la piel. Esa mera acción terminó por desatar mi furia a niveles alarmantes y que mis sentidos y movimientos se agudizaran al máximo. En una fracción de segundo y casi antes que sus pies hubiesen tocado el piso, lanzé una patada que le arrancó el blaster de las manos y acto seguido le asesté un derechazo en el estómago que la hizo volar un par de metros y caer de espaldas en el suelo. Avancé rápidamente hacia ella y la agarré por la pechera alzándola de nuevo frente a mi, pero cuando me disponía a arrancarle la cabeza una voz a mi espalda dió un grito que me hizo detener -"¡IRETH SUELTALA!" chilló, era Amrod que de alguna forma había logrado soltarse y me apuntaba a la cabeza con el blaster de Blunt.

-"Suéltala... no me obligues a dispararte" dijo con la voz quebrada, sus manos temblaban de manera incontrolable y sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas. Blunt a todas estas aun estaba aturdida y jadeaba, así que no dijo palabra. Yo miraba a Amrod fijamente intentando comprender la escena tan surrealista que tenía frente a mis ojos -"Por favor Ireth... no me obligues a hacerlo... suéltala... por favor" repitió sonando cada vez mas angustiado. Parecía como si el tiempo se hubiese detenido mientras yo miraba a Amrod apuntándome con un arma -"Por favor Ireth" gimió Amrod de nuevo, las lágrimas le recorrian el rostro y sus manos cada vez temblaban mas -"¿Vas a dispararme por defender a esta basura?" pregunté y me sorprendí al escuchar mi voz, seguía siendo mi voz, pero sonaba ronca y bastante amenazadora, cosa que hizo que Amrod agarrara con mas fuerza el arma en un vano intento de estabilizar su pulso -"Tu me hiciste prometer que si tu ira hacía cambiar de color tus ojos tendría que matarte, por todos los dioses no me obligues a hacerlo Ireth... no quiero cumplir esa horrible promesa por favor... no puedo soportarlo... suéltala Ireth por favor... no quiero destruirte... por ella no... por favor" dijo sollozando, sus palabras fueron como puñales y la expresión de su rostro aplastante, nunca habia pensado que podría llegar a ocurrir algo como esto, por lo que mi razón, mi yo pacifista y mas que nada mi amor por Amrod, empezaron a desplazar mi ira como un vendaval.

Cuando en ese estupor, volví mi cabeza para ver a Blunt, el recinto se llenó de pasos apurados, los sonidos de un montón de armas activándose y de pronto una voz conocida se hizo oír -"¡Amrod! ¿Pero que diablos pasa aquí? ¡Baja el arma!" exclamó la voz de Juba y acto seguido solté a Blunt quien cayó al suelo como un saco. Lentamente me volví y pude ver que estábamos rodeados de hombre uniformados que me apuntaban con sus armas, Juba estaba junto a Amrod con los ojos como platos mirándonos de uno a otro, ya que Amrod seguía apuntándome a la cabeza y mirándome fijamente -"Hazlo... lo prometiste" dije con calma y con mi voz de vuelta a la normalidad. Las manos de Amrod temblaban mas que nunca y sus ojos se llenaban cada vez mas de dolor -"No... ¡No puedo!" exclamó angustiado, Juba por su parte estaba cada vez mas estupefacto, pero finalmente logró reaccionar y posó una mano sobre las de Amrod obligándole a bajar el arma -"Baja el arma Amrod, se acabó... tranquilo hermano, no hay por qué hacer esto, baja el arma" dijo quedamente y poco a poco Amrod cedió, Juba le quitó el blaster de las manos y lo puso a un lado -"Vamos hermano, todo acabó, salgamos de aqui" le dijo rodeándole los hombros con un brazo y haciéndole avanzar hacia un lado, alejándolo de mi. Yo no moví ni un músculo, todavía estaba rodeada de uniformados y blasters apuntándome, solo seguí a Amrod con la mirada mientras era conducido por Juba, él tampoco quitó sus ojos de mi, el dolor y la angustia no se iban de su rostro, pero no hizo el menor amago por acercarse a mí o llamarme, hiriéndome en lo mas hondo de mi alma.

