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RESUMEN. El joven jedi Kit Qel-Droma y su aprendiz Morfox Jafän son asignados al rescate del senador Nexon Hol de Corellia, durante su búsqueda se topan con el mortifero cazarecompenzas Bingo Lonbar, ¿Que le depara la fuerza a estos Jedi?.








Capítulo 4: Rescate Furtivo Editar

―Bien Morfox, ajústate al plan, olvida las improvisaciones y las imprudencias―. Dijo Kit Qel-Droma por cuarta vez desde que abandonaron Coruscant.

Kit se recoloco los faldones de aquella extraña camisa dentro del pantalón. Habían cambiado sus túnicas Jedi por andrajos de apariencia inofensiva.

―Yo siempre me ajusto al plan maestro, solo que surgen algunas modificaciones a última hora―. Dijo Morfox al tiempo que se internaban en la densa atmósfera de Raxus Prime.

Bajo la consola de navegación, en el transmisor, una voz de androide perturbó el silencio de la nave.

―Identifíquense―. ―Bien Morfox. Sigue tu ruta actual―. Dijo Kit desde el asiento de copiloto. Activó las comunicaciones y se colgó un auricular. ―Aquí el Sarlacc, necesitamos reparaciones―.

No hubo respuestas. Frente a los Jedi se abrió un panorama poco alentador y una desvencijada plataforma.

―Transporte Sarlacc, permiso denegado. No hay nada que ofrecerles―. Se dejó oír la tosca voz del androide por el transmisor.

―No esperaba menos―. Comentó Kit y cortó la transmisión.

Morfox no vaciló y mantuvo la velocidad. De fondo solo se escuchaba la irritante voz del androide.

―Continúa―. Dijo Kit con la mirada fija en la plataforma. Faltaban solo unos metros cuando el volvió a reinar el silencio.

―Se habrá aburrido de gritar―. Dijo Morfox con indiferencia. De pronto, como una exhalación, aparecieron en pantalla cuatro naves de intercepción.

―Ultima advertencia, Sarlacc, aléjese―. Dijo un piloto. Kit percibió un dejo de inseguridad en la advertencia, y esbozó una sonrisa.

―Un enemigo acorralado, es un enemigo peligroso―. Dijo Kit en tono de sermón.

Los interceptores, como habían previsto, comenzaron a disparar directamente. Dos de ellos se acercaron para un ataque frontal, pero fueron desviados por una maniobra en picada de Morfox. Los otros dos les siguieron y comenzaron el ataque trasero.

―Piérdelos―. Dijo Kit llevándose los dedos a las sienes.

Los interceptores detuvieron el ataque y se dispersaron. La nave se tambaleo con un sonoro estrépito. Esta empezó a descender hasta la plataforma, sin esfuerzo alguno.

―¿Qué pasa?―. Inquirió Morfox dejando los controles. ―Nos tienen. Un rayo tractor―. Explicó Kit. Aprovechando el descenso lento, Kit cruzo la nave hasta el área de carga para armar el teatro y dejar unos daños creíbles en el hiperimpulsor. En la cabina, Morfox fingía resistencia al rayo tractor.

―Toma esto―. Dijo Kit al volver, lanzándole una pistola blaster. ―Le dará mas autenticidad al asunto. ¿Listo?―.

Morfox asintió con la cabeza y se engancho el arma al cinturón.

Al bajar por la rampa de aterrizaje con las manos en la nuca. El joven Morfox no pudo evitar sentir una especie de compasión divertida.

En la plataforma de aterrizaje les esperaba una gélida bienvenida. Un puñado de droides de la federación y un escuálido genosiano de aspecto enfermo. Kit se ciño a su rol.

—Vaya descortesía, solo necesitábamos un algunas reparaciones—.

El geonosiano lo escruto con la mirada y pronuncio algo que, para los Jedi, solo eran chasquidos. En poco tiempo los droides los rodearon amenazadoramente y un guardia humano se acerco a revisarlos.

—Solo un blaster y tonterías—. Dijo con voz rasposa —. Nada de valor.

El guardia dio luz verde y los Jedi fueron trasportados a la fuerza hasta las instalaciones. Fueron guiados hasta el área de celdas: una sala circular con algunos paneles y tres largos pasillos.

—Transferidos a la celda dos, uno, siete—. Dijo el droide que los escoltaba. Las rejillas del pasillo central se abrieron y se pusieron en marcha, una vez más.

La celda a la que fueron transferidos era tan alentadora como las fauces de un Rancor.

—Se les alimentará dentro de unos minutos—. Dijo un guardia humano. —Y dentro de unas horas se realizará el interrogatorio previo a la audiencia—.

—Nos alimentaran—. Bufó Morfox al tiempo que se cerraba la puerta. —Paciencia—. Dijo Kit examinando el colchón. Era lo mismo que el suelo. —De momento, todo va bien—.

Habían pasado solo unos minutos, Morfox clavó una mirada indiferente a la puerta; un segundo después, entró el mismo guardia con dos pequeñas latas.

—Aquí tienen—. Espetó, y abandono la celda una vez más.

—Ahora entiendo—. Dijo Morfox con ironía. —El castigo es hacernos comer esto—.

—Se come a sorbos—. Dijo Kit sonriendo. —Pero mejor déjalos. Los geonosianos tienen manías muy extrañas—. Con todo el gusto del mundo, ambos dejaron las latas debajo en el suelo.

—En esta estación debe haber más de un aburrido. Así que no tardaran en interrogarnos—. Agregó Kit.