Una tos a mi espalda me hizo volver a la realidad y que algunos de los uniformados apuntaran hacia el origen de la tos. Era Blunt que finalmente empezó a moverse, sentándose en el suelo y percatándose de la escena -"¿Pero que diablos? ¿Quienes son ustedes?" dijo enojada -"Espósenla, ella es la cabecilla, y no la descuiden porque es bastante peligrosa" dijo Juba con autoridad señalándola, la cara de incredulidad de Blunt era digna de premio y me hubiese echado a reír de no ser porque los uniformados que aun me apuntaban se acercaron a mi y me esposaron también.

Hicieron falta cuatro hombres para dominar Blunt, que apenas escuchó a Juba, intentó escaparse. Me sorprendió que aun le quedaran energías para resistirse, sobre todo después que llegara a toser sangre, la cual le salia por la comisura de la boca -"¡¿Qué hacen idiotas?! ¡Es a ella a quien tienen que arrestar! ¡Me iba a matar!" gritaba enfurecida y luchando como una bestia para que no la apresaran. Cuando finalmente Blunt estubo dominada y esposada, Juba sentó a Amrod sobre unas cajas cercanas y se acercó, me dió una mirada de soslayo pero no me dijo nada, se detuvo frente a Blunt y cruzándose de brazos declaro -"Quedas arrestada Sahome Blunt, por contrabando de armas y sustancias controladas, asesinato, lavado de créditos, estafa agravada, daño al Patrimonio Natural de Alderaan y una larga lista de delitos en varios planetas. Se te enjuiciará en Coruscant y dudo muchísimo que te libres de algo así. Esta vez ni el mejor abogado de la galaxia podrá ayudarte" le dijo muy serio y Blunt se echó a reír -"Y quien rayos te crees que eres para decirme esa sarta de idioteces? ¡Tu no tienes pruebas de nada! Yo fui quien te hizo, fue por mi que llegaste a ser el lacayo favorito de Organa y hubieses llegado mas lejos ¡si no estuvieras cometiendo tamaña estupidez! ¡No podrás juzgarme!" chilló Blunt y para mi sospresa Juba esbozó una amplia sonrisa -"Te equivocas Sahome, la estupidez la cometiste tú, dejándome las pruebas necesarias mientras estaba contigo, tú no me hiciste llegar a nada, todo estaba arreglado ¿no lo ves?" le dijo señalando a los uniformes de los hombres que nos rodeaban -"¿De qué rayos estás hablando mequetrefe?" preguntó Blunt enfurecida -"Yo no soy lacayo de Organa sino de la República, Sahome... Soy agente especial encubierto del Buró de Seguridad de la República, todo ese teatro del consejero ambicioso fue solo para conseguir tu ayuda y así obtener las pruebas necesarias para encerrarte en una cárcel para siempre" contestó Juba dejándonos a Blunt y a mi de una pieza. Amrod también estaba perplejo con esa información, por lo visto Juba había engañado hasta a su familia y no me extrañaba que hasta al propio Organa -"No... no... ¡No! ¡No puedes hacerme esto!" chilló Blunt histérica, pero Juba ni se inmutó, hizo un gesto a los hombres que rodeaban la mujer y estos levantaron con rudez a Blunt del suelo -"Llévensela" ordenó Juba y los uniformados hicieron avanzar a Blunt a trompicones mientras sus chillidos histéricos resonaban por todo el lugar, insultando a Juba. El mismo gesto fue dirigido a los que me custodiaban y me hicieron avanzar a mi también hacia la salida, pero sin empujones ya que no opuse resistencia alguna.

El ascenso en el elevador y toda la caminata hasta la salida se me hicieron eternos, me sentí como un condenado a muerte, los uniformados no decían palabra y el susurro de las voces de Juba y Amrod a un lado, me hicieron recrear de algún modo aquellos recuerdos en forma de sueños en que era conducida por unos calabozos de piedra, seguida por mi supuesto hermano Brodek. Amrod no me miraba siquiera y Juba solo me daba vistazos de reojo haciéndome sentir como una alimaña y por un segundo deseé que Amrod hubiese disparado. Mi monstruo interior estaba más que calmado, pero había dejado tras de sí un vacío que no sabía describir. Finalmente llegamos al exterior del edificio y vi que ya era noche cerrada ¿cuánto tiempo habíamos pasado ahi dentro? me pregunté, las estrellas brillaban en todo su esplendor, ajenas por completo a todo lo sucedido en las profundidades de la Tierra de los Castillos. El edificio estaba rodeado de speeders policiales de Alderaan y del Buró de Seguridad de la República, un sinfin de gente uniformada guiaban a los empleados de Blunt a unos transportes enormes y habían al menos dos naves de servicios de emergencias médicas. Las potentes luces de los transportes me cegaron por un momento, haciéndome alzar las manos para cubrir mis ojos del fuerte resplandor y cuando mis ojos empezaban a adaptarse, un grito pronunciando mi nombre se hizo oír de entre todo el estrépito. Era el Sr Rodam que avanzaba hacia mí con paso rápido desde uno de los vehículos médicos -"¡Por todos los astros! ¡Temi que no te vería salir con vida de ahí!" exclamó preocupado, pero al acercarse fue detenido por los hombres con uniforme que me rodeaban -"Señor no puede acercarse" dijo uno con voz ronca -"¿Pero que diantre? ¿Por qué? ¡Ella es una de los rehenes! ¡Parte de mi familia!" le espetó el Sr. Rodam enojado, lo miré con sorpresa, me fue muy grato escuchar que me considerara parte de su familia y a la vez me arrugó el corazón. El Sr. Rodam llevaba una venda que le rodeaba la parte superior de la cabeza y una manta cubría sus hombros, por lo demás parecia estar perfectamente, pero el que llegara a sufrir algun daño me llenaba de vergüenza. Detrás de él apareció un individuo con pinta de enfermero que parecía tener rato luchando con el Sr Rodam -"¡Señor por favor! vuelva al transporte ¡No debería moverse!" exclamó sin aliento e intentando tomar al Sr. Rodam por un brazo, pero este se zafó con brusquedad -"¡Le dije que me dejara en paz matasanos! Nadie me va a impedir asegurarme que mi familia esta bien ¡Estoy perfectamente!" le espetó el Sr. Rodam y el enfermero se alejó alzando las manos con gesto resignado. De pronto Amrod apareció corriendo y abrazó a su padre -"¡Papa! ¡Gracias a los cielos estas vivo! ¿Esta bien? ¿Qué te han hecho?" dijo separándose de su padre para darle un vistazo -"Bah, ese imbécil pega como una nena, pero tiene puntería el desgraciado, igualmente hace falta más que un porrazo para acabar conmigo. Aunque eso no impidiera que los matasanos me hicieran un turbante" dijo el Sr. Rodam agitando una mano como restándole importancia. No pude escuchar mas de la conversación porque mis custodios me hicieron avanzar hacia uno de los transportes que llevaban a los trabajadores de Blunt, pero cuando iba a subirme Juba, Amrod y el Sr. Rodam se acercaban corriendo -"¡Esperen!" gritó Amrod y me detuve para mirarle -"Ella no, no es parte de esta gente" dijo Amrod a los oficiales al llegar a mi lado, quienes miraron a Juba expectantes, Juba asintió y los oficiales me alejaron del transporte, el cual en segundos alzó el vuelo hacia la ciudad. Luego de unos segundos de silencio en los que no dejé de mirar a Amrod el Sr. Rodam habló -"¿Me podrían explicar por qué rayos tienen a Ireth esposada como a esos criminales?" preguntó molesto a sus hijos -"Amrod le estaba apuntando con un blaster, asi que pensé..." dijo Juba dejando la frase a medias mirando a Amrod, el Sr. Rodam miró también a Amrod, pero perplejo -"¿Qué? ¿De qué diablos habla Juba? ¿Es eso cierto Amrod?" preguntó atónito, se hizo un silencio sepulcral en el que los tres mirábamos a Amrod, solo era roto por el sonido de transportes abandonando el lugar y los murmullos lejanos de los uniformados y los empleados de Blunt. Amrod miraba con intensidad a su padre, luego de unos segundos me miró de reojo y dijo -"Quítale las esposas Juba, fue un error", bajó la mirada al suelo mientras los ojos de Juba se abrían de par en par -"¿Un error dices? Pero Amrod yo vi..." decía pero Amrod lo interrumpió -"Por favor Juba" dijo sin mirarme. Otros segundos de silencio que se me hicieron eternos, hasta que Juba asintió, los uniformados me quitaron las esposas y se alejaron dejándonos solos a los tres.