Media hora después, la puerta de la celda se abría por tercera vez en la noche. — ¡Apresúrense!—. Dijo un nuevo guardia de aspecto descomunal. —Mi amigo necesita ayuda—. Dijo Kit señalando a Morfox con la cabeza.

Los ojos del guardia se abrieron como los de un neimodiano y enarco una ceja. Kit miro sobre su hombro y vio, con incredulidad que Morfox se retorcía en posición fetal.

—Le callo mal…la comida—. Dijo Kit con voz algo extrañada. El guardia se acercó a revisar a Morfox, pero por la expresión de su cara, mas bien le daría una paliza.

—Curioso, ya no siento nada—. Dijo Morfox al tiempo que lo empujaba hacia atrás de una patada, y Kit lo dejaba inconciente con un golpe en la nuca. Al tiempo que Morfox neutralizaba al guardia de afuera sin que este siquiera se percatara.

Una de las pantallas de seguridad mostraba claramente las acciones del par de Jedi, pero el encargado dedicaba toda su atención a una pantalla que mostraba una carrera de pods.

—¡Vamos!, ¡Lo aposte casi todo!, ¡Tienes que ganar! —. Parecía discutir con la pantalla, dejando así a los Jedi pasar desapercibidos.

Kit y Morfox salían del bloque de retención ahora vestidos con los trajes de sus captores, quienes permanecían inconcientes en la celda, y vistiendo los mantos de viaje de los Jedi. Acto seguido Morfox y Kit avanzaron con discreción hacia el panel de controles.

—¿Crees que lleguen los del segundo turno? Me muero de hambre—. Dijo el guardia que antes veía la carrera de pods. —No lo creo. Esta semana ha habido un recorte de personal abismal. Me parece que nos toca todo el día—. Le respondió un compañero que llegaba con unos cuantos informes. Segundos más tarde, Kit y Morfox entraron y de una vez explicaron su situación.

—Somos su relevo. Nos trasladaron de otra planta— El que llevaba los informes puso una cara de duda. —Nunca los había visto. ¿Cual es su código? —-. Inquirió, logrando exaltar un poco a los Jedi. —Nos trasladaron de otra planta, debemos relevarlos—. Refrendó Kit, ahora haciendo un discreto movimiento con su mano. El otro guardia permanecía recostado cómodamente esperando que su compañero resolviese la situación.

—Ellos son nuestro relevo—. Indicó el guardia tomando su chaqueta, su compañero se levanto de la silla, no sin antes estirar sus brazos y espetar un pequeño bostezo.

—Bien ya podemos ir a comer—. Dijo entusiasmado antes de que ambos se perdieran en el corredor. Los Jedi tomaron lugar en el panel.

—Bien eso no fue tan difícil—. Señaló Morfox esbozando una sonrisa.

Kit se sentó en la silla y comenzó a moverse por los mandos del panel.

—Haber, bloque 1... 2…, aquí. Celda 1, 7, 7, 8 al final del bloque 3—. Dijo señalando una de las pantallas. —Maestro—.Morfox revisaba los registros desde el segundo panel—. Parece que esta programa su ejecución, para mañana—. —Habrá que adelantarla. Prográmala para… ahora mismo—.

Kit se sentía bastante extraño con las ropas de civiles, el verse reflejado en el cristal con un traje que parecía pertenecer a algún gremio, alguna fábrica, le hacía pensar en que hubiese sido de él si nunca se hubiese convertido en un Jedi.

—Bien, listo—. Indicó Morfox mientras Kit estudiaba un mapa de las instalaciones en un holograma.

—Ve tú, tienes mas pinta de guardia—. Morfox había caído en cuenta de lo extraño que se veía KIt, con los cabellos largos (aunque se había hecho una coleta) y con un uniforme como ese.

Abrió la compuerta del bloque 3, y como era de esperarse todo el pasillo estaba custodiado por droides de asalto, Morfox camino sin vacilar hasta el final del pasillo.

—Haber, la torre de control...—. Kit siguió analizando el mapa y las rutas de los guardias por un largo rato, hasta que Morfox apareció detrás de el con Nexon, que parecía pasar por un lapso de horror.

—Morfox, llévalo lo mas cerca del hangar, ya te eh dicho la ruta, casi siempre a la derecha, me reunire contigo luego—. La voz de Kit se dejó oír a través del comlink de Morfox.

—Pero…—. —El plan mi joven aprendiz, el plan—. Reafirmo Kit desde el comlink, y destapó uno de los ductos de ventilación para Morfox y Nexon.

—El plan, correcto—. Afirmo Morfox en voz baja para sí mismo.

Morfox entró en el ducto y le extendió la mano al senador Nexon para ayudarlo a subir. Los dos siguieron recorriendo el ducto por el camino que Kit les había indicado. De vez en cuando Morfox se daba una pausa para repasar el camino, al llegar al lugar Morfox se asomo por la rejilla y se encontró con un escuadrón de androides que caminaban de un lado a otro vigilando la zona.

—Esto no se ve bien—. Dijo mas para si mismo que para el senador. — ¿¡Que no se ve bien!?... ¡Oh vamos a morir! —. Dijo entre gemidos de angustia. Morfox le dedicó una seña para que se callara y luego volvió a asomarse por la rejilla.

—Bien, esto no era parte del plan, pero lo importante es que usted llegue con vida—. Así Morfox señalo con su mano a la base de una torre de barriles de combustible que empezó a tambalearse "esperemos que cuando caigan atraigan la atención de estas latas" pensó mientras dejaba que la fuerza moviera los barriles.