-"Me podrían esplicar ¿qué está pasando aqui?" dijo de pronto el Sr. Rodam con rudeza apoyando ambas manos en su bastón, Amrod hizo ademán de hablar pero no lo dejé -"Yo se lo explicaré Señor Rodam" dije y los tres me miraron al instante. Me senté en el suelo luego de un suspiro y los invité a imitarme, lo hicieron sin rechistar y empecé a explicarles. Les hablé de mis extraños sueños del pasado, incluso sobre mi supuesto encarcelamiento por defender a un supuesto esclavo, de mis diferencias con los humanos, de cómo en situaciones extremas podía ponerme bastante violenta y peligrosa y de cómo podían saber que estaba en un trance de ira incontrolable con solo mirar el color de mis ojos. También les conté de la promesa que obligué a Amrod aceptar y parte de lo ocurrido con Blunt, que debido a ello Amrod tuvo que armarse de valor y disponerse a cumlir esa promesa y por eso Juba lo encontró apuntando un arma a mi cabeza. Durante mi relato Amrod miraba al suelo, con la pena y la ansiedad transpirando por cada poro de su piel, podía sentir su conflico interno y no lo culpaba, sabía que lo ocurrido marcaría nuestras vidas para siempre, y con todo el dolor de mi alma empecé a aceptar que para mi, la historia con Amrod había llegado a su fin.

Al terminar de hablar, nos sumimos en otro largo silencio en que cada uno estaba sumido en sus propios pensamientos. Juba no me quitaba los ojos de encima, como examinándome y yo preguntándome qué diablos le estaría pasando por la cabeza. El Sr. Rodam miraba a Amrod con preocupación y Amrod tenía la mirada perdida en algún punto del suelo, lo cual me llenaba de angustia al no ver ninguna reacción. -"Pero puedes controlarlo" dijo de pronto Juba haciéndonos dar un respingo -"¿Qué?" pregunté extrañada -"Que puedes controlar tu ira, al menos controlar contra quien la dirijes" dijo, yo no entendía a donde quería llegar con eso y me aterraba una respuesta de parte de Amrod ante esa declaración -"No te entiendo" dijo el Sr. Rodam poniendo voz a mis pensamientos, -"Según lo que acabas de contarnos, incluyendo tus recuerdos, tú solo atacas de ese modo a quienes te amenazan o amenazan a los tuyos. En el caso de tu pasado fue a un esclavo al que le tenías estima o amabas y a tu hermano a quienes defendías, ahora fue por Amrod y por mi, aparte de ti misma obviamente. Es decir, que esa ira tiene un objetivo que no es contra quienes son parte d tu vida, sino contra quienes quienes quieren dañarles. No justifico las consecuencias ni los métodos, pero entiendo que esa es tu naturaleza, el instinto de tu raza supongo" dijo Juba mirándome fijamente y ví que en sus ojos no habia miedo, mas bien respeto y comprensión. Miré a los otros dos y en el Sr. Rodam vi algo de preocupación pero también que simplemente aceptaba quien era yo. Amrod no me miraba, seguía con la vista fija en el suelo, como perdido en otro mundo sin expresión que delatara nada y sentí una punzada de tristeza infinita. De pronto el Sr. Rodam dió un suspiro y dijo -"A mi no me importa que seas un wookie salvaje que come gente, siempre y cuando mis hijos no salgan heridos ni se metan en mas problemas" a esto, los tres miramos al Sr. Rodam como si se hubiera vuelto loco, Juba soltó una carcajada y Amrod suavizó notablemente su semblante, yo no supe como reaccionar ante las extrañas palabras del Sr. Rodam, pero agradecí que no me tomara como un peligro inminente hacia ellos. También me sentí agradecida del respeto de Juba hacia mi, pero del que realmente temía era de Amrod ¿qué le estará pasando por la cabeza? Me desesperaba la incertidumbre pero no dije palabra, ya reaccionaría cuando estuviera listo y yo tendría que aceptarlo.

Luego de otro rato de silencio, Amrod se puso en pie, respiró hondo varias veces y caminó alejandose un poco del grupo, el Sr. Roda lo miró por un rato y lugo volvió sus ojos hacia mi -"Ya se le pasará, dale tiempo" dijo con una leve sonrisa, yo asentí y Amrod regresó -"Vámonos a casa" dijo, nos levantamos del suelo y le seguimos a un speeder cercano sin decir palabra. Las cartas de mi destino estaban echadas y yo no conocía la mano que me habían repartido todavía.

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